Castaño, el que mantiene viva la llama internacional

Osvaldo Príncipi
Osvaldo Príncipi PARA LA NACION
El flamante campeón mediano jr., explicó cómo su familia vive de la disciplina que ama: “Es todo para nosotros”
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28 de noviembre de 2016  

Cuando conectó a De Jesús, el argentino Castaño le hizo daño
Cuando conectó a De Jesús, el argentino Castaño le hizo daño Fuente: Telam

La consagración de Brian Castaño (69,650 kg) como campeón mundial mediano junior –interino– (AMB) no hace más que reflejar una vieja conclusión que los escritores avezados definieron en sus libros: “No hay narración que logre igualar la épica que desata un dramático combate de boxeo”. Y esta frase describió el KO que, a los 2’23” del sexto round, lo coronó ante el puertorriqueño Emanuel de Jesús (69,250 kg) en la medianoche del sábado en González Catán.

Castaño, desbordado por el desorden su equipo, que trasladó hacia su rincón a 13 “integrantes” que aportaron muy poco a la hora de resolver problemas, no paraba de agradecer y llorar de emoción. Abrazado a su padre y entrenador, Carlos, reveló a la nacion intimidades de su vida: “El boxeo es todo para nosotros. Papá fue boxeador y nos enseño lo que este deporte le dejó: respeto y entrega hacia los que nos brindan una mano. Nosotros llevamos a San Justo en el corazón. Yo crecí en sus calles, sus escuelas y su colegio. Dejé el secundario en segundo año porque quería ser campeón mundial. Era bueno, tenía pasta para estudiar al igual que para los otros deportes. Juego bien al tenis. ¡En serio! Pero lo mío es esto. Peleo desde los 9 años y junto a mi viejo y mi hermano Alan nos convertimos en una especie de barrenderos VIP, que con nuestras escobas y cepillos, por dos o tres pesos, dejábamos impecables las veredas y los zaguanes de las casas. Nunca estuvimos al pedo, siempre nos ganamos la vida con decencia. Con los guantes o con las manos”.

Brian Castaño sufre una dura caída en el segundo round; se recuperó y ganó con autoridad
Brian Castaño sufre una dura caída en el segundo round; se recuperó y ganó con autoridad Fuente: Telam

La inexperiencia y la falta de rodaje internacional en el primer nivel que denotan sus 16 victorias consecutivas parecían superadas cuando en el epílogo del primer round con una serie de golpes curvos que enviaron a la lona a De Jesús, que milagrosamente evitó el KO. Sin embargo, en el round siguiente, un directo de derecha del puertorriqueño paralizó el corazón de las casi 5000 almas presentes y mandó al tapiz a Castaño, a quien le costó recobrarse ante la cuenta de 8 segundos del árbitro norteamericano Russel Mora. Castaño supo sufrir ante su lenta recuperación mental y pudo salir de tal situación. No quiso perder y De Jesús no supo ganar. Y esta ecuación anticipó el desenlace de la pelea.

Castaño, que con una prisa llamativa y poco recomendable, escaló en tres meses del 8º al 2º lugar en el ranking de la AMB, resurgió de un ahogo prematuro y una confusión estratégica que lo transportó de un fiesta segura a una contienda peligrosa. Recuperó el sentido del jab izquierdo y los golpes al cuerpo y con ello noqueó a De Jesús al promediar el sexto round.

Su hinchada de La Matanza lo alentó en modo conmovedor, como pocas veces se vio con un boxeador en los últimos tiempos. El canto de los trabajadores y los “buscavidas” desparramados al borde de la ruta 3, entre Ciudad Evita, Laferrère y Catán, fue un sostén decisivo para mantenerlo de pie en los momentos adversos y convertirlo en una máquina de atacar a la hora de definir.

El nuevo campeón agregó: “Vivo con Carolina –una rubiecita veinteañera que no dejaba de abrazarlo tras la victoria– en unos dúplex que estoy terminando de construir en San Justo con lo que gané en el boxeo. Ella es dulce y callada, pero me tiene cortito (sonrisas). Estoy feliz. Éste es el éxito de una familia que siempre vivió para el boxeo. Hace dos años que voy y vengo desde Los Ángeles, donde me entreno. No es fácil vivir lejos de casa, pero me la aguanto bien”.

Tiene un tercio del mundial mediano junior en su poder. Distante, aún, de la jerarquía del cubano Erislandy Lara, “supercampeón” de su categoría. Mira de reojo al ecuatoriano-alemán Jack Culcay, campeón mundial “regular” de este peso, para desafiarlo a mediano plazo.

Supo levantarse y noquear. Creció y pasó una prueba importante en una carrera aún en formación. Deberá aferrarse a su interinato por un tiempo e ir cautelosamente eligiendo los rivales propicios y las peleas convenientes. Es un campeón interesante, con un estilo de combate atractivo y desgastante para su cuerpo y el de sus rivales. Dio un paso al frente y otorgó al boxeo argentino una victoria valiosísima en una época en la que los festejos comenzaban a extrañarse.

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