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Belgrano se aprovechó de la inestabilidad de Los Andes

El equipo de Lomas ganaba y era puntero, pero se quedó y los cordobeses igualaron 2 a 2
Cristian Grosso
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21 de agosto de 2000  

Los Andes comienza a tomar contacto con la realidad. Que a su juego le falte fantasía ya no resulta condenatorio para que integre la elite de la primera división. Pero ingenuidades tan comprometedoras como enquistas en su comportamiento defensivo y una traicionera preparación física son exageradas ventajas. Entonces, el sueño se sumarse al lote de punteros tropezó con Belgrano y sus penurias. Los cordobeses, con el alivio de la inhibición resuelta -pudieron contar con Pontirolli y Liendo, que debutaron, más Castillo y Lujambio- se aprovecharon de la inestabilidad del conjunto de Jorge Ginarte. Y, así, por supuesto, Los Andes no es confiable.

Los cambios vertiginosos en el termómetro de las emociones edificaron un primer tiempo entretenido. Cambiante en el dominio y las situaciones. Falló solo Marzo, Levato sacó un cabezazo previsible y Pontirolli le tapó un remate a Víctor López. Los Andes imponía presión... hasta que Leonardo Torres encendió su intermitente pero cerebral conducción. Primero Muñoz le tapó un mano a mano al capitán pirata, pero de inmediato Torres castigó con un cabezazo, tras un centro de Darío Zárate.

Belgrano se había robado el protagonismo e incluso Luis Artime remató afuera una situación muy favorable. Pero los vaivenes de la etapa sólo comenzaban. Víctor López -antes de salir lesionado- tocó corto un tiro libre para que Oscar Monje venciera a un sorprendido Pontirolli.Y ocho minutos después, un córner de Monje que rechazó defectuosamente hacia atrás Castillo, le permitió a Mauricio Levato vengar aquel cabezazo y ahora sí llegar al gol. El que lo llevaba a la punta.

Otra vez Los Andes se recuperaba, como con Racing y Newell´s. Y ahora también pasaba a desperdiciar la posibilidad de cerrar el score cuando, primero Caiafa y luego Marzo, perdían cara a cara con Pontirolli. Pero el equipo de Lomas olvidó su coraje y desempolvó sus fragilidades en la etapa final. Se agotaron y salieron Marzo y Monje. El miedo a perder lo retrasó y lo maniató. Así, claro, tan pobres argumentos no merecían sostener su tentación de alcanzar la punta.

De un córner de Torres apareció el cabezazo goleador de Artime. Y tras su tercer empate consecutivo, Belgrano aún intenta curar sus heridas con más puntitos de sutura.

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