Siempre una fiesta

Hoy arrancará el 23er Rally de la Argentina; la competencia se desarrollará cerca de La Cumbre y repetirá pruebas especiales; la organización espera 1.500.000 espectadores
Roberto Berasategui
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8 de mayo de 2003  

VILLA CARLOS PAZ.– La tendencia es mundial y no respeta categorías. Así como en la Fórmula 1 se pretende correr en circuitos chicos –"kartódromos", como se suele decir–, el Rally también vive esa modalidad de espacios reducidos. Y esta vez le tocó a la carrera de la Argentina, que arrancará hoy, a las 19.35 en el complejo Pro Racing de las afueras de esta ciudad, y que mantendrá en vilo a Córdoba con esa pasión que caracteriza esta prueba del campeonato mundial, un clásico ya.

Por la tendencia reglamentaria de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), el recorrido de la prueba argentina será el más compacto de las 23 que se hayan efectuado en nuestro país. Con la única finalidad de desarrollar la competencia alrededor de un solo parque de asistencia, en La Cumbre, todas las pruebas especiales serán cercanas a esa zona, por lo que los pintorescos caminos del Valle de Traslasierra quedarán esta vez sin el color y la pasión de los protagonistas y los espectadores.

Estas características condicionan al público, ya que en lugar de trasladarse por toda la provincia de Córdoba durante los tres días de competencia en las rutas, ahora se agolpará en determinadas zonas. Es más, hay tramos en los que se repetirán los recorridos, como La Falda-Villa Giardino, La Cumbre-Agua de Oro y Ascochinga-La Cumbre, donde los pilotos acelerarán mañana y el domingo.

La organización aguarda más de 1.500.000 personas para observar de cerca a los coches que hacen escuchar sus 300 HP de potencia. Pero al reiterarse etapas y en lugares muy cercanos, mucha gente no se movilizará y se instalará en determinados sitios para seguir la carrera.

En el aspecto deportivo, Peugeot sigue mostrándose como el equipo por vencer. Y buscará esta oportunidad para revertir la imagen dejada en la Argentina el año último, cuando tras ocupar los primeros dos lugares de la mano del finlandés Marcus Gronholm y del británico Richard Burns, los coches fueron excluidos por no respetar el reglamento, dejando el triunfo en manos del español Carlos Sainz, con un Ford Focus. Este año, Gronholm ganó sobre el hielo sueco, una tradición de las victorias nórdicas sobre esa superficie.

Según se menciona en el rally, si el título no queda en manos de Peugeot, estará en las de Citroën, el "primo" francés. Si bien el equipo afronta este año su primera temporada entera en el Mundial, el modelo Xsara compitió en los últimos dos años de manera discontinua, con el propósito de adquirir datos.

El certamen está dominado por Burns, con 26 puntos, seguido por el campeón, Gronholm, con 20. Y detrás se encolumnan los representantes de Citroën, Sebastien Loeb y Colin McRae, con 17, y Carlos Sainz, con 16.

No sólo con las grandes figuras se entusiasmará la multitud. También los representantes nacionales despertarán pasiones. Por estos caminos pasará por última vez de manera oficial Gabriel Raies, que se despedirá de la actividad con una cupé Toyota Corolla. También acelerará Gabriel Pozzo, con un Skoda Ocatvia, mientras que Marcos Ligato conducirá un Mitsubishi Lancer del Grupo N, categoría en la que pelea por el título.

Mucho énfasis se pone en el tema de la seguridad. Se pide desde la organización de la competencia al público en general que se ubique en los lugares permitidos, para evitar accidentes y para que no se cancelen tramos. También se solicita la colaboración de la gente para no contaminar las sierras: no arrojar basura y apagar el fuego para no ocasionar siniestros. Lamentablemente, ya hubo una mala experiencia hace un par de años con un fabuloso incendio en un estacionamiento y el posterior accidente de un ingeniero del equipo Skoda, cuando se descontroló una autobomba en Santa Rosa de Calamuchita.

Todo listo, entonces, para que los motores rujan en las sierras. Pese a tener un rally mucho más compacto, la pasión del público no se alterará en una fiesta que ya tiene su propia identidad.

Un amargo aperitivo

Ayer, al ingeniero Jiri Kotek, responsable del equipo Pro Racing International (nada que ver con el complejo Pro Racing) para el que corre Gabriel Pozzo, le fueron hurtados dinero, pasaportes y la computadora en que guardaba toda la información sobre el Skoda Octavia del cordobés. Lamentable.

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