No hay margen para el error

Miguel Romano
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12 de mayo de 2003  

Los novatos deben pagar muy caro su derecho de piso cuando llegan a la NBA. Deben resignar protagonismo, asumir roles de reparto en la convivencia y mostrar un gran respecto hacia a las estrellas. A Manu, por ejemplo, le tocó una tarea liviana dentro de la gran familia de los Spurs: aportar tres docenas de donas antes de cada entrenamiento; pero hubo caso de algunos debutantes que debieron llevarle el bolso al ídolo del equipo. "Si el ascensor está lleno y justo llega David Robinson, yo me bajo inmediatamente", contó una vez Ginóbili.

Adentro de la cancha suele ser peor, mucho más si el novato actúa en un equipo poderoso, de vanguardia, con intenciones de alcanzar el título, como San Antonio. Lo sufrió el argentino anoche, pese a completar una de las mejores planillas del plantel. Sobre los 10 minutos del segundo cuarto, cuando los Lakers comenzaban a reducir una importante ventaja de 16 puntos, Manu ingresó en la cancha e inmediatamente tomó tiro rápido, de unos 5 metros oblicuo al aro, que encestó limpito. Se agrandó. Enseguida no respetó la partitura ofensiva y apuró un lanzamiento de tres puntos que erró. Su acción siguiente fue ir a pedir disculpas al banco de suplentes. "Culpa mía", pareció decir con sus señas y gestos.

Minutos después, cuando comenzó el tercer cuarto, Ginóbili pasó mucho tiempo sentado entre los suplentes. Situaciones parecidas vivió en otros cotejos importantes cuando intentó una penetración y cometió falta de ataque o perdió el balón. Para este Sudamericano debutante no hay demasiado margen de error. Su apetito ofensivo se encuentra limitado y el contacto con el balón, al que tan acostumbrado estaba en Italia, también. "Sufro eso. Antes decidía la mayoría de las ofensivas de Kinder", dijo.

Sus compañeros, a juzgar por las estadísticas, pueden fallar mucho más sin recibir la pena de sentarse a descansar. De todos modos, pese a ser un novato, el técnico Gregg Popovich ya comenzó a diagramar ataques que terminan con su resolución. Un privilegio que Manu se ganó por talento, habilidad y determinación, que seguramente crecerá mucho en la próxima temporada.

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