Cabrera, siempre más alto

Roberto De Vicenzo
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27 de septiembre de 2005  

Nos estamos acostumbrando a ver a Angel Cabrera como partícipe directo de los torneos de golf más importantes del mundo. Hace una semana llegó a las semifinales del millonario Mundial Match Play, en Surrey, Inglaterra. Este último fin de semana aportó puntos para el equipo Internacional en la Copa Presidentes, que se jugó en Virginia. La suma de buenos resultados le permitió al Pato transformarse en top ten -ver aparte- e ilusionarse con trepar todavía más alto.

-¿Cómo evalúa este crecimiento constante de Cabrera?

-Ya figura décimo en el mundo y su secreto está en su potencia y en la confianza que siente frente a los grandes desafíos. Hasta dónde podrá llegar, no lo sabemos. Mi esperanza está en que compita mano a mano con Tiger Woods y Phil Mickelson. En verdad, con el zurdo ya se probó el domingo en uno de los cruces individuales y terminó igualado. Lástima que Mickelson le empató el match en el hoyo 18...

-¿Le pareció bien que el cordobés haya jugado en pareja con el neozelandés Michael Campbell?

-Sí, creo que fue una buena decisión del capitán del equipo Internacional, Gary Player, de mantenerlos juntos en los distintos matches. Se notó que tuvieron buena comunicación en el campo por sus gestos y actitudes desde el primer punto obtenido en los foursomes (golpes alternados), en la primera jornada. En este tipo de competiciones es tan importante la relación humana como la deportiva. Si jugás con un chinchudo o uno que no te tiene paciencia, te puede afectar en el rendimiento. Campbell está pasando por un excelente momento golfístico y además parece una persona accesible.

-¿Cómo se maneja entre los capitanes la designación de las parejas?

-No es fácil, porque el responsable de un equipo debe estar al tanto del feeling entre sus jugadores. Además, debe intuir la formación que el otro capitán tiene en mente. Es un juego de especulaciones y todo se hace en secreto, pero después decide la inspiración de los golfistas. De alguna forma yo viví esta atmósfera cuando participé en la Copa Chrysler, ya en mi etapa como veterano.

-¿Qué sensaciones suele haber entre los jugadores cuando se conoce el nombre de los rivales?

-Todos están muy atentos por saber con quiénes se medirán, incluso Tiger Woods. Y en sus mentes se procesan todo tipo de sentimientos antes de jugar el match: desde temor y resignación por saberse inferiores frente a tal oponente hasta entusiasmo y confianza extrema. Imagino que si te toca Tiger o Mickelson, la presión aumenta y las palpitaciones del corazón se aceleran.

-¿Cómo interpreta la creación de la Copa Presidentes, que nació en 1994, en comparación con la Copa Ryder?

-La Copa Presidentes nos ofrece una señal clara del crecimiento del golf en todo el mundo. Porque el equipo Internacional no está conformado por jugadores europeos, sino por oriundos de Sudáfrica, Canadá, Australia, Fiji y Argentina, todos países que dieron un salto de calidad y son capaces de discutirle el liderazgo a los norteamericanos. Así, el abanico se abre y no se circunscribe al duelo entre los Estados Unidos y Europa.

-En Paraná, Miguel Fernández se impuso de punta a punta.

-Hubo condiciones climáticas difíciles y la cancha estaba muy dura; de allí los scores altos en general. Cuando te encontrás frente a esa situación no podés atacar la cancha, estás obligado a jugar a la defensiva. Miguel es de los más experimentados del circuito local y se llevó el título, porque también es un mérito saber disminuir el margen de error en cuatro vueltas.

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