"Bebote" Álvarez vio el partido sin problemas

El líder de la barra brava de Independiente sorteó todos los controles migratorios, entró en el estadio y tuvo acceso directo a los dirigentes de la AFA
Nicolás Balinotti
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26 de junio de 2014  

PORTO ALEGRE.– En menos de 24 horas, Pablo "Bebote" Álvarez, el jefe de la barra brava de Independiente, hizo de las suyas. Sorteó el riguroso cerrojo de seguridad de la frontera y esquivó con facilidad al equipo de la Policía Federal Argentina que está aquí para colaborar con los controles mundialistas. Y hubo más: después de ver el partido en las tribunas del Beira-Rio caminó por las entrañas del estadio con la venia de un hombre de seguridad de la FIFA, que lo acercó hasta un sitio donde podía tener acceso directo a los dirigentes de la AFA.

Media hora después de la victoria del seleccionado, "Bebote" se movía en tropa con unos cinco laderos de la barra de Independiente por los sectores más exclusivos del estadio. Un grupo de policías intentó detenerlos, pero apareció para socorrerlos un hombre que colgaba una credencial de la FIFA con el nombre de Domingo Miguel. Tras cruzar otro filtro, los barras se perdieron por la inmensa playa de estacionamiento, donde únicamente se ubican los autos de las autoridades.

A diferencia de los otros dos partidos de la Argentina, los barrabravas reaparecieron ayer como nunca. En los alrededores del estadio, algunos pocos, revendieron entradas. Pero dentro de la cancha mantuvieron el perfil bajo para no despertar la reacción de la policía y de los equipos de Interpol. Las fuerzas de seguridad brasileñas, con el apoyo de efectivos argentinos, rastrillan las imágenes en cada partido para encontrar a los barras que pudieron burlar el control fronterizo. Es parte del acuerdo bilateral que hicieron los Ministerios de Seguridad de ambos países. Así, lograron detener la semana pasada a la cúpula de La Butteler, como se conoce a la hinchada de San Lorenzo. Sus cabecillas figuraban en la nómina de 2100 hinchas con antecedentes delictivos que cedió la Argentina a Brasil.

A partir de ese listado, Brasil le ha denegando el acceso a 32 barras argentinos desde el comienzo del Mundial. Anteayer, entre una nueva tanda de deportados, estuvo Hernán Palavecino, un empleado de la Municipalidad de Avellaneda que integra la cúpula de la barra de Independiente.

Palavecino, que intentó cruzar por Uruguay, fue uno de los hinchas que cerró públicamente un trato con Giba Bitancourt Viegas, jefe de una facción de la hinchada de Inter, de Porto Alegre. "Les vamos a conseguir 200 entradas y les vamos a dar hospedaje", había prometido Giba a los argentinos. Esas entradas habrían llegado ayer a manos de "Bebote", que sigue manejando desde las sombras la agrupación Hinchadas Unidas Argentinas (HUA).

Además de Bebote y su tropa de Independiente, estuvieron ayer en el estadio Beira-Rio integrantes de las barras bravas de Nueva Chicago, Talleres de Córdoba, Tristán Suárez, Deportivo Morón y Excursionistas. También se lo vio, aunque por los alrededores, al Negro Fiorucci, el líder de la hinchada de Tigre y quien supo integrar la mesa chica de HUA.

A diferencia del Mundial de Sudáfrica, Fiorucci no se movió con su tropa de Tigre, cuyos miembros están siendo investigados por un presunto homicidio y por sus nexos con dirigencia del club de Victoria.

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