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La escenografía transporta la imaginación hacia las grandes presentaciones. Está el campeón, que ingresa ostentoso mostrando su cinturón; pasa el retador, con el sueño brillando en sus ojos. Entra el hacedor, Esteban Livera, con una tranquilidad tan sólo superficial y la ansiedad jugando traviesa en su interior. El regreso del boxeo al Luna Park tuvo ayer la presentación oficial de la pelea de reapertura, el punto más alto en la cuenta regresiva, que finalizará el sábado próximo. Doble razón para una ocasión inolvidable: se tratará del festejo por los 70 años del Luna Park y servirá para homenajear al desaparecido Tito Lectoure, alma máter de un escenario que es emblema de Buenos Aires.
Será una noche en la que habrá 800 invitados especiales, entre artistas y deportistas, y que atraerá seguramente a los nostálgicos que durante décadas tuvieron al Luna Park como una cita inevitable.
Camisa azul, pantalón y chaleco oscuros, el chubutense Omar Narváez asiente con una sonrisa y cuenta su sensación: "Respeto más al Luna Park que mi rival". Tiene 26 años y apenas once peleas profesionales, pero el Huracán Narváez irradia fe y se aferra a su vasta experiencia amateur, terreno en el que participó en dos Juegos Olímpicos, ganó varias medallas en mundiales y realizó 103 combates.
A su lado está el campeón mosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB). Más informal en su vestimenta, gorrita gris y varios centímetros más alto que el argentino, Adonis Rivas llegó de Nicaragua y, sin estridencias, dice, casi irreverente: "A mí me da lo mismo pelear en el Luna Park, en Managua o en Las Vegas. Lo único que sé es que seguiré siendo campeón del mundo".
La cotización del combate, más allá de la significación de que un argentino pelee por un título del mundo, se eleva por varios factores: detrás está la garantía Luna Park, cuya sola mención aporta glamour, historia y jerarquía; ayer llegó Miguel Díaz, entrenador argentino que está radicado en Las Vegas y cuya sapiencia en los rincones es ampliamente reconocida por el mundo del boxeo; el árbitro será Joe Cortez, que ha estado en muchas de las peleas más importantes de los últimos 20 años.
Muchos candidatos se barajaron en un sueño que el propio Tito Lectoure había impulsado hace un año. Tras su fallecimiento, en marzo último, su sobrino, Esteban Livera, continuó con el proyecto, que tendrá con el choque Narváez v. Rivas la concreción definitiva. Nada mejor que las humildes palabras de Narváez para sintetizar la significación del acontecimiento. "Yo me preparé toda la vida para poder pelear por un título mundial. Lo que nunca me imaginé es que iba a ser en el Luna Park."
El choque entre Adonis Rivas y Omar Narváez tendrá un acompañamiento adecuado para que el público pueda disfrutar toda la noche. El cordobés Diego Rocky Giménez será otra de las atracciones en el semifondo de la reunión en el Luna Park. Rocky, explosivo y de dura pegada, se medirá con el marplatense César Leiva.
Las otras jóvenes figuras que protagonizarán la histórica jornada serán dos ex representantes olímpicos: Mariano Carrera, campeón argentino de los medianos, estará frente al neuquino Néstor Casanova y el potente semipesado Hugo Garay peleará con el salteño Jorge Argüello. Además, el promisorio welter rosarino Aladino Alanis combatirá frente a Dionisio Ríos.


