Las alas no se desplegaron

Miguel Romano
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11 de mayo de 2003  

En la primera caída de la temporada ante los Lakers, el argentino Emanuel Ginóbili no logró levantar vuelo para imponer su explosividad ofensiva. En principio, porque la defensa rival se presentó más compacta y atenta que en los dos primeros cotejos en San Antonio; pero también porque recibió poco juego y, en algunas ocasiones, fue golpeado con cierta violencia.

A Manu le costó encontrar su lugar en el partido, pese a que se mantuvo respetuoso de todas las tácticas impuestas por su entrenador y defendió con solvencia a Brian Shaw y, sobre el final, nada menos que a Kobe Bryant.

No fue un partido para su estilo. Los Spurs se propusieron asistir continuamente a Tim Duncan y David Robinson en la zona pintada para tratar de cargar de faltas a Shaquille O´Neal, relegando así el juego de los perimetrales, mucho más cuando se advirtió que los triples no iban a entrar. Como los Spurs tuvieron la puntería torcida desde los tres puntos (3 de 11), incluido Bruce Bowen (1 de 4), que venía de acertar 7 de 8 en el segundo playoffs, la defensa de los Lakers se aglutinó bajo el aro para achicar espacios y cerrar caminos.

Por eso Ginóbili perdió tres balones y cometió dos faltas ofensivas. Cada vez que ensayó una penetración se encontró con una defensa que lo esperaba bien parada cerca del aro. Ante esa impotencia, optó por no forzar ni cometer más errores. Se recluyó en el perímetro y se dedicó a abastecer a los pivotes.

Fue una discreta actuación, pero queda un interrogante que será difícil de develar: ¿los Lakers pretenden amedrentarlo cometiéndole faltas violentas? En el primer playoff fue Devean George el que lo golpeó peligrosamente cuando Manu iba a volcar el balón. Fue tan fuerte que George cayó mal, se dobló el tobillo y no jugó el siguiente partido. En el segundo, fue Kareem Rush el que le pegó arteramente en el pecho cuando Manu volaba hacia el aro. Anteanoche, Kobe Bryant le aplicó un codazo tremendo en el abdomen y Robert Fisher le pegó dos veces muy fuerte en las manos.

Es probable que sólo resulte una mera coincidencia y que Manu no preocupe tanto a los Lakers.

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