Mundial de básquet. Manu Ginóbili: "Cuando vi que no se escapaba me volví loco, casi tiro la computadora por el aire"

Fuente: Archivo
Diego Morini
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10 de septiembre de 2019  • 16:00

DONGGUAN, China.- Hay un estilo y una identidad que se mantiene en el tiempo. Todos, no importa el punto del planeta en el que estén, siguen ligados, de alguna manera, con la selección argentina de básquetbol. Cada uno de los jugadores que vistieron la camiseta celeste y blanca tiene una conexión especial. Se expresan por redes sociales y hacen público su apoyo para este equipo que los llena de orgullo. Y Emanuel Ginóbili, desde San Antonio, siguió el juego ante Serbia por computadora, tan prendido como cuando estaba dentro de una cancha. apenas un par de horas después, le contó a LA NACION cuáles fueron sus sensaciones tras un éxito histórico para el básquetbol argentino en el Mundial de China.

El ex número 5 de la selección, relató cómo veía el juego antes del arranque: "Tenía muchas ganas de ver cómo sucedía todo. Pero la verdad que no era tan optimista. Hablando con amigos, les decía que teníamos un 20 o 25 por ciento de chances de vencer a los serbios en este partido por los cuartos de final. Pero bueno, no era un 2%. Pero es verdad que la veía complicada".

Mundial de básquet: el partido inolvidable de la Argentina ante Serbia

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Fue siguiendo al equipo desde San Antonio, en los primeros partidos, pero también desde Nueva York, cuando fue invitado para ver el duelo entre Diego Schwartzman y Rafael Nadal por los cuartos de final del US Open de tenis, donde permaneció hasta la inolvidable final que el español le ganó al ruso Daniil Medvedev, el domingo. Saludó al equipo liderado por Facundo Campazzo y Luis Scola cuando se clasificaron para los cuartos de final en China. Y se tomó un tiempo para salir a andar en bicicleta por el Central Park junto con Many, su esposa. Incluso, cuando se confirmó que la Argentina se clasificó para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, Manu publicó en Twitter: "No sólo los chicos se metieron de nuevo entre los ocho mejores del mundo, sino que también se clasificaron a los Juegos Olímpicos de Tokio. Tremendo. Felicitaciones @cabboficial".

Cuando vi que ya no se escapaba me volví loco. Casi tiro la computadora por el aire y empecé a los gritos
Manu Ginóbili

Se le advierte en la voz que llega mediante el contacto telefónico desde San Antonio que todavía le dura la felicidad por lo que logró el conjunto nacional en China. Y cuando explica cómo vio al equipo, queda todo más claro: "Fue maravilloso cómo jugaron, hicieron un partido casi perfecto. Hicieron un partido magnífico, la metieron y no es menor. Porque haberlo podido hacer, en especial en el primer tiempo, les dio aire y confianza para estar arriba y pasarles la preocupación a ellos. Incluso, no necesitaron meterla tanto en el segundo tiempo porque ya estaban con el pecho inflado, confiados y jugando a un nivel excelente".

Describe cada acción del equipo con pasión. Se advierte en su forma de contar qué le produce ver al equipo: "La defensa fue memorable, emocionó cómo se rompieron el lomo en la pintura para disimular la carencia de centímetros que tenemos. Marcos (por Delía) fue tremendo defensivamente, Tortuga (por Deck) la verdad que no parecía que estuviera golpeado y a la vez daba la sensación de que medía de 2,10 metros. Luifa (por Scola), como es habitual, parece salido de otro planeta: es una máquina de insistir, de correr, de perseverar. Y bueno, Facundo (Campazzo) fue increíble. De verdad que es impresionante lo que hicieron".

El festejo de los jugadores argentinos después de conseguir una victoria histórica en el Mundial de China ante Serbia.
El festejo de los jugadores argentinos después de conseguir una victoria histórica en el Mundial de China ante Serbia. Crédito: AFP

El cierre del partido y la victoria ante Serbia también fue intenso para Manu, que no tuvo problemas con Many, los Melli y Luca porque todos estaban despiertos y no sufrieron sus gritos de festejos. Felicitó a los jugadores por lo que hicieron, pero antes no puedo evitar emocionarse con lo que dejó el equipo en el cierre del partido: "Los últimos dos minutos del partido los viví con la piel de gallina. Fue impresionante. ¡Cuando vi que ya no se escapaba me volví loco! Por ahí dudé un poquito con el último triple de Bogdanovic, que fue tremendo. Pero después de la respuesta, con el step back de Facu y el robo de Tortu Deck, casi tiro la computadora por el aire y empecé a los gritos de la alegría. Ahí sabía que ya estaba cocinado. Estoy muy orgulloso de este equipo. ¡Juega increíble!".

El día de Ginóbili tuvo, también, un encuentro con la selección argentina de fútbol, que casualmente está en San Antonio para jugar esta noche con México. Es que, después del triunfo del básquetbol, Manu se fue hasta el hotel donde se aloja la delegación. Hubo fotos, saludos y vuelta a casa. La felicidad de Ginóbili tendrá otro episodio el viernes: otra vez frente a la computadora, verá la semifinal que se jugará en China. Allí estará esta Argentina que es también suya.

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