Schumy siempre triunfa

Daniel Meissner
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24 de junio de 2002  

"Las victorias de Rubinho ya van a venir, porque se las merece." Fue palabra de Michael Schumacher, a pocas horas de su pseudotriunfo en el GP de Austria, hace más de un mes, molesto por un éxito que no llevó su sello. Y la palabra de Schumacher pesa. En Ferrari y en la Fórmula 1. Y se cumple.

Ayer, Rubinho empezó a saldar las deudas. Con Schumy adelante en el certamen por más de 40 puntos no era difícil intuir que el cuádruple (¿o ya quíntuple?) campeón no iba a convertirse en un obstáculo para las ambiciones del paulista. Vaya paradoja: Schumacher estuvo en uno de esos días en los que hubiese ganado con comodidad. Veamos: no largó bien, hizo dos paradas en los boxes, se fue de pista, tardó en volver... y aún así batió el récord de vuelta cada vez que lo creyó conveniente y se pegó a su compañero en la parte final de la carrera. Evidentemente, tenía resto para ganar. Pero no lo hizo.

¿Devolución de gentilezas en un hombre tan ávido de victorias como el alemán? Sólo a medias. En 48 horas, la FIA se expedirá sobre el polémico resultado del GP austríaco y un nuevo trueque de 10 puntos por 6 entre los mismos protagonistas hubiese sido remover el puñal en una herida que a Ferrari todavía le duele.

"Sólo les pedí que no se molesten en los giros finales", dijo Jean Todt. A los oídos de Rubinho habrá sonado como: "Quedate tranquilo, que hoy es tu día", mientras que a Schumy le habrá parecido escuchar: "Si saltás a la punta, vamos todos presos ". Cada uno acertó en la interpretación.

Seguramente, los hinchas ya no verán a Todt como el presidente del fans club de Schumacher; Barrichello pudo quitarse la espina que lo atormentaba, y el campeón... bueno, el campeón siempre gana, como la caja de los casinos de Las Vegas. Sobre él cayó un manto de perdón generalizado por no haberle complicado la vida a su compañero y, de paso, sacó tres puntos más de ventaja en el campeonato.

"No quiero llegar primero y solo, sino con todos y a tiempo", dijo un poeta. Schumy cumplió la premisa. Disfrazó su ego y sumó otro triunfo personal que no tiene nada que ver con los 10 puntos...

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