Muy cerca: Ginóbili, a un paso de una nueva definición

San Antonio será uno de los finalistas por el Oeste si hoy vence a los Lakers; desde las 21, el argentino podría sumar su octava serie decisiva en las últimas tres temporadas
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15 de mayo de 2003  

Como para revalidar su estirpe de basquetbolista ganador, algo que sin duda es, el argentino Emanuel Ginóbili podría sumar hoy una final más a su exitosa carrera. Y será, seguramente, de las más importantes, pues se produciría en el más poderoso y competitivo universo del basquetbol: la NBA

Si San Antonio Spurs supera a los Lakers en el sexto playoff de las semifinales del Oeste, el goleador bahiense obtendrá el privilegio de disputar su octava serie decisiva en los últimos tres años. El crucial choque se jugará en el Staples Center de Los Angeles, desde las 21 (hora de la Argentina), y será televisado en vivo por ESPN.

El parcial quedó favorable a San Antonio por 3 a 2, después del enorme susto de anteanoche, cuando Robert Horry hizo repiquetear en el aro de los Spurs un agónico tiro de tres puntos, a dos segundos del epílogo, que finalmente no entró y sentenció el resultado: 96 a 94.

Si esta noche el triunfo queda en mano de los tricampeones, aún habrá una oportunidad más para San Antonio y Manu, pues el séptimo y decisivo cotejo se jugará pasado mañana, en Texas.

Para recordar las últimas finales disputadas por el bahiense hay que mencionar los tres títulos logrados con Kinder Bologna (Copa Italia, Liga italiana y Euroliga) en la temporada 2000/01; uno más (Copa Italia) y segundo lugar en la Euroliga, tras caer ante Panathinaikos, en 2001/02; el Premundial de Neuquén logrado en 2001 con el seleccionado nacional y, el año último, la medalla plateada en el Mundial de Indianápolis, también con la casaca argentina, tras perder con Yugoslavia en tiempo suplementario.

Claro que la mentalidad ganadora de Manu esta vez no cobra tanta preponderancia como en todas aquellas ocasiones. En el seleccionado y en Kinder, el bahiense siempre fue primera opción ofensiva. Fue el goleador, el hombre más buscado para definir, el responsable de cerrar cualquier partido complicado con una acción suya.

Sin duda esto no se produce en la NBA. Dentro de un equipo estructurado, que responde a una partitura muy ensayada y que depende de la defensa y lo que arriba pueda ofrecer Tim Duncan, Ginóbili debe resignarse a defender muy fuerte -como lo hizo anteanoche en el segundo tiempo frente a Kobe Bryant- o a pasar el balón sin cometer errores ni forzar demasiado las ofensivas.

En ese quinto juego, que San Antonio llegó a ganar en el tercer cuarto hasta por 25 puntos, Manu tuvo un buen arranque y terminó bastante pasivo en el cierre. De todos modos, es importante que otra vez el técnico Gregg Popovich lo haya mantenido en los momentos culminantes.

Su estadística fue aceptable, comparada con la del resto: anotó siete puntos (2 de 4 en dobles, 1 de 2 en triples), sumó 2 rebotes, 2 robos, 2 pérdidas y una tapa, en 24 minutos.

La energía ganadora que ya los hinchas de San Antonio reconocen en el argentino no pudo contagiar a sus compañeros por esa falta de protagonismo. Sí afectó la que expuso Kobe Bryant (36 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias), con sus triples en el último cuarto, más el siempre apreciable trabajo de O´Neal (20 y 12) bajo los aros.

La acostumbrada caída anímica del base Tony Parker y una alarmante pasividad en los momentos cruciales por poco le dejan servido el triunfo al campeón.

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