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Bessone heredó el liderazgo

En la pista ganó Ortelli, pero fue excluido por una anomalía técnica; Tito es el nuevo puntero del torneo
Xavier Prieto Astigarraga
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27 de marzo de 2000  

LA PLATA.- Ahí estaba Guillermo Ortelli. Apoyado sobre una pared del galpón donde se efectuaban las revisiones técnicas, escuchando las palabras de su padre, Hugo, o bien sumido vaya a saber uno en qué pensamientos. Maxilares apretados; la vista fija en el suelo, el mismo lugar donde estaba su ánimo. Expresión entre impotente, decepcionada e iracunda, en fin.

Acababa de ser desclasificado por una irregularidad técnica de su Chevrolet, después de ganar incuestionablemente, en la pista, la cuarta fecha del Turismo Carretera. El circuito Roberto José Mouras había sido escenario de un sólido triunfo del piloto de Salto, que en un intrigante final se había impuesto al Dodge de Ernesto Bessone en una interesante competencia.

Pero después de expresar su alegría en la conferencia de prensa, Ortelli recibió el baldazo de agua fría: la trocha delantera de su Chevy estaba excedida en catorce milímetros, conforme el máximo autorizado por el Reglamento Técnico de la categoría. Y eso significaba automáticamente la exclusión del piloto de Salto, con la consecuente pérdida de los 25 puntos que había reunido al vencer en su serie y en la final.

Como corolario, fue Tito Bessone el vencedor, también con 25 unidades en su haber, las que le permitieron nada menos que saltar a la vanguardia de un certamen que en sus primeras ubicaciones se ha puesto parejo y atractivo. También festejaron José Luis Di Palma (Chevrolet) y Juan Manuel Silva (Ford), que a raíz de la novedad completaron los sitios de un podio que ya había quedado atrás en los hechos.

El comisario técnico de la prueba, Juan Carlos Marchese, confirmó que el vehículo de Ortelli no respetaba el artículo 18º del Reglamento Técnico, por lo que elevó el informe al comisario deportivo, Hugo Solís, el cual confirmó extraoficialmente la exclusión del piloto del Chevrolet Nº 7. La ratificación oficial se hará sólo mañana. Claro que antes de todo esto había habido una carrera, y bastante atractiva, por cierto.

Todo pintaba como para que Ortelli coronara el impecable fin de semana que venía teniendo: primero en la clasificación del viernes, también en la del sábado y lo mismo en su serie. El campeón de 1998 tenía el auto como para ganar, y lo dejó en claro en las primeras vueltas, en las que fue alejándose progresivamente en la punta y, con ello, desentendiéndose de casi todo lo que sucedía atrás. ¿Y qué sucedía atrás? De todo, como sugiere el mero hecho de que había 44 coches con más de 1300 kilos sobre una pista mojada -llovió durante las series, no en la final-: así se produjo un concierto constante de bloopers entre despistes, toques y trompos.

En ese contexto, cautivaban el duelo Bessone v. Roberto Urretavizcaya (Ford), que terminó cuando Urreta, exigido, patinó y se fue al pasto; el protagonismo de los Chevy de Fabián Acuña (hasta ayer, líder del torneo) y Patricio Di Palma, que concluyeron en abandono y retraso (27º), respectivamente, y el espectáculo que brindó Marcos Di Palma, que escalaba posiciones -limpio paso a Omar Martínez por afuera en la primera curva incluido- y se iba de pista, recuperaba y se desacarrilaba, retomaba y volvía a salirse del dibujo.

A salvo de todo quedaba Ortelli, bien adelante; tanto que parecía poseer el triunfo en el bolsillo. A salvo de casi todo, en realidad, porque al promediar la carrera encontraría un rival inesperado: los retrasados. Estos complicaron su labor a tal punto que dieron lugar a un acercamiento de Bessone a menos de dos segundos. Pero el Chevy azul mantuvo la diferencia y vio primero la bandera cuadriculada.

"Perdí un poco con los rezagados. Uno me barrió pensando que estaba luchando contra otro coche, y me retuvo por tres vueltas, a pesar de las banderas azules. Lo pasé sólo porque hizo un medio trompo. No sé quién fue; era un auto azul", diría un sereno Ortelli en la rueda de prensa, aún sin saber que se trataba del Chevrolet de Juan Carlos Di Marco.

Claro que su calma interna se esfumaría minutos después por la mala nueva.

"Las carreras terminan cuando se baja la bandera de cuadros", patentó el inmortal Juan Manuel Fangio. Permítase ahora una licencia correctiva: terminan luego de la revisión técnica.

Marcos Di Palma: cada vez más ídolo

LA PLATA.- No es lo mismo el Turismo Carretera sin su hexacampeón Juan María Traverso. Se nota la falta de tan convocante estrella, pero alguien parece destinado a ocupar ese lugar de máximo ídolo que dejó El Flaco: Marcos Di Palma.

Cierto es que el piloto de Chevrolet es venerado desde hace un par de años, pero su figura se agiganta con el correr de sus acciones. Ayer hizo vibrar a sus muchos hinchas con cada sobrepaso y hasta con cada despiste, arrancando las mayores ovaciones. Concluida la prueba, Marquitos fue levantado en andas por sus fanáticos al llegar al box, y su nombre, coreado como por una hinchada de fútbol. ¡Ah!; sólo había sido 13º.

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