Cabrera v. Echenique, capítulo II

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15 de diciembre de 2001  

SAN CARLOS DE BARILOCHE (De un enviado especial).- "¿Otra vez con vos, chango?", le dijo con una sonrisa Angel Cabrera a Rafael Echenique cuando caía la tarde. Sí, otra vez: ambos jugarán hoy el match play decisivo del 3er Llao Llao Classic, al igual que el año último, en el que el cordobés ganó por uno arriba después de 18 hoyos parejos y cambiantes. Para graficar a ambos finalistas: Cabrera, de 32 años, es corpulento y de andar cansino; representa al jugador argentino experimentado, al consagrado. A Echenique, en cambio, lo conocen menos. Es esmirriado y camina como un duende sobre el campo. Eso sí: le pega como los dioses. Tiene 21 años, es del San Luis Golf Club y encarna a la generación de golfistas argentinos que empuja desde abajo.

Este choque de biotipos se verá hoy desde las 9.30. "Estoy muy sólido. Espero que Echenique no me lleve tan lejos como el año pasado; voy a tratar de terminar lo antes posible", opinó el Pato. Y el chico de San Luis señaló: "Mis últimas semanas fueron muy inspiradas. Me siento con más confianza que en la final anterior". Para alcanzar la final, Cabrera liquidó rápido el duelo matutino por los cuartos de final ante César Monasterio (5 y 4) y luego se enfrentó con el otro tanque, el correntino Ricardo González, con el que intercambió potentísimos drives. El Pato logró definirlo en el hoyo 19 (el par 5 del 1) con un birdie.

Echenique tuvo como primer obstáculo a Roberto Cóceres (ganó 4 y 2) y luego eliminó a Julio Zapata que venía de ganar un extenuante duelo de 22 hoyos a Eduardo Romero. "En el hoyo definitorio se me escapó el palo en la salida y me fui al agua, y antes me había entrado un bicho en el ojo", explicó el Gato.

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