Cipayo dejó su marca

Sus hijos ganaron numerosos clásicos
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26 de octubre de 2000  

Cipayo, uno de los padrillos pilares del turf nacional durante las últimas dos décadas, murió ayer, a los 26 años, en el haras Clausán, donde se encontraba retirado de la reproducción.

La generosidad del hijo de Lacydon y Tsarina fue semejante en las pistas como en las cabañas. Como corredor obtuvo cuatro éxitos en cinco presentaciones, con la Polla de Potrillos y los grandes premios Chevalier y Montevideo como hitos de su campaña. Y ya en en el haras mostró que su calidad seguiría viva en sus hijos.

Cipayo lideró tres estadísticas de sementales y dos de abuelos maternos. Dio 62 ganadores clásicos y 22 de Grupos I. Por caso, sus hijos ganaron el Pellegrini (Cacao), el Nacional (Indalecio), la Polla de Potrillos (Pranke), el Selección (Cerbatana y Agigantada) y el República (El Asesor). Y su máxima obra resultó el fundamental Fitzcarraldo, padre de más de 40 ganadores clásicos y también recientemente muerto.

Las hijas de Cipayo también se revelaron como excelentes madres y una de ellas -Qué Ilusión- dio a Chullo, otro ganador del Pellegrini.

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