Con el cerebro y el corazón

Riquelme y Serna, con dos estilos bien diferentes, apuntalaron la victoria de Boca
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23 de octubre de 2000  

Uno aporta la magia y el cerebro, el otro la garra y el corazón. La fórmula resulta infalible: con Juan Román Riquelme, la figura en el triunfo sobre Vélez por 3 a 1, y Mauricio Serna, Boca suma de a tres puntos y trepa cada vez más alto en la tabla de posiciones.

Asoma el sol por la Bombonera -pese a que ayer las nubes fueron un techo inmodificable. Todavía la gente xeneize grita y salta por el segundo gol de Argentinos frente a River -el equipo de Gallego empató 2 a 2 y quedó a ocho puntos-, pero sale Boca y la primera ovación se la lleva Serna. "Chicho/ Chicho/ Chicho...hue.../hue.../hue...", retumba en el estadio.

El segundo reconocimiento es para el hombre de las pisaditas, con el clásico y ensordecedor "Riqueeeelme..."

Como un designio del futuro, en la Bombonera, los fanáticos locales parecían anticipar quiénes serían los héroes de la tarde. Con dos estilos de juego bastante distintos, pero ambos muy eficaces, uno con la sangre fría y otro con la sangre bien caliente, Riquelme y Serna le daban color y brillo al juego de Boca, que finalmente terminaría por arrasar con su rival.

Pisa la pelota Riquelme. La muestra. No importa que Juan Pietravallo sea su sombra y lo siga como un perro de caza. "Me voy por acá... no, me voy por allá", parece decir Riquelme, que amaga, gambetea y arranca el "ole" de las tribunas.

El hombre de Vélez se cansa, siente vergüenza por semejante baile y se le cuelga de los pantalones cortos, pero no puede detenerlo. Lo amonestan y Tabárez lo reemplaza por Zárate.

Y más libre, Riquelme, cerebral, como lo es siempre, se viste de verdugo de Chilavert con dos joyas. Dos definiciones de antología. Una, a contrapié del arquero -el 2 a 0-; la otra, tirando a ras del piso por debajo del cuerpo del Nº1.

Había derroche de magia, Vélez descuenta, y por eso entra en escena el corazón, la garra y el temple de Chicho Serna. Un pulpo, un pacman, pónganle el apodo que quiera.

El colombiano corre, mete, muerde y hasta tira patadas de karateca para resolver situaciones. Saca una pelota en la línea volando para ganarse otra vez la ovación. Se sabe que el talento y el sacrificio se premia por igual en la hinchada boquense.

Finaliza el partido y el aplauso es para todos. Boca ganó con el cerebro de Riquelme y el corazón de Serna. Boca es puntero del campeonato. Boca comienza a ensayar la vuelta olímpica.

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