"La mejor carrera de toda mi vida"

Ponce de León se emocionó tras la victoria, al igual que Oreste Berta (h.), director general del equipo Ford. “Firmaba el sexto puesto”, expresó
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26 de abril de 2004  

VIEDMA (De un enviado especial).- Se largó a llorar, como un chico. Aún no había descendido de su Focus y la imagen de la emoción contrastaba con la del valiente piloto, que dominó con oficio a más de 230 km/h para recuperarse del puesto 19 que ocupó en la grilla y llegar victorioso a la bandera a cuadros. Gabriel Ponce de León ganó la segunda fecha del TC 2000 y ahora lidera el campeonato, con 32 puntos.

"Estoy muy feliz, fue la mejor carrera de mi vida. La carrera soñada. Una vez protagonicé un triunfo similar en el karting bonaerense, en Rojas, pero no recuerdo otra victoria de estas características. Ni siquiera en la Fórmula Renault. Hoy (por ayer) yo firmaba el sexto puesto, pero jamás me imaginé que podía vencer después de los problemas vividos durante el fin de semana", fue lo primero que se le ocurrió ante la mirada de todos.

"Sabía que podía ser dura la competencia. Primero tuve un pequeño toque con Campanera (VW Bora), pero después pude mantener mi ritmo y llegar hasta la cola del auto de Diego Aventín, a quien superé porque se pasó un poco en un frenaje", comentó el ganador.

Si bien Aventín tuvo cierto desgaste al comienzo de la carrera para alcanzar a Lucas Armellini, que fue líder con su Chevrolet, el Focus de Ponce de León, que fue mucho más veloz y más castigado que el de su compañero, llegó más firme. Suena contradictorio, aunque tiene su explicación: "Es cierto, yo fui más rápido durante toda la carrera, exigí más el coche y llegué más entero que Diego. Pero arriesgué todo con el sistema de cambios, ya que largué con una caja de sexta marcha, mientras que habitualmente se corre con una de quinta", explicó Ponce de León, que hace ocho carreras consecutivas que suma puntos.

La ansiedad dominó al campeón en las horas previas a la prueba: "Me acosté muy tarde y me desperté muy temprano, cerca de las 7. No podía dormir después del error nuestro en el parque cerrado. Quería correr para demostrar que el equipo había trabajado muy bien y para recomponernos de la falla cometida".

No hubo órdenes de equipo. "No sé si dijeron algo o no, pero yo jamás escuché la radio. Quizás no andaba. Yo esperaba una orden, pero para enfriar los neumáticos, porque aceleré al máximo desde el comienzo hasta el final. Los dos pilotos sabíamos que debíamos correr sin molestarnos. Por eso, es complicado atacar a un compañero de equipo. Uno se siente mucho más atado que si el rival fuese de otro team."

Diego Aventín estaba muy conforme con su extraordinario debut: "No gané la carrera por mi inexperiencia con estos autos ante una carrera tan larga. Desgasté mucho el auto al comienzo y en la mitad de la prueba me quedé sin neumáticos. Fue un error de mi parte".

Imagen positiva

El autódromo de Viedma presentó una muy buena infraestructura y una pista adecuadamente diseñada. Se invirtieron 5.000.000 de pesos y lo inauguró ayer el gobernador Miguel Saiz.

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