Chapaleufú: un auténtico clásico

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11 de diciembre de 2001  

En este polo moderno donde todos los integrantes de un equipo rotan por distintas partes de la cancha, Indios Chapaleufú es una de las formaciones que representa más fielmente el juego clásico. Cada uno de sus hombres intenta respetar las posiciones, estira la cancha con Bautista Heguy adelante y su hermano Horacio atrás. Cuando el juego es abierto y rápido es cuando más ventajas logran sacar. Para el elogio: con un cambio de hombre (se sumó Mariano Aguerre al equipo) y uno de puesto (Horacio pasó a ser el back y Marcos, ahora de N° 3, se trasladó a la lucha en la mitad de la cancha), el equipo llegó a la final del torneo más importante del mundo. Después de algunas bajas temporadas han recuperado el bien más preciado que puede tener un equipo: tener confianza en sí mismo. Y eso se alcanza sólamente cuando se juega en un gran nivel.

38 handicap

Bautista Heguy, 10

Para oponerse a la calidad de Cambiaso, nada mejor que el talento inagotable de este otro jugador excepcional. Por eso, sólo cabe repetir la pregunta: ¿qué más se puede agregar de Bautista?

Mariano Aguerre, 10

Por más que sea la primera temporada en el equipo, era previsible que un jugador de su calidad ensamblara rápidamente. Acompaña bien en la ofensiva y suma todo su critero en la lucha del medio.

Marcos Heguy, 10

Todavía no llegó a acomodarse en plenitud a su nueva ubicación en la mitad del juego. Será fundamental para su equipo que su indudable capacidad aparezca en la final del Argentino Abierto.

Horacio Heguy, 8

A diferencia de Marcos, con el que trocó posiciones, él sí rindió en su nueva función, la de back. Mostró solidez y mejoró sensiblemente su taqueo, en especial los backhanders, claves para su puesto.

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