Contracara: la Liga Nacional da frutos, pero es muy costosa

Los problemas financieros provocaron una gran crisis que puede hacer desaparecer a algunos clubes; pese a ello, el sistema federal y organizativo es ejemplar, porque generó grandes jugadores y muchos éxitos internacionales
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13 de diciembre de 2001  

El basquetbol argentino vive hoy una increíble paradoja: mientras en el nivel internacional disfruta de una situación floreciente, la mejor de su historia, los clubes de la Liga Nacional están al borde de la quiebra y a punto de abandonar la competencia.

La Argentina es campeón sudamericano de cadetes, juveniles, Sub 21 y mayores; además, este año obtuvo por primera vez un torneo Premundial (Neuquén), una medalla de plata en los Juegos de la Buena Voluntad (Australia), luego de caer sólo contra el Dream Team, y una de bronce en el Mundial Sub 21 (Japón). Jamás hubo un año más fructífero.

Los jugadores, en tanto, brillan en distintos clubes extranjeros y cada vez son más los que emigran y triunfan. Emanuel Ginóbili obtuvo tres títulos con Kinder Bologna y fue elegido el mejor jugador de Italia y de la Euroliga. Fabricio Oberto, Luis Scola, Andrés Nocioni, Juan Espil, Federico Kammerichs, entre otros, reciben elogios constantes.

El sol se esconde y todo pierde brillo cuando se mira hacia adentro. En nuestro país dominna la oscuridad y el desaliento. La Liga afronta su crisis más profunda. Ferro Carril Oeste, uno de los fundadores de la competencia, perdió los puntos el viernes último porque seis jugadores mayores no se presentaron a jugar en reclamo por sueldos impagos.

Andino, de La Rioja, se mantiene milagrosamente gracias al esfuerzo de sus jugadores, que llegaron al extremo de salir a vender publicidad estática del estadio para evitar ser desalojados de sus departamentos.

En Comodoro Rivadavia son inútiles las quejas de los dirigentes o del técnico Marcelo Richotti para conmover la sensibilidad de las petroleras de la zona, que se resisten a apoyar publicitariamente a Gimnasia y Esgrima. En el Sur ya se habla de la posibilidad de vender la plaza.

Independiente, de General Pico, se encuentra en convocatoria de acredores y cumple la peor campaña de su historia porque optó por formar un equipo de emergencia; Belgrano, de San Nicolás, pese a su modestísimo presupuesto, tiene problemas para pagar los haberes y muchos otros clubes aún no cumplieron con el salario de octubre.

Excepto Atenas, de Córdoba, que siempre se destacó por la facilidad que tiene su presidente, Felipe Lábaque, para conseguir sponsors; Libertad, de Sunchales, que cuenta con una dirigencia ejemplar y el aporte importante de la empresa SanCor, y Boca Juniors, que muestra un alto nivel profesional heredado del fútbol, el resto de las instituciones soporta una asfixia económica que los trasladó a la agonía.

“No debería sorprender que el año próximo la Liga se juegue con 14 equipos en lugar de 16”, dijo el presidente de la Asociación de Clubes, Eduardo Bazzi.

“Gracias al aporte de la televisión, muchos clubes pueden continuar en la competencia. Los problemas son geográficos; la Liga obliga a realizar largos viajes y genera enormes gastos”, agregó el dirigente.

Es evidente que la debacle económica del país golpeó muy duro en la estructura de esta federalista competencia, pero no menos cierto es que gracias a ese sistema abierto a todo el país surgieron y se formaron fenomenales basquetbolistas que hoy brillan en el exterior y forman el mejor de todos los seleccionados argentinos.

La paradoja vuelve y lleva todo a una gran encrucijada: la Liga Nacional cuenta con un sistema de juego favorable para promover grandes figuras de cualquier rincón del territorio nacional y tiene una organización ejemplar que muchos países latinoamericanos intentan copiar, pero resulta cara, casi insosteniblemente onerosa para una nación del Tercer Mundo.

En la mano de los dirigentes de los clubes, que históricamente tantos errores cometieron por su encendida pasión y enorme desinterés por el bien general, se encuentra la salvación de un sistema ideal en lo deportivo, pero hasta ahora perjudicial en lo enconómico.

Si los directivos no realizan un adecuado estudio de marketing, si no bajan los salarios y el precio de las entradas, si no consiguen mejores sponsors, si no salen a buscar el público y la promoción, este caro producto que es la Liga Nacional seguirá desangrándose, quizás hasta la desaparición.

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