Cuando la calidad le gana a los problemas

La técnica de los jugadores pesó más que la escasa preparación.
La técnica de los jugadores pesó más que la escasa preparación.
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31 de marzo de 2000  

Los jugadores o el técnico y la preparación táctica? ¿Quién es más importante? La duda viene de antaño y, seguramente, persistirá, porque suscita respuestas muy diversas.

Lo cierto es que el tema se reavivó anteanoche, con la buena actuación del seleccionado argentino, apenas horas después de que el técnico Marcelo Bielsa dijera que la preparación había dejado mucho que desear respecto de lo que él pretendía.

Bielsa se quejó porque pudo reunirse con todo su plantel tan sólo tres o cuatro días antes del estreno en las eliminatorias. Desde su punto de vista, la queja era razonable y alcanzó a sembrar interrogantes sobre lo que podría dar el equipo. Por causas ajenas a su voluntad, Bielsa comenzó la etapa decisiva de la preparación con vistas a Chile con cuatro jugadores; luego se agregaron otros dos o tres, lo cual ya daba como para hacer un respetable picado; y, por fin, recibió al grueso restante, un grupo que venía de apuro desde Italia y España, algunos bien, otros arrastrando problemas que viven en sus equipos.

Estaba claro: la planificación, la mentalización del grupo con una determinada manera de encarar el partido, tal vez las mejores virtudes de Bielsa, quedaban seriamente diluidas.

Sin embargo, el seleccionado jugó más que aceptablemente bien y, pese a las serias grietas de su defensa, bastaron las genialidades de Verón, los anteayer útiles desbordes físicos de Zanetti y destellos de Batistuta y de Ortega para doblegar a un equipo chileno que fue menos de lo esperado. ¿Dónde está la verdad?

"Es difícil tomar este partido como medida. Lo de Chile fue penoso y alcanzó con poco, aunque Ortega no haya jugado bien. ¿El River de Labruna? Fundamentalmente, buenos jugadores. El técnico debe tener buen gusto para elegir e inteligencia para ubicar. Los jugadores representan el 70 por ciento; el técnico, el 30." Opinión de Norberto Alonso, uno de los mejores futbolistas que dio nuestro país.

Por estas horas, con el partido aún fresco, el plantel argentino está nuevamente desparramado y volverá a juntarse cuatro días antes de su próximo compromiso. ¿Será suficiente, otra vez? Probablemente sí. El rival será Venezuela, quizás el fútbol que menos evoluciona en el mundo.

"Lo importante es que Bielsa sepa elegir bien los jugadores, que son lo principal. Que se reúnan dos o tres días antes no influye demasiado." Opinión de Daniel Bertoni, figura en la Argentina y en Italia, campeón mundial en 1978.

Pocos recordarán a un señor llamado Juan López. Bueno, él fue técnico de Uruguay, que en 1950 dio el "Maracanazo" y ganó el Mundial delante de 120.000 atónitos brasileños. Pocos recordarán que Vicente Feola era el técnico del Brasil 58 que se quedó con el Mundial de Suecia. Feola era un gordo que se dormía en el banco y que poco después pasó por Boca sin pena ni gloria. En Suecia tenía a Garrincha, Didí, Vavá, Pelé, Zagallo, entre otros.

Eran otros tiempos, en los cuales casi siempre ganaban los que tenían más técnica. Casi, porque el fútbol argentino sufrió allí, en Suecia, el golpe que lo haría cambiar totalmente. Que lo llevó de la improvisación total a una obsesión por la táctica que ha dado lugar a situaciones curiosas y criticables. Como cuando el propio Bielsa, en la última Copa América, ordenó a Ortega convertirse en el marcador de Roberto Carlos, que supuestamente debía cuidarlo a él.

"Estos jugadores ya saben lo que quiere Bielsa. Los problemas aparecerán si se incorporan hombres nuevos, que no conozcan bien el pensamiento del técnico; de cualquier manera, no es lo ideal tenerlos recién cuatro días antes". Opinión de Silvio Marzolini, un jugador fuera de serie, técnico campeón de Boca en 1981, con Maradona.

Alguna vez, cuando era el responsable del seleccionado y sufría el éxodo de jugadores a Europa, ese formidable preparador táctico que es Carlos Bilardo entregó una frase que resumía todo: "Tiramos el centro en Buenos Aires y cabeceamos en Europa". El equipo de Bilardo fue campeón mundial en México 86 y subcampeón en Italia 90. Primero, con Maradona a pleno; cuatro años después, con Maradona con un tobillo roto.

El partido contra Chile estuvo precedido por numerosos contactos con los clubes propietarios de los jugadores en procura de saber cuándo éstos serían cedidos, quejas de Bielsa, las explicaciones siempre poco consistentes de Grondona y una sensación térmica que no hizo más que agigantar al rival y empequeñecer a nuestro equipo.

Al parecer, la cosa no da para tanto. Bielsa cuenta con un puñado de jugadores que, sin ser brillante, puede ser suficiente para lo que hay en América. Por lo menos, así se desprende por lo visto en el debut.

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