Caballos, bailes y una montaña en la fiesta de apertura de los Juegos Panamericanos de Lima

La montaña, los fuegos artificiales y tribunas poco pobladas en el Estadio Nacional de Lima: es la fiesta inaugural de los Juegos Panamericanos de 2019.
La montaña, los fuegos artificiales y tribunas poco pobladas en el Estadio Nacional de Lima: es la fiesta inaugural de los Juegos Panamericanos de 2019. Fuente: AFP
Gastón Saiz
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26 de julio de 2019  • 22:02

LIMA, Perú.- Una colorida montaña de 20 metros de altura y 35 metros de ancho copó la primera escena de la ceremonia inaugural de los Juegos Panamericanos. Pero en las retinas argentinas quedará el emocionante paso de la delegación nacional, encabezada por el abanderado Javier Conte, símbolo del yachting y medallista en Sydney 2000. Nuestros atletas fueron los primeros en desfilar, con alusiones al Glaciar Perito Moreno como telón de fondo. Rostros ilusionados, muchas selfies y la expectativa de subirse a un podio.

Fue un espectáculo pirotécnico, lleno de vibración, calidez sudamericana y huellas milenarias. El primer cuadro enseñó la historia de los Panamericanos, en un viaje visual desde Buenos Aires 1951 hasta Toronto 2015, para desembarcar en la bienvenida a Lima 2019. Enseguida, Perú es presentado como símbolo de muchas culturas unidas bajo una misma bandera, honrando su diversidad y su orgullo. Así, se oye el encanto una sinfonía con las 48 lenguas indígenas.

Caballos peruanos de paso en la ceremonia de apertura.
Caballos peruanos de paso en la ceremonia de apertura. Fuente: Reuters

Poco después, "El Llamado": un dios que revela tres fisonomías, la de un ave, un felino y una serpiente. La figura es el símbolo de los tres reinos de la cosmología prehispánica: el mundo celestial, el terrenal y el inframundo. De repente, aquellos mensajeros antiguos que corrían a lo largo del camino de los incas se transforman ahora en maratonistas modernos. Es cuando llaman a todas las naciones americanas a competir en Lima.

Cae la noche y, mientras se alzan los ojos al cielo, se vislumbran las constelaciones que guiaron a la gente peruana por miles de años. Son unos 25.000 espectadores que se suman al juego de luces. Abajo, el océano está poblado de criaturas marinas prehispánicas, los ancestros de los surfistas de estos tiempos. Las aguas del Pacífico, finalmente, se retiran para dar paso a los festivales de danza en los valles alrededor de la ciudad, en los que se celebraban el florecimiento de los Amancaes.

Con una escena atlética, se vuelve en un pestañeo a estos días y se presenta la competencia que está a punto de arrancar, con la figura de la mascota Milco. Es cuando se afinan las voces de los cantantes Guillermo Bussinger, Pelo D'Ambrosio, Sandra Muente y Shantall. Justo después del desfile de las delegaciones de los 41 países (unos 4700 atletas en la cancha), un ritual de pago a la tierra despierta el mundo natural de Perú, desde la costa hasta los picos más altos de la cordillera, para descender nuevamente a una exuberante selva.

La nutrida delegación argentina ingresa al estadio, con el velista Javier Conte como abanderado.
La nutrida delegación argentina ingresa al estadio, con el velista Javier Conte como abanderado. Fuente: Reuters

Se levanta un magnífico banquete bailado de superalimentos, que hace tributo a la aclamada cocina peruana de ingredientes y exquisitos sabores combinados. Poco después, el ancestral arte de tejer conecta con la memoria y la identidad del país anfitrión, con creaciones de tejidos vanguardistas. Y de la moda a la calle: desde los delicados matices de la Lima colonial, con sus icónicas tapadas limeñas, hasta la bulliciosa ciudad de hoy. En ese tránsito, las increíbles voces del tenor mundialmente conocido Juan Diego Flórez junto a la voz grabada de Chabuca Granda.

Luego, el momento más deportivo: las Bandera Olímpica y de Panam Sports son izadas y se escucha la palabra del presidente de Lima 2019, Carlos Neuhaus. Así, los Juegos Panamericanos son oficialmente declarados. ¡Que gane el mejor! Y entonces surge la antorcha, en un recorrido desde la antigua civilización de Caral-Supe al glorioso imperio inca, que despierta el poder del sol. La Llama Panamericana, que viajó desde Teotihuacán, en México, como punto de partida, finalmente ha llegado al Estadio Nacional de Lima, con un repaso por los campeones pasados y próximos del deporte peruano.

Y después de la celebración albirroja y el encendido del pebetero por parte de Cecilia Tait (medalla de plata en voleibol en Seúl '88) es el momento de zambullirse en la fiesta que propone la estrella boricua Luis Fonsi, autor de "Despacito", que representa a América del Norte y América Latina. Una celebración inolvidable, que antecede la pelea por las medallas desde este mismo sábado.

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