Mundial de básquet. Facundo Campazzo, el líder: los trucos del mago argentino para dominar las emociones

Una imagen de entrecasa: Facundo Campazzo alza a Bruno, su perro.
Una imagen de entrecasa: Facundo Campazzo alza a Bruno, su perro. Crédito: Instagram/Campazzo
Diego Morini
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7 de septiembre de 2019  • 15:00

FOSHAN, China.- Pide un café espresso, aunque le explica en inglés al mesero que en realidad son dos. Invita a sentarse. Decora la charla una enorme pecera que oficia como una de las columnas del gigante Hilton, el hotel que es el búnker de la selección argentina aquí. Es momento de descanso para el equipo. Busca una lavandería Facundo Vartanian, el utilero del plantel; detrás se ve a Juan Manuel Gatti, uno de los asistentes de Sergio Hernández, preparando algunos videos y Paulo Maccari, el fisioterapueta, comenta que quiere salir para comprar algunas paltas. Facundo Campazzo parece estar al margen de todas esas cuestiones. Se toma todo con mucha calma o quizás es que aprendió a controlar la ansiedad. Está contento por cómo están saliendo las cosas en el Mundial de básquet. Está feliz por saber que ya están entre los ocho mejores equipos del mundo. Pero no quiere desbordarse a la hora de hablar y hasta hace un poco de esfuerzo para contener alguna sonrisa de más.

Cuarteto, cumbia, lo que sea sirve para romper con la monotonía de casi dos meses de concentración del equipo. Campazzo se siente a gusto cuando eso sucede, porque es parte de su esencia: ser uno de los más inquietos del grupo. Está más serio, dice, y se le escapa una mueca pícara. Prefiere minimizar haber sido elegido como el MVP ante Rusia y Polonia. Prefiere pensar en todo el grupo. Está pleno cuando se anima a cantar delante de una cámara después de una entrevista con TyC Sports o cuando sabe que el cantante de Los Palmeras, Rubén Deicas, le mandó saludos a todo el grupo después de que escuchara a Gabriel Deck cantar en vivo la canción "Por primera vez". Charla con LA NACION con la misma soltura con la que se lo ve en la cancha y con la autoridad y claridad que domina el juego.

-Sos una de las principales figuras del equipo: ¿te sentís cómodo con eso o elegís no pensarlo?

-Elijo vivir y disfrutar el momento. Hay egos, se necesita del ego, el jugador lo debe tener para competir y rendir también. Hay que saber manejarlo y en qué momentos usarlo. En una selección hay que ceder mucho más que en un equipo. Hoy por hoy necesitamos del liderazgo de los jugadores que tienen ascendencia en sus equipos. Necesitamos que lo pongan a disposición de la selección. En este momento, en esta etapa, debemos colaborar con esa idea.

Disfruta Campazzo: dice que cuando mejor la pasa en la cancha, mejor juega.
Disfruta Campazzo: dice que cuando mejor la pasa en la cancha, mejor juega. Crédito: @cabboficial

-Tu desarrollo individual te pone en el centro de la escena. ¿Te propusiste que éste sea tu Mundial?

-No me pongo a pensar si va a ser mi Mundial o no. Me preparo para jugar en el día a día. Quizá sienta que es uno de mis mejores momentos. Pero no quiero pensar: "¿Este será mi Mundial?" Va más allá de eso. Lo que me importa es el bien colectivo. Sería un poco egoísta pensar en que éste sea mi Mundial.

-Que a vos te salgan bien las cosas implica que al equipo le va a servir...

-No estoy tan seguro de que sea así. En realidad, entiendo que cuando al equipo le va bien, suben las individualidades. Y cuando solamente un jugador juega bien, muchas veces no llega a estar tan bien el grupo. En lo personal estoy trabajando mucho para hacer felices a mis compañeros, para hacerlos jugar y para leer en qué momento está caliente cada uno. No solamente yo, porque tanto Luca (Vildoza) como Nico (Laprovittola) lo están haciendo muy bien.

-¿Lograron jugar como ustedes querían en el momento indicado?

-Estamos cumpliendo los objetivos que nos habíamos propuesto al principio del proceso. Estábamos un poco a ciegas, porque no sabíamos en dónde estábamos parados realmente. Contra los rivales de gran nivel, como Rusia o Nigeria, y ahora cuando venga Polonia, nos damos cuenta para qué estamos, adonde podemos apuntar. El equipo está respondiendo muy bien, está a la altura. Como dice siempre Sergio (Hernández), los argentinos necesitamos la competición para que se vea nuestra mejor versión. Y nuestra mejor cara se ve en el Mundial.

Una imagen artística: Campazzo completa la bandeja y va a encestar.
Una imagen artística: Campazzo completa la bandeja y va a encestar. Fuente: AFP

-¿Sentís que impusieron respeto a partir de lo que mostraron en la primera etapa y en el triunfo ante Venezuela?

-Me parece que desde antes también, porque ya en España me preguntaban por el plantel que traeríamos al Mundial. Y cuando yo les iba mencionando a los jugadores, les llamaba la atención y me decían: "No tienen mal equipo". A medida que empezó el torneo nos empezaron a mirar con respeto y creo que nos lo ganamos.

-¿Se dan cuenta del potencial que tienen?

-Tal vez no nos damos cuenta del potencial que tenemos, lo que es un arma de doble filo. Muchas veces te la tenés que creer para competir contra las grandes potencias. Si vos lo mirás pensando en que son mejores, jugás con una marcha menos. Si realmente nos la creemos, podemos ser un equipo todavía más competitivo.

Sergio Hernández se agita, en un momento del partido ante Venezuela. Argentina ya se metió en los cuartos de final del Mundial.
Sergio Hernández se agita, en un momento del partido ante Venezuela. Argentina ya se metió en los cuartos de final del Mundial. Fuente: AFP

-Pepe Sánchez dice que este equipo está muy apoyado en la inteligencia que tiene para resolver, con tres bases de mucho nivel y que saben cómo lastimar a cada rival. ¿Coincidís con esa idea?

-En ese sentido estamos siendo muy inteligentes. Tenemos a Luca, a Lapro, además a Gabi (Deck), a Pato (Garino) y a Nico (Brussino), que todos pasan muy bien la pelota. Tenemos, también, jugadores muy buenos en el pick & roll. Y estamos intentando encontrar jugar a alta velocidad sin ser desordenados. No es fácil porque a veces entramos en una dinámica de la que es difícil salir y te lleva a perder pelotas y errar tiros. Pero morimos con nuestra identidad, que es diferente a la de generaciones anteriores que hubieran pensado que nuestro juego es loco. Estamos encontrando nuestro ritmo para ser rápidos, intensos y a la vez ser inteligentes. La inteligencia no nos debe llevar a jugar más lento, pero jugar rápido no nos tiene que volver locos.

-¿Miran lo que pasa alrededor o lo evitan para no cargar más la cabeza?

-Si te dijera que no miramos te estaría mintiendo, me estaría poniendo el cassette. Un poco miramos, pero al mismo tiempo eso te desgasta mentalmente. Si le prestás mucha atención hay que decir basta y no mirar nada más. Lo mejor es mentalizarnos en nuestro juego, porque sabemos que todo está al alcance de nuestras manos, de cómo juguemos y de nuestros resultados.

La intimidad del plantel: una selfie en el vestuario.
La intimidad del plantel: una selfie en el vestuario. Crédito: Prensa CABB

-¿Hasta dónde creés que pueden llegar?

-Ahora estamos en cuartos de final. No quiero adelantarme a decir muchas cosas porque después puede pasar lo contrario. Hoy tenemos como objetivo Polonia, que es un equipo peligroso. Nuestro objetivo es ganar y conseguir el primer puesto de este grupo y después se verá. Tenemos que creernos que somos un equipo que puede competir. Desde el inicio del proceso deseábamos estar a la altura del Mundial y lo estamos consiguiendo.

-Sergio Hernández decía que como entrenador le costaba disfrutar del partido, pero que si se ponía como espectador entendía que ustedes daban un buen espectáculo. ¿Vos sentís lo mismo?

-Creo que es lindo verlo. Incluso, me parece que a la gente también le gusta. Me parece que es agradable ver la dinámica que tiene el equipo, tiene talento ofensivo, deja la vida en la defensa. Ves que hay química adentro, nos llevamos todos bien con todos, creo que eso a la gente le gusta. Y en lo personal siento que tenemos un gran trabajo previo y se ve en los resultados que logramos hasta ahora.

-En el cierre del partido contra Venezuela, se notaba ese disfrute...

-Eso también es responsabilidad del entrenador que nos da libertad y no nos corta la inspiración para el ataque. Siempre dentro de las normas establecidas, pero sin cortar el talento y ofreciendo confianza para ejecutar. Cuando el jugador tiene confianza y está feliz dentro de una cancha, consideramos que es cuando mejor juega.

Foto para el póster: la imagen oficial de Campazzo en las guías del Mundial de China.
Foto para el póster: la imagen oficial de Campazzo en las guías del Mundial de China. Crédito: @cabboficial

- En la última entrevista con LA NACION, decías que cuando te reís es cuando mejor estás jugando. ¿Te estás divirtiendo?

-Tampoco es cagarme de risa. Pero sí, cuando tengo una sonrisa o dentro de mi cabeza está ese disfrute, es cuando mejor me siento. Antes quizá me pasaba que se me iba el juego de las manos y mi cabeza se iba con las emociones. Es algo que estoy trabajando mucho e intento controlar. Al fin de cuentas, cuando vos dominás tus emociones controlás tu manera de jugar.

-En un proceso tan largo como este que están viviendo, si no hubiese la buena energía que se advierte entre ustedes, ¿podrían sostener la convivencia?

-Es muy importante cómo nos llevamos todos. Llevamos dos meses juntos, me parece que es la primera vez que estamos tanto tiempo juntos. Entiendo que la buena relación que tenemos entre todos ayuda en el día a día. Ya prácticamente somos todos amigos y en un proceso tan largo ayuda mucho. Eso no quiere decir que si nos tenemos que insultar no lo hagamos. Es casi una familia, porque los veo casi más que a mi mujer... Y como en toda familia, hay discusiones, hay días buenos, otros no tanto y también los malos. En definitiva, eso nos hace crecer como grupo. Cuando se entrena, nos matamos todos juntos, y cuando hay momentos para compartir todos juntos y divertirnos, lo hacemos.

-Luca Vildoza dijo después del éxito ante Venezuela que querían regalarle la clasificación a Tokio a Scola. ¿Eso lo piensa? ¿Lo charlan o es algo que le surgió a él?

-Sería genial, para Luis y para todos poder jugar otros Juegos Olímpicos. Estaría bueno por él, pero lo hacemos por el grupo. Todos estamos felices si logramos llegar a Tokio.

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