Riofrío da el impulso anímico

Fallecido en enero último y ex compañero de varios integrantes del plantel argentino, el cordobés es la principal fuente de inspiración
Fallecido en enero último y ex compañero de varios integrantes del plantel argentino, el cordobés es la principal fuente de inspiración
Miguel Romano
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24 de agosto de 2001  

NEUQUEN.- "Es nuestra fuente de fe", dice, con nostalgia, Lucas Vitoriano. "Lo recordamos a cada rato, contando anécdotas. No sólo era una muy buena persona a la que queríamos muchísimo; también era una gran estrella, el mejor de esta generación", afirma Pepe Sánchez. "Yo le dediqué cada uno de los títulos que conseguí este año con Estudiantes de Olavarría", agrega, con voz tenue, Gabriel Fernández.

No son declaraciones comunes. Son casi confesiones dichas en tono mesurado y con una enorme sensibilidad, porque el destinatario de tan profundo recuerdo es Gabriel Riofrío , el brillante jugador cordobés que falleció, a los 23 años, el 7 de enero último en la cancha de Libertad, de Sunchales, a causa de un paro cardíaco, y que fue compañero de la mayoría de los jugadores del seleccionado (en categoría cadetes, juveniles y en el Sub 21), que participa aquí en el Premundial.

"Imaginate que comencé a jugar con él en el Sudamericano de cadetes de Oruro, en 1994. Fueron muchos meses de concentraciones y torneos... En casa tengo una foto de Gaby", agregó Pepe Sánchez.

"Cuando jugué en Montecatini, en Italia, debajo de la indumentaria oficial usé siempre una remera con una foto de él... Me siento incómodo hablando de Gaby. Para mí todavía vive en Córdoba y algún día lo vamos a ver", reflexiona Victoriano, que, de repente, reflota una anécdota.

"Un día, Guillermo Vecchio, entrenador del seleccionado juvenil, le preguntó: ¿qué tipo de carta de truco creés que sos para el equipo? ; Gabriel respondió que no sabía, que podía ser cualquiera, y Vecchio le dijo que no, que él era el ancho de espadas ... Si hubiese tenido menos humildad, Riofrío hubiera llegado muy lejos."

Fernández, otro de sus grandes amigos que vive aquí la ilusión de conquistar el Premundial, fue más lejos aún: "En este plantel Gaby es uno más. Por eso, en Valdivia, minutos después de salir campeones sudamericanos, surgió el grito espontáneo de su nombre".

Leonardo Gutiérrez, Leandro Palladino, Emanuel Ginóbili, Fabricio Oberto, Andrés Nocioni y Luis Scola, también fueron íntimos amigos del por entonces jugador de Estudiantes, de Bahía Blanca, que se desplomó dramáticamente en su zona de defensa y poco después falleció en la clínica de Sunchales por una enfermedad congénita que le había producido un ensanchamiento de las paredes del corazón. Anomalía que él conocía y que evitó divulgar para no abandonar el deporte que amaba, que, según él, le daba sentido a su existencia. Riofrío hoy se convirtió en una figura casi mística , que apuntala cada noche el sueño de hacer del selecionado argentino una potencia mundial.

"Por talento y condición física podía haber llegado a la NBA -dice Fernández-, pero siempre pareció que le faltaba intensidad o agresividad. Ahora pienso que él no quería o no podía dar más. El sabía lo que tenía, pero no quería dejar el basquetbol. Es tremendo, me parece una pesadilla..."

El pivote del seleccionado se toma un respiro, piensa, y con la vista perdida en el techo de hall del hotel Del Comahue, continúa: "Recuerdo el domingo que murió. Nosotros habíamos perdido la punta de la Liga porque Ferro nos ganó un partido increíble... Estaba destrozado, no tenía ganas de nada, pero cuando llegué al hotel y me enteré lo de Gaby me di cuenta de lo insignificante que era esa derrota. Lo que pasa es que era demasiado bueno. Era como un hermano".

Su imagen alienta cada paso del equipo nacional, pero aún no se escuchó ese grito de " Gaby... Gaby!! ", que pocos entienden o no le dan importancia.

"En el espíritu de todos Gaby está jugando este campeonato junto a nosotros y si lo ganamos se lo vamos a dedicar con todas las ganas... El nos está empujando y ayudando siempre", señala Fernández, mientras que Victoriano apunta que, en este Premundial, Palladino utiliza la camiseta de Riofrío debajo de la celeste y blanca. Todo un símbolo.

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