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Boca se aprovechó de Ferro para trepar hasta lo más alto

En Caballito, el equipo de Bianchi ganó 4 a 0; tantos de Riquelme, Moreno, Marchant y Groothuis, en contra
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20 de marzo de 2000  

Juan Román Riquelme se presenta como un jugador lento, pero en realidad tiene la velocidad escondida en su inteligencia. La pausa, el enganche o la habilitación al vacío se suceden una y otra vez como signos distintivos. Y entre su cerebral conducción y los descalabros defensivos de Ferro se confabularon para que Boca trepara hasta la vanguardia del Clausura. Expectante en la Copa Libertadores y líder en el fútbol doméstico, la rotación de nombres que eligió Carlos Bianchi hasta aquí ha dado resultados por el protagonismo que mantienen los xeneizes. Claro que el talento lo vuelve más confiable a Boca... y ahí es donde aparece Riquelme.

A los tres minutos ya se imponían los visitantes. Claro, antes habían sufrido un sofocón cuando en la primera maniobra del partido el arquero Oscar Córdoba se esforzó para sacar un remate de Nicolás Asencio que pedía red. Hasta que Ferro se descompensó. Se adelantó masiva y alocadamente en una jugada de pelota detenida y se expuso a un contraataque letal: avanzó Riquelme con espacios y sin marcas, desacomodó con un amago la solitaria defensa de Martín Vitali y con un toque suave y esquinado venció a Rocha.

Las diferencias se establecieron rápidamente. El oficio contra la ingenuidad. El palo le negó el gol a Marcelo Delgado en su debut oficial en Boca. Rocha salvó ante el mismo Delgado. Riquelme habilitó con precisión a Moreno, pero el delantero santiagueño se enredó con el balón. Cada vez que se lo proponía, Boca desbordaba tantas flaquezas locales. Las dudas guiaban a la defensa de Ferro. Si, por ejemplo, hasta el arquero Rocha quiso salir jugando con los pies y lo único que consiguió fue regalarle un córner al rival.

Riquelme, un experto en eso de desorientar con cada movimiento de su cuerpo, estuvo cerca de conseguir otro golazo tras una jugada entre Delgado y Rodolfo Arruabarrena que el volante remató afuera después de volver a desparramar a la última línea verde a puro enganche. Pero enseguida Alfredo Moreno giró y le ganó la posición a Ariel Groothuis para cruzar un remate que se le escurrió al inseguro Rocha y permanecer como uno de los goleadores del Clausura.

El comienzo del segundo tiempo pareció no calmar el apetito de Boca. Otra milimétrica entrega de Riquelme dejó a Marchant frente al arco pero esta vez tapó Rocha. Hasta que el arquero ensayó un para nada ortodoxo rechazo ante un centro de Delgado que ahora sí aprovechó Julio Marchant para marcar su primer tanto en primera.Y el volante santiagueño casi marcó de nuevo tras otra cesión de Riquelme. Parecía que la sencilla goleada aún reclamaba más tantos.

Otra conquista tardó en llegar sólo porque Boca se durmió durante 20 minutos. Se recostó en el pelotazo y le permitió una tibia participación al coraje de Vitali. Hasta que Groothuis rechazó sobre su arco un centro al que Barijho nunca iba a llegar. Para la desazón de Ferro, que tras las dos últimas victorias así regresaba a su dura realidad. Para la goleada de Boca, que se reencontraba con la punta. La chispa de Riquelme lo invitó a creer.

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