Caruso Lombardi: "El caradurismo hizo que yo llegara a donde llegué"

El entrenador experto en salvar equipos del descenso hace un repaso por su carrera y habla de la política, de su corto ciclo en Huracán, del seleccionado, de los árbitros y hasta de sus colegas
Sebastián Fest
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7 de enero de 2017  

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- Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Gómez

"¡Esto se va a llenar de humo!". La broma es recurrente cada vez que alguien se entera de que está por cruzarse con Ricardo Caruso Lombardi. Broma que al director técnico no le hace ni cosquillas. Es más, la disfruta. Caradura, vendehumo, farsante... De todo se dice de él y a todo responde con la misma frase: "Yo salvé a todos del descenso". No lo hizo en 2011 con Quilmes, y tampoco le fue bien en su reciente paso por Huracán. Pero Caruso sigue. Está feliz de que su carrera se haya basado "pura y exclusivamente en el caradurismo". Y, según dijo durante una entrevista en el ciclo Conversaciones de LN+, si por él fuera echaría a todos los jugadores del seleccionado, salvo a Lionel Messi y Javier Mascherano.

-¿Seguís siendo amigo de Sergio Massa?

-No sé si llamarlo "amigo", porque la amistad es otra cosa. Me quedó buena relación, estuve cuatro años con él en la época en que él empezó con Tigre. Él se iba, pero le pedí que se quedara un año más, que hiciera el esfuerzo un año más porque yo me había salvado del descenso con Tigre en esos dos meses en que estuve. Lo convencí.

-En las últimas semanas a los dos los calificaron duramente. A Massa le dijeron "farsante" y antes te lo había dicho a vos Diego Latorre, en un programa en el que te enojaste, incluso.

-Latorre dijo que no, que lo había dicho en general. Incluso me llamó por teléfono, pero le dije que si hablaba de Huracán y de que era una farsa, estaba refiriéndose a mí, y me pidió las disculpas del caso. Y ahí quedó. Me pidió perdón, me llamó varias veces. Y yo hasta los tuits borré, porque lo ataqué por ahí, y lo borré para que vieran que ya había pasado.

-Dijiste que no considerabas necesario despedirte de los jugadores de Huracán y que no estabas dispuesto a ser rehén de ellos. ¿Qué quisiste decir?

-Los técnicos muchas veces somos rehenes de los jugadores porque sin ellos no podemos vivir. Cuando está todo bien, no es nada; el tema es cuando está todo mal y hay tres o cuatro que te tienen en la mira, como les pasa a muchos técnicos, que a la larga tienen que irse. Y no por el día del partido, sino por el día por día, que es lo que complica. En el día del partido todos quieren ganar, pero la semana es brava.

-Dijiste alguna vez: "De pibe era habilidoso, me endurecí de grande".

-Es verdad. Yo de pibe jugaba muy bien en Parque, en Almagro. Jugaba de volante, de central. Manejaba muy bien la pelota, gambeteaba mucho, pero me mandaban a marcar siempre. Después, cuando jugué en novena y octava mi vieja se enfermó y estuvo en terapia intensiva. Me hizo mal, empecé a hacerme más duro y a meter más, a marcar más. Me gustaba más marcar que jugar. Descubrí algo que no conocía y empecé a hacer hombre a hombre. Me ponía contento de ir, robar una pelota, tocar y salir. Tenía habilidad para manejar la pelota por cómo era de más pibe, pero le sumé ser corredor, metedor, agresivo.

-Voy a pedirte una serie de definiciones sobre actores del fútbol. ¿Qué es un futbolista?

-Es un trabajador como cualquiera. Como ustedes, que están en un diario. Ellos están en un lugar para ganar dinero, servir a la gente, y son parte del juego este en que la gente sufre y llora por los jugadores, porque son los que llevan el equipo.

-¿Es cierto que son lo más sano que tiene el fútbol?

-No sé si es tan así porque no todos son buenos, como en todos los órdenes de la vida. No pasa por las categorías dirigente, técnico, jugador; hay buenos y malos tipos como en todos los órdenes de la vida.

-¿Qué es un dirigente?

-Es alguien encargado de manejar un club, que tiene que hacerlo bien. Muchas veces lo desprolijo de los clubes les sirve a los dirigentes de turno para hacer todo mal y seguir teniendo todo mal, porque tener todo mal implica que no haya control de nada. Vos, cuando tenés todo bien, no podés hacer nada, pero cuando está todo mal, viva la pepa. Y por eso el fútbol terminó como terminó.

-¿Qué decís de los árbitros?

-Tenés buenos y malos, como todos, pero no pasa por ser buen o mal tipo. Hay que ser un buen conductor de partidos y entender el juego. Si me das un silbato y me hacés dirigir un partido de básquet nos agarramos todos a las trompadas porque no sé. Voy a dirigir un partido de rugby y no sé. Da la sensación de que muchas veces los árbitros no entienden el juego.

-Siguiente categoría: los periodistas.

-Tenés de todo, varios mala leche y varios buena gente. Después hay varios que por ganarse un lugar hacen cualquier cosa. Conozco a varios de ésos.

-¿Eso se puede aplicar a los directores técnicos, también?

-Es que los DT dependen de los resultados. Los periodistas dependen de una nota, dependen de a quién mandan en cana.

-Se te ha acusado muchas veces de ser mediático, vendehumo. ¿Ese perfil es buscado, deseado, querido? ¿Es natural?

-No me importa. Soy mediático porque me llamás y vengo, me llaman de 20 radios y salgo en las 20 radios. Me llaman de Closs, de López, de Liberman con Vignolo y salgo con la FM de Berazategui, y si no tienen plata para la tarjeta les digo que me pasen el número y los llamo yo. O sea, si eso es ser mediático, soy mediático; lo que pasa es que nadie es mediático si no lo llaman. Hay muchos técnicos que dicen "yo no soy así, no me gusta". Y claro, si no te llama nadie...

-Pero forma parte de crear un personaje. ¿Vos sentís que creás un personaje?

-A mí me llaman todos. Me llaman Rial, Mirtha Legrand, Susana Giménez, y yo trato de estar en todos lados. Y cuando no estoy en el ambiente del fútbol, al ambiente del espectáculo soy de ir bastante porque me invitan siempre. Pero cuando estoy trabajando me escapo un poquito.

-Hay varios directores técnicos con los que no te has llevado bien a lo largo de tu carrera. ¿Por qué?

-Porque hablaron mal en algún momento de mí, y yo los corto al medio. Si no, yo no le busco roña a ninguno. Yo me defiendo, pero el que sale a buscarme, me encuentra.

-Dijiste también: "Mi vida siempre se basó pura y exclusivamente en el caradurismo". ¿No es demasiado ese "pura y exclusivamente"?

-El caradurismo hizo que yo llegara a donde llegué. Yo soy caradura si tengo que agarrar clubes. Me presenté a presidentes diciéndoles que me llevaran, que yo iba a sacarlos de ese problema. Lo he hecho en el ascenso muchas veces, en muchos equipos. Si no, no habría llegado a donde llegué. Cuando vos empezás, tienen desconfianza de vos. Si no jugaste en Boca, en River, te tienen ahí. Cuando empezás a hacer campañas, los éxitos deportivos hacen que te llamen.

-¿Fuiste caradura desde el principio para llegar a donde llegaste?

-Soy un caradura total. Había siete minas y éramos siete pibes y yo encaraba a las siete para juntarlas con los siete pibes.

-¿Y siempre ganabas?

-Y, era ganador. Era petiso bravo. No era lindo, era chamuyero. Me gustaba mucho hablar.

-Si no fueras lo que sos, ¿qué serías?

-Arquitecto. Me gusta mucho edificar, me doy maña y fui aprendiendo. Sé hacer de todo, siempre supe hacer de todo.

-Fuiste duro con Lionel Messi en varios momentos. Dijiste que es el mejor de los argentinos, pero también que en la liga española juega contra conos.

-Y, son parecidos. Son muy malos en la liga española.

-¿La liga española es peor que la argentina?

-Argentina es dificilísima para jugar. Andá a la cancha de Tigre, a la cancha de Argentinos, a la de Olimpo. Yo me quedo con la liga argentina. El fútbol argentino de por sí es difícil, por eso no triunfan tan fácil todos los que vienen. Todos los que juegan afuera tuvieron tres o cuatro partidos buenos acá y volaron, pero acá jugar bien no es fácil. Cuando te conocen ya saben cómo marcarte. El jugador argentino es vivo, no como los de allá. ¡Cómo los pasan! ¿Viste alguna patada alguna vez? Nunca. Decime cuándo viste una amarilla a un rival. Nunca.

-Dejaste otra frase en 2009: "A Messi lo pondría en el banco". ¿Cambiaste de idea?

-Sí, ahora sí. Hasta 2010 lo ponía en el banco porque no era lo que es ahora. Aparte, servía para dar vuelta un partido; si estabas atrás, para levantarlo, y si estabas ganándolo, para reventarlo. Eso quise decir. Y fijate que en esa época iba a jugar a Bolivia, a Paraguay, y no se sentía cómodo. Le cuesta jugar esos partidos. Ahora zafa un poco más, pero antes le costaba mucho. Y habría sido una manera de cuidarlo y también de que nos hiciera ganar partidos cuando era una carta de triunfo para nosotros, porque se jugaba diferente.

-¿Qué es lo que más te gusta de Messi?

-La velocidad que tiene para llevar la pelota. Hacerlo no es normal, es una cosa de un marciano, porque va muy rápido con la pelota muy al pie. No veo a muchos jugadores hacer eso.

-¿Y qué es lo que menos te gusta de Messi?

-Que en las finales camine. Tiene que correr. En un partido estábamos con 10 y no corrió porque estaba enfermo o porque no tenía ganas.

-¿En las tres finales en dos años lo viste caminar?

-Podemos zafar un poquito en la de Alemania; en las otras dos, contra Chile, caminó.

-Sin él, a esa final de Alemania no se llegaba.

-Andá a saber. Muchos hablaron de los rivales con los que se habían enfrentado, pero a potencias no le ganaste a ninguna. Les ganaste a equipos más o menos, pero a las potencias no.

-¿Por qué le apuntaste a Sampaoli cuando la AFA buscaba un director técnico para la reemplazar a Gerardo Martino? Dijiste que cualquier DT triunfa en Chile y que entonces lo nombraban como el inventor del fútbol.

-Claro, porque acá no dirigió nunca. Dirigió en la primera C, no podía agarrar un equipo de la B. Después se fue afuera, a Perú, a Ecuador. Hizo su campaña y lo veo bárbaro, pero fue la misma campaña que hace un montón de técnicos en Perú, en Ecuador, en Chile. Si los argentinos que van a Ecuador, Perú, Chile, Colombia triunfan todos. Por algo en las selecciones los técnicos son nuestros: Quinteros en Ecuador, el Flaco Gareca en Perú, está Pekerman en Colombia, está Pizzi en Chile. Y no es casualidad: el técnico argentino tiene un plus sobre los demás. A la picardía del técnico argentino no la tienen otros. Por eso cuando van a Europa también triunfan.

-Ahora está yéndole bien a Sampaoli.

-Sí, llevó todos jugadores argentinos.

-O sea, no tiene méritos.

-Sí, pero fijate cuántos jugadores argentinos tiene. Son cuatro o cinco y llevó jugadores buenos. Seguro que hace cosas buenas. Dirigir buenos equipos da muchas más chances que dirigir equipos más o menos.

-Pero si los argentinos solucionan tantas cosas y la liga española tiene conos, ¿por qué no terminamos de ganar una Copa América o un Mundial?

-Porque no armamos la selección como se tiene que armarla.

-¿Y cómo se tiene que armarla?

-Como corresponde, con los que mejor están en ese momento, no con los que tienen su nombre dejándolos 10 años en el mismo lugar.

-¿Y está bien armada la selección de Bauza?

-No. Tenés que cambiar un montón de jugadores que hoy tienen su apellido pero que no son los mismos juque hace cinco o seis años.

-¿A quiénes cambiarías?

-A todos, menos a Messi y Mascherano. A todos, y primero miro a los de Europa. Si Mercado sigue jugando bien, lo pongo; si Vietto sigue jugando bien, lo pongo, y después los de acá, Marco Ruben, Calleri o quien sea para jugar con Messi adelante. Necesito un 8: Enzo Pérez anduvo bien; si necesitás uno de marca, a Buffarini, si querés uno que juegue, Acuña. ¿Qué sé yo? El técnico tiene que encargarse de eso; yo no, yo soy un espectador como vos, como cualquiera.

-De 0 a 10, ¿qué chance te ves de algún día ser el director técnico del seleccionado?

-Cero. Por la gente, 14, pero por la dirigencia, cero. Porque no saben si los jugadores de la selección pueden aceptarte.

-¿Y por qué sos tan frontal si sabés que te cierra una puerta?

-Porque no me interesa nada. ¿Querés que sea más explícito? Me chupa un huevo.

-¿Todo? ¿O el seleccionado?

-Todo. Hablo lo que quiero, digo lo que quiero, cuando dirijo digo lo que quiero, cuando opino digo lo que quiero, soy libre y hago lo que quiero. No tengo que colgarme en la medalla de nadie para conseguir un laburo, y si no, laburaré de periodista. Estoy en radio, en televisión, hice el curso y soy periodista deportivo, y aparte tengo la ventaja de que lo viví como técnico y como jugador. Entonces puedo decir muchas cosas que un periodista muchas veces no dice. Yo veo a muchos periodistas que se la pasan hablando bien de cierta gente para defender su trabajo; yo no tengo que defender nada, tengo que decir lo que veo. Y por eso la gente me quiere.

-Las cosas no son tan fáciles... Tenés un alto concepto de vos mismo. ¿Tenés algún defecto?

-Debo tenerlo; me parece que ser frontal no es un defecto.

-Virtud y defecto.

-Hay muchas cosas que no volvería a hacer. No me arrepiento porque ya las hice, pero no volvería a hacerlas, porque me dieron vergüenza. Me veo por tele y digo que no puedo haber hecho semejante bestialidad.

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