Coria: “Si Luza me convoca, le digo que sí”

Poco después de su conquista en Hamburgo, el mejor jugador argentino del momento recibió a LA NACION en París, donde se prepara para Roland Garros; contrariado, el venadense negó tajantemente las versiones de peleas y recelos con Gastón Gaudio y el capitán del equipo de Copa Davis; dijo que su sueño es estar entre los mejores
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23 de mayo de 2003  

PARIS.– La sala de jugadores ubicada debajo del court Suzanne Lenglen va tomando su fisonomía propia de torneo. La clasificación para Roland Garros ingresa en la recta decisiva y más allá de aquellos que buscan, en pleno Bois de Boulogne, su lugar en el cuadro principal del segundo certamen de Grand Slam de la temporada, que comenzará el lunes próximo, también hay caras conocidas. Como siempre, celular en mano, Yevgeny Kafelnikov va de aquí hacia allá. La ex multicampeona y ex Nº 1 del mundo Steffi Graf pasea en el cochecito a Jaden Gil, el hijo que tuvo con Andre Agassi. La alemana mira de reojo, con un guardaespalda muy cerca, y se mueve ante el desconocido: ya sabe que el mundo conoce que el Kid de Las Vegas y ella serán padres por segunda vez.

Vestido con un buzo bordó y un pantalón negro, en el sector de las computadoras, siempre enchufado a Internet, una rutina que marca estos tiempos, está Guillermo Coria, de 21 años, el mejor tenista argentino de la actualidad, 5º en la Carrera de los Campeones y 7º en el Ranking de Acceso. El domingo último obtuvo el Masters Series de Hamburgo, pero su rostro no refleja la alegría de alguien que tendría que estar en el mejor de los mundos. No hubo más que estrecharle la mano y cruzar un saludo formal para que Coria se soltara a hablar...

"No estoy contento por todo lo que se está hablando. Pasé un lunes bárbaro. Llegó Jorge (Trevisan, su preparador físico), festejamos con Alberto (Mancini, su entrenador) y al otro día me enteré de las declaraciones de mi viejo, lo que dijeron de una pelea con Gastón (Gaudio) en el vestuario. En lugar de hablar de lo bueno, parece que buscar lo malo es lo que vende."

¿Pero vos sabés qué declaró tu papá?

–Sí. Yo sé lo que mi viejo siente. Hablé con él y le dije que estuvo mal. Pero él explotó por un viejo tema (N. de la R.: no lo dice, pero se trata de viejos resquemores que quedaron tras la desvinculación de Gustavo Luza –actual capitán del equipo de Copa Davis– como coach de Coria, en 2000). Estuvo mal en decir lo que sentía y ya me dijo que se arrepintió. Habló con un poco de ironía y el tema salió para cualquier lado. Es un tema cerrado.

¿Vos creés que Luza va a llamarte para jugar por la semifinal de la Copa Davis frente a España?

–Ya me llamó para estar contra Rusia y le dije que no por el tema de las ampollas. A la hora de representar al país, las cosas personales quedan de lado. Y si me convoca, estoy seguro de que voy a decirle que sí.

Primer capítulo cerrado. Segundo tema: ¿qué pasó con Gaudio? Los periodistas alemanes dijeron que ustedes se pelearon en el vestuario.

–Nada. Al salir, el médico del torneo escuchó ruidos y dijo a los periodistas que estábamos peleándonos. Y es mentira: no nos peleamos. Cuando llegamos a la conferencia de prensa, a los dos nos preguntaron qué había pasado y no entendíamos nada. Si nosotros nos hubiéramos trompeado ya estaríamos fuera de la ATP. La verdad es que es feo que busquen una rivalidad. Nos comparan con Vilas y con Clerc. Lo único que hacemos es tirar toques, ángulos y sentirnos seguros con eso. Pero parece que molesta que juguemos así. Ahora (el futbolista Andrés) D’Alessandro no va a poder tirar un caño. Yo voy a tirar toquecitos en el court central o en la cancha del fondo. Lo juro. Es mi manera de sentir el tenis.

También llegó el rumor de que Gaudio se molestó por los calambres...

–Tengo al fisioterapeuta de la ATP como testigo. Venía acalambrado desde el segundo set. Cuando sacaba 5-6 y 40-15 no daba más. Me atendieron. Después, en el 5-0 y 30-0, en el tercet set, el fisioterapeuta me dijo: "No puedo entrar más; si te acalambrás, perdés. Al punto siguiente, innecesariamente, corrí un drop. Gané el punto, pero no daba más. Gané el partido y cuando me arrodillé, el gemelo era una roca. Yo no cargo a nadie ni me interesa hacerlo. Tengo conmigo dos personas inteligentes (Mancini y Trevisan), que me repiten permanentemente que en el deporte hay códigos.

¿Sos amigo de Gaudio?

–Me llevo normal. Hace dos semanas jugamos juntos dobles en Montecarlo.

¿Te sentís querido en el circuito?

–Pienso que sí. Me llevo muy bien con el Tero (Martín García), (Mariano) Zabaleta, (Agustín) Calleri. La verdad es que si me preocupara por eso, estaría perdido. El tenis se vive en un ambiente hipercompetitivo y por eso es muy difícil hacer amigos. Cada uno tiene que vivir su realidad.

Rumores al margen, estás viviendo el mejor momento deportivo de tu carrera. ¿Realmente te sentís un verdadero top ten?

–Todavía me falta mejorar. Pasó todo muy rápido y lo bueno es que estoy trabajando fuerte. Quiero estar entre los mejores. Sueño con estar entre los mejores. Ahora sé que si pierdo con uno de ranking más bajo se va a hablar más, pero es la regla del juego. Me faltaba creer en mi juego, sentirme seguro. Cuando uno no tiene confianza, no rinde.

¿Cómo llegás a Roland Garros?

–Es la primera vez que llego bien. Estoy haciendo un trabajo fuerte en lo físico, con complemento de pesas. No quiero presiones, sino ir partido por partido.

¿Cuál es el jugador más complicado?

–Ferrero. En polvo es el más completo y también es muy fuerte de la cabeza.

¿Cuál es el techo de Coria?

–No sé; falta mucho trabajo. Me encantaría jugar el Masters, pero las cosas van a ir dándose si sigo teniendo el mismo hambre de triunfo.

Las ampollas

PARIS (De un enviado especial).– Las ampollas en los pies fueron un tema más que preocupante en esta temporada, tanto que se trató del aspecto que lo marginó del equipo de la Copa Davis. Si bien es un tema que sufren muchos jugadores, en el caso de Coria se acentúa porque siempre está a la espera del golpe rival en puntas de pie. "Es natural. Me paro así para esperar la pelota y por eso soy rápido para devolver. Gracias a la Ortopedia Fernández, de Venado Tuerto, pude jugar hasta ahora. Pero en Hamburgo se acercó el mismo sponsor que le solucionó el problema a David Beckham. Después de Roland Garros, voy a tener zapatillas hechas especialmente para mí".

Prácticas con Agassi y Kuerten

PARIS (De un enviado especial).– Poco después del mediodía, Coria se puso a revisar la casilla de su correo electrónico. De repente, lo tocaron en la espalda. "¿Cómo te va? Felicitaciones", le dijeron en inglés. Era nada menos que Andre Agassi. Salvo el saludo posterior a la derrota del argentino en el Abierto de Australia, nunca habían cruzado una palabra. La charla continuó unos minutos. Antes de despedirse, el norteamericano le preguntó qué tenía planeado para hoy. "¿Querés entrenarte al mediodía? La cita es en el court central." Las solicitudes se incrementaron enseguida, porque Larri Passos, el coach de Guga Kuerten, combinó después con él una práctica para el sábado. Nueva vida para Coria, codo a codo con los grandes.

Santa Fe, el dolor

PARIS (De un enviado especial).– Más allá de que el circuito lo tiene alejado de la Argentina durante gran parte del año, Coria no vive alejado de la realidad y lo primero que manifiesta al salir de lo tenístico es su preocupación por que en Santa Fe sigue lloviendo. "Quiero hacer algo por mi provincia. Vivo en Venado Tuerto, soy santafecino. Es terrible lo que pasa en mi provincia. Estoy dispuesto a cualquier cosa. No sé, hacer un partido de tenis para ayudar a que Santa Fe salga del drama que vive, por ejemplo."

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