Mundial de básquet. Campazzo, Hernández y la emoción del plantel argentino tras la clasificación a semifinales

La Argentina, por cuarta vez en las semifinales de un Mundial de Básquet
La Argentina, por cuarta vez en las semifinales de un Mundial de Básquet Fuente: Reuters
Diego Morini
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10 de septiembre de 2019  • 10:30

Saltan. Se abrazan. Se hacen un ovillo para escuchar a Luis Scola, el líder, el guía, el emblema de este equipo. Y luego se sueltan. Y saltan. Y bailan. Y se vuelven a abrazar. La soberbia victoria ante Serbia, actual campeón europeo, subcampeón del mundo y subcampeón olímpico, clasificó a la selección argentina a las semifinales del Mundial que se disputa en China.

Será frente a Estados Unidos o Francia, que juegan este miércoles desde las 8. Pero los integrantes del plantel son conscientes de que están haciendo historia y no ocultaron su emoción tras el triunfo.

Ilusión, carácter, rebeldía, audacia. Tenemos jugadores que son bravos en eso. Cuando disfrutan y la pasan bien, la rompen. Y además tenemos a Scola, que terminó a toda orquesta.
Sergio Hernámdez

Muy emocionado, Sergio Hernández compartió sus primeras sensaciones ante la clasificación. "Es muy duro. La verdad es que hay que seguir jugando, pero hoy y todos los días eran días claves. Estar en una semifinal de un Mundial es único. Si uno no se emociona con estas cosas, no se emociona con nada. Son muchos días de acumulación, de angustia.", resumió el Oveja ante las cámaras de TyC Sports. Y agregó: "Llevo gran parte de mi vida dedicada a esta profesión, me encantaría que acá a mi lado haya gente que me ayudó a lo largo de toda mi vida, para compartir esta alegría. No me importa nada, estamos en semifinales. La selección no es ni mía ni nuestra, es de todos y esta victoria para que la disfruten todos".

Luego, Hernández, justificó el triunfo: "Lo ganamos porque creíamos que lo podíamos ganar. Planteamos un marcador alto porque ellos iban a estar en 87/89 puntos, por lo que si queríamos ganar teníamos que hacer más de 90 puntos. Y lo logramos." Además, elogió a sus dirigidos con unas pocas palabras: "Ilusión, carácter, rebeldía, audacia. Tenemos jugadores que son bravos en eso. Cuando disfrutan y la pasan bien, la rompen. Y además Scola, que terminó a toda orquesta."

Hay que tomar dimensión de lo que estamos haciendo. Para ganarle a Serbia había que jugar perfecto, y jugamos perfecto. Cada jugador que entró lo hizo perfecto. Quizás nos subestimaron, y acá estamos.
Facundo Campazzo

Facundo Campazzo no lo podía creer. Y si fuera poco con la emoción propia de lo conseguido, un abrazo interminable con Pepe Sánchez lo terminó de conmover. "¡Tremendo!. ¡Esto es increíble! ¡No me voy a largar a llorar, pero esto es increíble! Son 4 o 5 segundos que después de estos partidos que ganás, sentís una adrenalina tremenda. ¡Y se va tan rápido! ¡No quiero que se vaya!", expresó el base de Real Madrid a TyC Sports. Luego, intentó calmarse y analizar lo logrado: "Estamos muy contentos. Hay que tomar dimensión de lo que está haciendo este equipo. Estamos haciendo historia. Para ganarle a Serbia había que jugar perfecto, y jugamos perfecto. Cada jugador que entró lo hizo perfecto. Quizás nos subestimaron, y acá estamos."

Más allá de su breve análisis, Campazzo no terminaba de caer. "Lo ganamos en el deseo, en el buen básquet. Si nos decían en Bahía Blanca, cuando arrancamos, que íbamos a meternos en semifinales íbamos a pensar que estaban locos. Siempre nos preguntamos para qué estamos, ¡y todavía no lo sabemos!. Queremos seguir haciendo historia. Hoy dimos un gran paso. El equipo es increíble. Se lo dedico a mi mamá, a mis hermanos, mi papá, mi tía que es una de las personas más luchadoras (se quiebra), a mi esposa Consu, y a mi futura hija."

Pato Garino no paraba de llorar. "Estoy llorando de lo sorprendido. Es una sorpresa para nosotros. Todo el trabajo que pusimos, todo el amor propio. En creer en el equipo y en uno mismo. Es magnífico, para disfrutarlo todo. Sabíamos que hoy era 50 y 50 de ganar o perder. Y se nos dio. Les tenemos mucho respeto a todos, pero a este equipo nadie lo pasa por arriba. Le dedico el triunfo a todos, principalmente a mi viejo, que sabe todo lo que sufrí, mi novia, todos mis amigos en Mar del Plata.

A Gabriel Deck tampoco le salían las palabras: "La verdad es que no sé qué decir. Estoy muy emocionado. Este equipo se merece estar donde está. El equipo lo está haciendo muy bien desde el comienzo. Esta camada está dando que hablar y estos son los frutos."

La fiesta siguió en el vestuario, y seguirá en el hotel. Aunque la vorágine del calendario obligará a dejar rápido atrás esta efervescencia para enfocarse en el próximo paso: la semifinal del viernes ante Estados Unidos o Francia, con el boleto a la gran final a un peldaño. El desafío será grande. Pero para este equipo gigantesco lo imposible solo tarda un poco más.

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