Andrés Nocioni: “Irnos todos no habría sido responsable de nuestra parte”

El Chapu le tiene fe al cambio generacional
El Chapu le tiene fe al cambio generacional Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Gómez
Dice que la Generación Dorada ya pasó, pero que con Scola lideran a los jóvenes en la transición
Xavier Prieto Astigarraga
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7 de agosto de 2015  • 23:15

El rostro y los rendimientos de Andrés Nocioni parecen desmentir sus 35 años. Lucirse a esa edad en un deporte ultra exigente en lo físico, el básquetbol, no es como para todos, pero el Chapu viene de ser, con alto protagonismo, campeón de la liga de España, la Copa del Rey, la Supercopa española y la Euroliga, en la que, además, fue elegido el jugador más valioso de la final.

La casi perfección de Real Madrid da paso ahora a un desafío muy distinto: lograr la clasificación para los Juegos Olímpicos, algo que hace unos años, con la Generación Dorada , costaba pero era factible, y que ahora, con muchos jóvenes en el seleccionado, aparece muy difícil.

Por lo pronto, el plantel argentino, que hoy tiene 19 basquetbolistas y quedará reducido a 12 para el torneo que se hará en México del 31 de este mes al 12 de septiembre, goza del liderazgo de los vestigios de la Generación Dorada: el Chapu y el infaltable capitán, Luis Scola , también de 35 años. "Irnos todos no habría sido responsable de nuestra parte", subrayó Nocioni.

—¿Requiere un cambio de chip venir de conseguir cuatro títulos en Real Madrid, club en el que volviste a sentirte importante y a ser figura, al seleccionado, con otra camiseta, compañeros jóvenes y otros objetivos?

—Sí, porque el Madrid es un equipo mucho más hecho, tallado, maduro. La distancia de edad y de roce en el primer nivel internacional que hay entre sus jugadores y los argentinos son muy grandes. Pero es la misma situación de cuando nosotros empezábamos en el seleccionado y teníamos nuestros primeros roces con gente de otros países. Son procesos. Hay que trabajar, ir mejorando año tras año y ser lo más profesionales posible.

—En su momento dijiste "el Madrid me rejuveneció". ¿Cómo lo hizo?

—Hubo una gran rotación, administración de minutos. Y también de entrenamientos. Trabajé todo lo que pude, pero siempre administrando los esfuerzos. Me hizo muy bien. Los cuerpos técnico y médico hicieron un grandísimo trabajo cuidándome. Terminé las finales físicamente muy bien. Y muy contento. Por eso digo que rejuvenecí: desde hacía muchos años no llegaba tan bien al final de la temporada, tan fresco en mi cuerpo.

—Parecía que el Mundial de España podía ser lo último tuyo en el seleccionado. ¿Qué te llevó a seguir?

—Durante el año hablé con Sergio [Hernández, el entrenador]. Me parece que nosotros debemos tener un compromiso, una lealtad al seleccionado argentino. Creo que irnos todos y no dejar a alguien para que mostrara ese camino no habría sido responsable de nuestra parte. Tenemos que pasar la posta de la manera más escalonada posible. Creo que lo correcto era que estuviéramos Luis y yo acá para ayudar y avanzar en ese proceso.

—Ustedes repitieron que ya no estaban como para tirar del carro, pero Sergio dice que no les cree, que van a ponerse el equipo al hombro...

—Bueno... ¡Qué sé yo! El Preolímpico es un torneo muy difícil, de muchos partidos seguidos. No va a ser nada fácil estar al 100% todos los días, así que vamos a necesitar de todos. Esto tiene que ser más que nada un equipo, un grupo de jugadores juntos, que hagan bien las cosas e intenten un logro increíble. Sería extraordinario ir a los Juegos de Río de Janeiro.

—¿Qué encontraste en este grupo?

—Lo más llamativo es la cantidad de chicos nuevos. Se trata de hablar con ellos, de conocerlos. La distancia de edad es muy grande en algunos casos, pero uno intenta sentirse parte de un grupo.

—¿Qué ventajas y desventajas ves en un plantel que promedia 24 años?

—Las ventajas físicas son espectaculares. Vamos a tener una recuperación muy buena de partido a partido, que va a servir muchísimo. Del otro lado, se puede ver un equipo que cometa más errores que los normales, por pecar de esa juventud. Los vi jugar bien en los Panamericanos, con muy buen básquet por momentos y no del mejor en otros, pero es normal.

—Cuando los medios hablan del seleccionado, hablan de "Generación Dorada". ¿Es un error considerar Generación Dorada a este equipo?

—Sí. Sería un error, totalmente. Así como nosotros ayudamos al básquet, también hemos hecho que muchos jóvenes vivieran a la sombra de la Generación Dorada, y creo que eso no es positivo para el básquetbol argentino. Es momento ya de transición y de dejar de llamar "Generación Dorada" al seleccionado nacional argentino, que está en un nuevo proceso. Ya disfrutamos la Generación, ya consiguió lo que tenía que conseguir, ya llegó al máximo de sus capacidades. Se podría haber logrado algunas cosas más, sí, pero ahora hay que olvidarse totalmente de ese tiempo porque ya pasó. Hoy, con sólo girar la cabeza, ves a Luis y a mí, y eso quiere decir que esto se ha terminado y que hay un nuevo proceso. Hay que dejar a estos jugadores ser lo que son y ver a qué nivel pueden llegar. Ésa es la realidad.

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