Mundial de básquet. Orden a máxima velocidad: cómo cambió el ADN del seleccionado

Gabriel Deck, una de las claves en el nuevo estilo de juego del seleccionado
Gabriel Deck, una de las claves en el nuevo estilo de juego del seleccionado Fuente: AFP
Diego Morini
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9 de septiembre de 2019  • 00:20

FOSHAN, China.- "Estamos intentando encontrar jugar a alta velocidad sin ser desordenados No es fácil porque a veces entramos en una dinámica de la que es difícil salir y te lleva a perder pelotas y errar tiros. Pero morimos con nuestra identidad, que es diferente a la de generaciones anteriores que hubieran pensado que nuestro juego es loco". Las palabras de Facundo Campazzo se multiplica en esta Copa del Mundo. Vuela la Argentina en la cancha y demuestra que la conformación de su ADN mutó. Que conformó un estilo distinto a lo que supo ser, incluso, en la etapa de la Generación Dorada. En el estadio Internacional Sports & Cultural Center, las exclamaciones de asombro por cada acción del equipo y las sonrisas de los jugadores dentro de la cancha, marcaron el pulso de lo que representó la última función de este grupo en esta ciudad. Un show completo.

Facundo Campazzo camina en el aire, Patricio Garino asfixia a los rivales, Nicolás Brussino entra en sintonía, Luis Scola destila experiencia y Marcos Delía entierra la pelota en el aro. Se levanta el público local y disfruta de lo que ve en el campo. Dejan los chinos la comida, frita y picante, en sus butacas para celebrar lo que ven. No detiene la marcha este equipo y la gente aquí se lo agradece con reverencias. Se siente cómodo siendo agresivo el conjunto agresivo y todos lo advierten. Deja una marca distintiva esta Argentina que, en otras épocas, apelaba a un juego mucho más controlado, sin tanto vértigo. Esta versión del equipo de Sergio Hernández es más intuitiva, busca lanzar ante la primera oportunidad clara y se pasa el balón lo justo y necesario.

Antes de la llegada de Generación Dorada la Argentina tenía una identidad de ataque estacionado, con pases extras, nunca tirar antes de los 15 segundos de la posesión, era una forma de bajarle el ritmo al juego porque no tenía grandes atletas, se igualaba así para disimular la falta centímetros. Con la Generación Dorada, la Argentina tuvo un modelo de jugadores muy atléticos y también con la capacidad de jugar controlado cada ataque. Era un equipo que podía hacer cualquier cosa. Le sobraba talento e inteligencia.

Esta selección es un equipo al que le cuesta jugar los ataques físicos, porque no tiene mucha talla, pero disfruta cuando vuela sobre el parquet. Hay una alta dosis de influencia del básquetbol que hoy se juega en todo el mundo y también una edad ideal en el grupo que le permite desarrollarse de esa forma. Así enamoraron a los hinchas locales que son fanáticos del estilo NBA, pero que también apreciaron cómo se luce la Argentina que, ante Polonia, les ofreció todo lo que querían ver.

Las palabras de los jugadores permiten comprender qué siente este grupo que sacó del camino a todos sus rivales por una buena diferencia. Ante Polonia la distancia fue de 26 puntos (91-65), ante Venezuela la marca fue de 20 tantos (87-67), sólo Rusia no le permitió una distancia de dos dígitos (69-61), Nigeria no pudo sostenerle el ritmo y cayó por 13 (94-81) y en la apertura del Mundial, Corea del Sur, no logró entrar nunca en partido y el conjunto nacional lo castigó con 26 puntos de diferencia (95-69). "Jugamos muy bien. No creo que estuviéramos esperando 20 puntos de diferencia sobre Polonia, pero sí estaba esperando que jugáramos este tipo de básquet. Los pusimos incómodos y nos permitió sacar una buena distancia. En líneas generales, estamos jugando muy buen básquet desde el primer partido", explicó Luis Scola.

Hace un tiempo, el entrenador Sergio Hernández, dejó una reflexión que es una buena explicación para leer cómo se expresa su equipo en la cancha. "Estos chicos necesitan no pensar demasiado qué hacer. Tienen mucho instinto para entender qué pide el partido. Hay un plan siempre que trazamos, pero es necesario que ellos sientan cómo ejecutar. Jugar rápido hacia el ataque y en la primera chance que tienen para tirar quiero que lo hagan. No queremos dudar, necesitamos confiar en esa idea".

Los números que demuestran por qué la Argentina apuesta por un nuevo estilo lo determinan la cantidad de posesiones que tiene por cada encuentro. Contra Corea del Sur, el equipo tuvo 83 posesiones, ante Nigeria 86, ante Nigeria 72, con 71 y ante Polonia estuvo por encima de las 84. Todo se expresan en consecuencia de lo que ofrecen dentro de la cancha y la mirada de Patricio Garino es clara en ese sentido: "Hicimos un partido fantástico. Defensa agresiva y transiciones rápidas, que es lo que nos gusta hacer. Como equipo disfrutamos de lo que hacemos. La Argentina siempre tuvo un estilo aguerrido, somos un equipo nuevo y esta nuestra esencia".

Hay un trabajo muy específico de Sergio Hernández y su cuerpo técnico para que el grupo tenga las libertades necesarias, pero que también puedan respetar los sistemas. Cortos, simples, pero sistemas al fin. Con todas esas herramientas es que en cinco partidos del Mundial compitió como buscaba: "Este equipo pasa todos los días la prueba de jugar con el peso de la Generación Dorada. Ellos desafiaron esa presión, nunca tuvieron miedo de estar a la altura o de fracasar. Juegan con riesgos. Asumimos los desafíos. No hay miedo a perder, aun sabiendo que pueda suceder. Este grupo viene trabajando desde Toronto 2015. En ese momento el resultado no fue bueno, pero las sensaciones sí. Y de ahí en adelante no paramos de crecer. Nada es casual. Estamos sólidos, creemos en lo que hacemos. Hay disfrute y sacrificio. Una combinación ideal", dijo el DT argentino.

En la intimidad del grupo se habla de lo que están haciendo en esta Copa del Mundo, y todo entienden que nada los va a hacer cambiar el estilo. Incluso, con Serbia en el camino, en los cuartos de final, no van a renunciar esta identidad que crearon. El capitán, en su cuenta de Instagram, supo cómo hacer saber qué siente el equipo: "Invictos a cuartos. Me divierte mucho jugar en este equipo y eso no tiene precio, ganemos o perdamos el próximo".

La seguridad sobre la propuesta sin duda que marca la diferencia. Todos están convencidos y van detrás de esta idea. Nicolás Laprovittola, en su última entrevista con LA NACION, fue claro en su mensaje: "Cuando el equipo se conecta y consigue controlar el ritmo del partido, juega realmente bien. Siento que tenemos amenazas en todas las posiciones, que corremos bien la cancha, me parece que tenemos un juego vistoso y que contagia. Tenemos un estilo de juego que nos puede llevar bien lejos". Están en pleno vuelo.

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