Nikola Jokic, el gigante serbio que tomaba 3 litros de Coca Cola por día, ama los caballos y cautiva a la NBA

Nikola Jokic ante Dallas marcó 32 puntos para Denver Nuggets
Nikola Jokic ante Dallas marcó 32 puntos para Denver Nuggets
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19 de diciembre de 2018  • 12:32

Lloraba cuando tenía que ir a entrenarse, no quería demasiado jugar al básquetbol. En las calles de la ciudad de Sombor, en el norte de Serbia, no había día en el que no se escuchara al gigante Nikola protestar por tener que hacer un esfuerzo más para llegar bien al siguiente partido. Era todavía un niño y le sobraba talento, pero no le interesaba tanto aquello del esfuerzo por cuidarse. Jamás se acercaba a una gaseosa antes de un partido o una práctica, pero cuando finalizaba esa actividad su único deseo era tomar Coca Cola. Descubrió lentamente que su futuro estaba en el deporte y allí tomó la determinación de dar un vuelco a su vida.

Dejó de lado todo aquello de las licencias alimenticias, se enfocó en enorme potencial y voló a la NBA, más precisamente a Denver. Los Nuggets disfrutan de su talento, le firmaron un contrato por 148 millones de dólares por cinco temporadas, desparrama fantasía desde sus 2.11 metros y su equipo es la sensación de la Conferencia Oeste, allí donde los reyes son Stephen Curry, Kevin Durant y LeBron James .

No le gustan los lujos, es uno de esos personajes a los que el mundo de la NBA cuida especialmente. Tiene una casa de tres ambientes en el centro de Denver y le da vergüenza cuando las cámaras se concentran en él. Nikola tiene 23 años y brilla en los Estados Unidos, pero su explosión, en gran medida, está vinculada con sus hermanos Strahinja y Nemanja, que lo convencieron de que debía dedicarse de pleno al deporte. Puede lanzar de tres puntos, pasar bien la pelota, hace jugar a Denver con una naturalidad que impacta. Incluso, en el último juego ante Dallas Mavericks marcó 32 puntos, tomó 16 rebotes.

Nikola Jokic no pensaba en dedicarse al básquetbol cuando era pequeño
Nikola Jokic no pensaba en dedicarse al básquetbol cuando era pequeño

Es sincero a la hora de hablar. Tiene una frescura que encanta. Por eso, cuando confesó que no era el mejor ejemplo para los chicos en un encuentro que realizó la NBA en Belgrado para los niños, todos abrieron grande los ojos: "Ni siquiera me interesaba demasiado el básquetbol, no me autoexigía mucho. Sé que muchos de estos chicos terminarán probablemente jugando en la NBA... pero para ellos yo soy un mal ejemplo. Solía llorar cuando tenía que ir a entrenarme, mi padre tenía que convencerme constantemente...".

En cada noche de la NBA con la camiseta de los Nuggets, fue seleccionado en el Draft de 2014; muestra una cantidad de recursos que nadie puede creer, porque este chico no tenía demasiado interés por el básquetbol y era adicto a la Coca Cola: "Bebía mucha, unos tres litros al día. Nunca bebía por la mañana, eso sí, porque había que entrenarse y no me sentaba bien. Pero después de los entrenamientos ya no podía parar, era un vaso detrás de otro. Sin embargo, en mi primer vuelo a Denver, me tomé la última. Desde entonces nada: ni una en un año y medio. Y ha sido fácil y me siento muy bien; me gusta ver que no la necesito", contó en una entrevista el propio Nikola. En tres meses en los Estados Unidos, Jokic bajó más de 13 kilos gracias a un plan nutricional intensivo diseñado por los preparadores físicos de los Nuggets Steve Hess y Felipe Eichenberger. "Nikola consume seis comidas diarias y trabaja durísimo para mantener su estado físico", comentó el entrenador de Denver, Michael Malone.

Muchos aseguran que es el heredero de Arvydas Sabonis, aunque otro dicen que el talento de Jokic es comparable con el de Vlade Divac, campeón con los Lakers. Sin embargo, el propio Divac, general manager de Sacramento Kings, dijo: "Será mejor que yo. Es más rápido, ha llegado a la liga más joven y tiene mucho margen de crecimiento".

A este muchacho que ama jugar al Mario Kart, al Call of Duty o al Mortal Kombat lo apodaron el Joker. Y si bien el sobrenombre le encaja perfecto porque aseguran que vive haciendo bromas entre sus compañeros en cada práctica, ese apodo le quedó porque a uno de sus compañeros le costaba pronunciar su apellido: "Mike Miller me puso el apodo Joker y es porque no podía pronunciarlo. Así se dieron las cosas...", dice Nikola.

Dice que no usa ropa de lujo porque "no entra" en ella y que su momento de mayor paz lo alcanza cuando puede viajar a su ciudad y está en el establo junto a Dream Catcher, un caballo de carreras que se compró hace unos meses. Desde los 14 o 15 años, cuando limpiaba el establo de una familia amiga, comenzó a sentir este amor particular por los caballos: "Correr con un caballo es genial, pero él sabe que es como un amigo para mí. Amo la belleza de los caballos, cómo te miran, cómo mueven las orejas... Es algo que me encanta, es un refugio en donde encuentro calma y siento que cuando estoy con ellos me relajo".

Le encanta salir a jugar al tenis con sus hermanos, pero también se queda horas jugando a las cartas con ellos. Compiten todo el tiempo y con los naipes todo se vuelve más intenso: "Tenés que vigilar las cartas, debés vigilar a todos en la mesa, porque todos están haciendo trampas. Y no sabes quién es el peor", contó el Nikola. Este chico de 23 años que tiene una vida normal es el mismo que acumula un promedio de 20 puntos por juego y que la última temporada cerró números increíbles: 18,5 puntos, 10,7 rebotes y 6,1 asistencias de promedio.

Otros compañeros serbios impactan en la NBA (Teodosic, Marjanovic, Bogdanovic, Bjeliça), pero ninguno como él. Si bien algunos aseguran que no le gustan mucho acercarse al gimnasio su entrenador asegura que se entrena fuerte. Cuando le hablan a Nikola por el asunto su respuesta tiene su sello: "Los únicos músculos que necesitás ejercitar en el básquetbol son los que tenés en el cerebro".

Tiene claro cómo moverse en este mundo de NBA en el que cada jugador piensa en anotar y todos están buscando partidos por encima de los 100 puntos. Para el joven Jokic, esas cuestiones parecen no preocuparlo: "Me da igual no anotar mucho o, incluso, no rebotear demasiado en un partido. Soy un jugador de equipo. Me gusta pasar el balón y, sobre todo, trabajo para ganar partidos. Para nosotros cada noche es importante. Necesitamos estar muy concentrados porque somos un equipo joven y eso es lo que estamos haciendo".

En una entrevista le consultaron acerca de la posibilidad de ser considerado MVP de la NBA y de su futuro en el All Star Game, Jokic desactivó todos esos elogios rápidamente y se concentró en algo que él quería contar: la visita que hizo junto con su compañero Juancho Hernangomez al Hospital de Niños de Rocky Mountain. Simplemente Nikola Jokic, el Joker, el pequeño gigante que tomaba tres litros de Coca Cola.

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