Brasil siempre es protagonista

Brasil, tetracampeón mundial, jugará el domingo su séptima definición en la Copa del Mundo; el equipo de Scolari se hizo fuerte durante el certamen
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26 de junio de 2002  • 10:39

SAITAMA, Japón (De nuestros enviados especiales).– Que jamás se dé por descartado a Brasil. Hay veces en que hasta los propios torcedores miran con desconfianza al equipo con vistas a un Mundial. Como ocurrió durante las últimas eliminatorias, en las que el pasaje a Oriente llegó en la última fecha y brotaron arrebatos de pesimismo desde distintos sectores. O como pasó tras las derrotas ante Honduras, por la Copa América, y ante Australia, por la Copa de las Confederaciones, consideradas una humillación futbolística para el palmarés del scratch.

Con la exageración propia de los brasileños, el andar tambaleante del seleccionado alcanzó algunos picos de drama nacional por los 58 jugadores utilizados y los cuatro entrenadores contratados en este proceso. El último DT, Luiz Felipe Scolari, de 53 años, no se salvó de las burlas y de los cuestionamientos por parte del público y el periodismo.

Hoy, con la clasificación para la final del Mundial Corea-Japón, Brasil demostró una vez más que los tropiezos circunstanciales no lo afectan, y que gracias a su materia prima es capaz de salir adelante a la hora de la verdad.

Al igual que Alemania, su rival del próximo domingo en el partido decisivo, jugará su séptima final de la historia, logro que se suma a una trayectoria impresionante en los mundiales: 17 participaciones, con asistencia perfecta; el tetracampeonato 1958-1962-1970-1994 como divino tesoro y dos segundos puestos (el Maracanazo de Uruguay sufrido en 1950 y la caída en Francia ‘98). Además, acumuló la mayor cantidad de puntos entre todos los seleccionados que participaron en las Copas del Mundo. Impecable.

A este Mundial, el conjunto de Felipão llegó considerado en una segunda línea de candidatos, detrás de Francia y de la Argentina. Y pese a que resultó favorecido en el sorteo por la escasa calidad de los rivales del Grupo C, sufrió sobresaltos en el debut ante Turquía, en Ulsán: cuando igualaban en un tanto, apareció el árbitro surcoreano Kim, que sancionó un penal inexistente en favor de los brasileños y expulsó a dos jugadores turcos, uno de ellos como consecuencia de una teatralización de Rivaldo.

El impulso de los canarinhos cobró fuerza tras las goleadas sobre China por 4 a 0 y sobre Costa Rica por 5 a 2, que regalaron una cómoda clasificación para los octavos de final. Ambos éxitos vinieron acompañados con los goles de la Bomba R: Rivaldo, Ronaldo y Ronaldinho.

Frente a Bélgica reaparecieron los fantasmas de los arbitrajes en favor de Brasil: todavía nadie sabe por qué el juez jamaiquino Peter Prendergast anuló la jugada que terminó con el cabezazo de Wilmots, que hubiese significado la victoria parcial para los Diablos Rojos por 1 a 0.

Tras el desconcierto, Brasil se impuso a los belgas por 2 a 0 y siguió camino a los cuartos, en donde pisó fuerte con un triunfo por 2 a 1 ante Inglaterra. Allí confirmó su envergadura como equipo.

Hoy, al igual que en el enfrentamiento de la primera rueda, el scratch postergó las ilusiones de los turcos, y ahora sólo le resta dar el último paso por el pentacampeonato: Alemania. El próximo domingo se verán las caras.

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