Cabrera mostró fortaleza y retuvo el título en el Olivos

Marcó 69 golpes en la vuelta final, y con 272 (-12), superó por dos a Eduardo Romero. Así repitió el triunfo de 1999; el Chino Vicente Fernández terminó tercero, con 277
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10 de diciembre de 2001  

La gente siguió con entusiasmo el recorrido final y se preparó para vivir un desenlace que prometía ser ajustado e incierto. Angel Cabrera y Eduardo Romero lucharon palmo a palmo durante toda la jornada en el campo del Olivos Golf Club y llegaron al hoyo 17 igualados, con el desempate como una alternativa cada vez más fuerte.

Sin embargo, un birdie de Cabrera contra un bogey de Romero en ese par 3 resolvió rápido la incertidumbre y le allanó el camino al título al Pato, que logró su segundo torneo de Maestros Telefónica consecutivo.

Cabrera volvió a mostrar altibajos en la vuelta final, pero ese match play que se planteó con su coterráneo le permitió ir midiendo los tiempos de la definición (Carlos Franco, el tercero en discordia al comenzar el día, nunca se arrimó a la discusión). No comenzó bien el Pato y pasó a compartir la punta rápido, con un bogey en el hoyo 1. En el 8 recuperó el privilegio con el primer birdie, mientras Romero firmaba un birdie (3) y dos bogeys (4 y 5). "Después del bogey traté de empezar el recorrido de nuevo y olvidarme de lo que había pasado. La vuelta se convirtió en una especie de match play entre el Gato y yo. Estoy contento porque sé lo que significa ganarle a un rival tan duro como él, con el que nos conocemos tanto", comentó Cabrera

Cabrera terminó la ida con dos golpes de ventaja, pero esa diferencia se esfumó con un golpe maestro del Gato en el 11 (par 5). Dejó el segundo tiro al borde del green y ejecutó uno de sus golpes preferidos, con el pitch, para llevarse un águila y dejar todo igualado.

La respuesta de Cabrera llegó en el 14. Su tiro de aproximación al green aterrizó en el bunker, pero desde allí escapó con un golpe perfecto que se metió después de picar a pocos centímetros. Lo festejó con ganas el Pato, porque sabía que ese birdie le daba un poco de aire en la recta final, aunque no le duró mucho ese envión: en el 15 se pasó del green y se dejó un putt muy incómodo para salvar el par. Erró desde dos metros por la izquierda y el duelo volvió a emparejarse. "En el 15 tuve un poco de suerte con el drive y la pelota me quedó en buena posición. Intenté pegarle cerrado al green para dejarme un birdie fácil, pero la pelota salió muy fuerte y todo se complicó", explicó Cabrera.

Pasó el 16 con par y llegó ese hoyo 17 que tuvo un significado muy diferente para ambos. Positivo para Cabrera: "Sabía que haciendo dos putts me aseguraba el par y no perder terreno en la definición. Por suerte la toqué muy bien y fue birdie". Negativo para Romero, que volvió a toparse con su estigma y esta vez no tuvo desquite: "La pelota quedó en el pasto alto al borde del green y me quedó un tiro muy difícil. La dejé muy lejos del hoyo y el bogey definió el torneo. Son cosas que pasan en el golf".

Con dos golpes de luz, Cabrera jugó con maestría el hoyo 72, ese que define realmente los torneos aunque parezcan resueltos unos metros antes. El Pato pegó uno de sus mejores tiros en el campeonato, un slice para escapar de los árboles que le tapaban el green, y dejó la pelota a dos metros para águila. No pudo concretarlo, pero el objetivo mayor ya estaba cumplido.

"Un gran año en el país"

Con la finalización del torneo, Angel Cabrera hizo también un balance del año y destacó su actuación en nuestro país: "Más allá de haber quedado 11° en Europa y 34° en el Mundo, para mí es una gran satisfacción ser el campeón en los que para mí son los tres torneos más importantes de la Argentina. Gané el Abierto de la República, que también fue mi primer título en el Tour Europeo, el Abierto del Centro, y ahora el Torneo de Maestros. Más no puedo pedir", dijo el Pato.

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