Batistuta, algo más que dudas

Eduardo Ahmar Dakno
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27 de agosto de 2000  

De un tiempo a esta parte, la presencia de Gabriel Batistuta en el seleccionado vive envuelta en dudas. Ya no son aquellas controversias por el distanciamiento con el ex técnico Daniel Passarella. Tampoco se trata de la división generacional, y algo más, entre él y la nueva camada, nunca desmentida, jamás aclarada, pero aparentemente silenciada por la serie de triunfos y la marcha en la punta de las eliminatorias. Ahora el eje de la cuestión es otro.

Públicamente, Batistuta siempre manifestó su interés y su deseo por vestir la camiseta celeste y blanca. No se puede cuestionar el carácter representativo de su nombre dentro del plantel de Marcelo Bielsa. No hubo motivos para dudar de su compromiso con el equipo nacional. Es suficiente repasar su legajo de máximo goleador histórico de la Argentina -53 tantos en 73 partidos- para refrendarlo. No hace falta más.

Sin embargo, últimamente ciertos hechos, actitudes y declaraciones enrarecieron esa relación. Coincidentemente o no, desde que se concretó su pase de Fiorentina a Roma, aparecieron algunas piedras en el camino que debe transitar Bielsa para contar con el delantero de Reconquista.

Aunque no lo revele Batistuta, no hay que ser demasiado perspicaz para descubrir que el millonario contrato que firmó con el club de la capital italiana -con US$5.500.000 por año, está entre los cinco jugadores mejores pago del mundo-, en algún punto debe restringir lo que antes era su casi incondicional pertenencia al seleccionado.

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Batistuta no actúa para la Argentina desde el 29 de junio último, en el triunfo ante Colombia por 3 a 1, en Bogotá. Fue en ese partido que sufrió una tendinitis rotuliana derecha, sólo diagnosticada varios días después.

La selección jugó con Ecuador en el Monumental, fue a San Pablo para enfrentarse con Brasil y recibió a Paraguay. Batistuta no pudo estar por la apuntada lesión.

El delantero tuvo vacaciones y se lo vio practicando moto-ski -así prefirió llamarlo- en Cerdeña, participó de la pretemporada con Roma, en Trigoria, se entrenó con sus nuevos compañeros y disputó más de un partido de preparación.

"No se le puede otorgar la misma valoración a actuar parcialmente en un amistoso que completar 90 minutos por las eliminatorias. No son comparables los grados de exigencia. No advierto ninguna situación que merezca desconfianza", explicó Bielsa para referirse al goleador. Fue el 11 del actual. En la jornada previa, Bati había jugado 45 minutos ante Celta.

Nueve días después, es decir, el domingo último, el DT convocó al delantero para integrar el plantel que en una semana, en Lima, se medirá con Perú.

"El león que nunca se rinde." La frase del Corriere dello Sport respondía a lo hecho por Batistuta ante Racing de Santader en el amistoso concretado casi simultáneamente con el llamado de Bielsa. "Está en forma, resistió los 90 minutos y demostró ritmo, agilidad y velocidad", amplió el periódico romano. "Lo veo bien, con ganas", se sumó el DT Fabio Capello para describir la tarea del argentino.

Sin embargo, el martes último Batistuta sostuvo: "No estoy al ciento por ciento, pero me estoy poniendo bien y ante Perú puedo colaborar con la causa del equipo. Espero estar en una condición que me permita jugar". Encima, anteayer, el goleador no ocultó su fastidio por el pobre desempeño ante AEK Atenas, en la presentación oficial en Roma.

Lo cierto es que hoy nadie sabe si Batistuta jugará todo el partido, 45 minutos o nada en Lima. Como no se trata de cuestión de Estado, ni mucho menos, no se entienden tantos mensajes cruzados, tanta ausencia de claridad.

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