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Es la carrera de lujo del automovilismo argentino esta de los 200 Kilómetros de Buenos Aires del Turismo Competición 2000. Un detalle para tener en cuenta, que vale como muestra: el equipo oficial Ford, comandado por Oreste Berta (h.), tiene el box alfombrado con dos tonalidades. Mientras mucha gente relaciona a esta actividad con una disciplina sucia y llena de grasa, los búnkers de los equipos oficiales lucen como verdaderos laboratorios técnicos, donde todo reluce y la prolijidad es la principal premisa.
Claro que, al margen de la escenografía y los cuidados estéticos de los vehículos, habitualmente se dice en el ambiente tuerca que "auto lindo es el que gana". Hasta el momento, todas esas condiciones las reúne el team representante de Ford, que ayer, con los entrenamientos exclusivos para los pilotos invitados, colocó a los cuatro autos adelante. Los brasileños David Muffato (pareja del campeón Gabriel Ponce de León) y Hoover Orsi (de Martín Basso), giraron con total comodidad. A tal punto que Muffato comentó sin ruborizarse ni esconder información que Orestito le pidió que levante el pie del acelerador, porque había bajado mucho el tiempo en los primeros parciales de una vuelta. Los otros dos Focus, los negros, que no son oficiales pero están bajo el ala de Berta, acompañaron la contundencia, pero con pilotos nacionales. José Ciantini, que competirá con Crispín Beitía, fue 3°, mientras que un portador de apellido ilustre, pero que además lo acompaña con un talento innato, se ubicó 4°: Josito Di Palma, hijo de José Luis y nieto del recordado Rubén Luis.
Muffato es hijo del legendario Pedro, un histórico piloto brasileño que hoy, a los 65 años, despunta el vicio corriendo en una categoría de camiones en su país -hoy girarán algunos de ellos en el Oscar Alfredo Gálvez-, y recordó su primera visita a La Fortaleza, el taller de los Berta: "Yo tenía 7 años cuando fui con mi padre a Alta Gracia. Hoy, a los 35, me sorprendí tanto como aquella vez. Es impresionante", indicó Muffato, quien ayer giró a 204,407 km/h con el Focus.
Ahora bien, ¿cómo es esto de dos pilotos por auto? La carrera de mañana será de larga duración. Serán 35 giros sobre el circuito número 12, de más de cinco kilómetros y medio de extensión. Al promediar la competencia, cada auto ingresará en los boxes para cambiar de conductor. Era por ello que ayer por la tarde, cuando la actividad en la pista ya había finalizado, los equipos ensayaban con los cambios de pilotos. Algunos salían por la puerta derecha y el reemplazante se metía por la izquierda; otros cambiaban por el mismo sector y algunos necesitaban la colaboración de los mecánicos para agilizar la acción, una de las tantas que le darán un condimento especial a la carrera.
Algunos tuvieron inconvenientes, como un despiste del Chevrolet de Ezequiel Bosio, manejado por el patagónico Ariel Pacho, o un toque que protagonizó Rafael Verna, que conducía el Renault Mégane de Guillermo Ortelli.
Mientras los autos de TC2000 giraban en el autódromo porteño, los pilotos titulares observaban las acciones desde el "pit wall", o la pared de boxes, analizando los tiempos a través de los monitores.
Al margen de la actividad de la categoría, el resto de las disciplinas también hizo ruido en el Gálvez. Giró el Stock Car brasileño, con el histórico Ingo Hoffmann adelante; la Fórmula Sudamericana cambió su programación por la intensa lluvia de la mañana, y la Fórmula Renault y la Copa Mégane.
Hoy, desde las 9.45, transitará el TC2000 con la primera tanda de entrenamientos, y luego continuará la maratónica jornada, que estará signada por la amenaza de lluvia. Un verdadero festival de la velocidad, con gran presencia internacional entre los prestigiosos pilotos invitados, como los ex Fórmula 1 Nicola Larini o el brasileño Enrique Bernoldi, entre otros, como para ponerse a punto para la gran cita de mañana.



