Para empezar a soñar de nuevo

Daniel Meissner
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23 de noviembre de 2002  

Puede soñar otra vez el hincha argentino del automovilismo. Esta vez sí. Es cierto que muchas veces comprobó, incrédulo, cómo se desvanecían las ilusiones de las jóvenes promesas que se cruzaban hasta el Viejo Mundo con destino seguro de Fórmula 1 y que, antes del año de su partida, ya probaban un TC 2000 en algún autódromo argentino.

Hoy, el panorama es bien distinto. Afortunadamente. El título ganado ayer por Esteban Guerrieri en la Fórmula Renault Italiana es otra muestra del empuje de la sangre joven local, que ya reclama un lugar entre máquinas con mayor potencia.

Pese a la recesión que pone palos en la rueda de cada proyecto, varios chicos argentinos, con Guerrieri y José María Pechito López al frente, se están haciendo ver en Europa. No es casualidad que sean ellos los abanderados: ambos están apuntalados por el Lincoln Sport Group (LSG), un equipo que tiene muy claros los objetivos y los réditos que les puede dar el paso a paso , metodología que otros obviaron de puro ambiciosos, nomás.

El LSG tiene una meta y no la oculta. Quiere a un piloto en la F.1, pero no a cualquier precio. El grupo, que puede sonar desconocido para muchos, trabaja desde la década del setenta, cuando empezó a incursionar en las categorías zonales de nuestro país. En los ochenta pasó a las nacionales y ahora tiene en la mira su logro supremo.

Mientras, sus pilotos continúan familiarizándose con el ambiente, ganan experiencia y van por un escalón más, pero sin saltearse ninguno. Pisando tierra firme, como debió ser siempre. Hoy, los dos campeones de la Fórmula Renault Italiana (el anual y el de invierno) son argentinos que enfrentan otro paso crucial. ¿Cómo y dónde continuar?

Ya no hay una categoría -como lo era la Fórmula 2 Europea en los setenta- que garantice un pasaje a la F. 1. Hoy, ni siquiera el campeón de la Fórmula 3000 integra el selecto "plantel estable" de la máxima . El camino se estrecha. Y si bien la suerte jugará un papel clave en los momentos decisivos, Guerrieri y López entusiasman con su trabajo a conciencia. Sí, se puede soñar.

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