Daniele De Rossi a Boca: por qué es un caso único entre los "Tanos" que jugaron en la Argentina

Nicolás Novello en un partido de Boca contra Gimnasia, en La Plata, en 1972
Nicolás Novello en un partido de Boca contra Gimnasia, en La Plata, en 1972 Fuente: LA NACION
Claudio Mauri
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25 de julio de 2019  • 23:59

En la primera mitad del siglo pasado, de Italia llegaron a la Argentina miles de inmigrantes, de distintas profesiones y oficios, muchos genoveses que fundarían a Boca, pero nunca se había subido a un barco o a un avión alguien que siendo un futbolista nacido y formado en la península se decidía a tener una experiencia en nuestras canchas. En el sentido inverso, de la Argentina a Italia, hay centenares de ejemplos desde que Julio Libonatti pasó en 1925 de Newell's a Torino y se constituyó en la primera transferencia de un jugador argentino al calcio. A él le siguieron jugadores que partieron a Italia, se nacionalizaron y siendo oriundi representaron a la Azurra, como Luis Monti, Raimundo Orsi, Enrique Guaita, Atilio Demaría (los cuatro fueron campeones mundiales en 1934; Orsi convirtió un gol en la final), Humberto Maschio y Enrique Omar Sívori, entre otros. Los últimos casos fueron los de Mauro Camoranesi, campeón mundial en 2006, y Gabriel Paletta, integrante del plantel en el Mundial 2014.

La excepción será Daniele De Rossi, que con 36 años recién cumplidos y luego de 17 en la primera de Roma, el club de toda su vida, optó por aceptar la propuesta de su excompañero Nicolás Burdisso para alargar unos meses más su trayectoria con la camiseta de Boca. "Sería la frutilla del postre", había dicho el director deportivo xeneize sobre los refuerzos que iban llegando en este mercado de pases. Una vez concretada la incorporación, Burdisso agregó: "De Rossi viene por la gloria. Jugué cinco años con él en Roma. Lo conozco bien y sé lo que puede aportar dentro y fuera de la cancha".

Los otros italianos de nacimiento que jugaron en el fútbol argentino arribaron de niños con sus familias y construyeron su carrera desde las inferiores hasta alcanzar la primera división. Por su procedencia, varios de ellos compartieron el lógico apodo el "Tano".

  • Boca tuvo tres de estos casos. Mario Busso, un mediocampista que disputó 151 partidos en el amateurismo, entre 1918 y 1927. Le siguió el volante Juan Brattina, con 18 encuentros entre 1948 y 1949. Más huella dejó Nicolás Novello, nacido en Cosenza (Calabria), un centro-delantero que marcó 55 goles en 246 encuentros entre 1965 y 1974, período en el que ganó dos campeonatos Nacionales, uno en 1969, en el Monumental. Integró recordadas delanteras con Ángel Clemente Rojas, el "Muñeco" Madurga y el "Tanque" Alfredo Rojas.

Gol de Novello en el Monumental

Gol de Novello en el Monumental - Fuente: YouTube

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  • Desde Senigallia (Ancona) vino con sus padres a los tres meses de nacer Renato Cesarini, que antes de darle su nombre a una reconocida escuela de fútbol en Rosario -de la que surgió Javier Mascherano, entre otros- fue futbolista en Chacarita, Ferro y River, con excursión intermedia a su tierra de origen para jugar en Juventus. Más reconocimiento obtuvo como formador de equipos y director técnico, función en la que junto con Carlos Peucelle acomodó las piezas para crear la Máquina de River. También dirigió a la selección argentina en el ciclo previo que terminó sin la clasificación al Mundial de México 1970.
  • Hace poco se cumplieron 50 años del único título en primera división de Chacarita, en cuyo equipo tenía a Franco Frasoldatti, nacido en Módena, un lateral de baja estatura, aguerrido para marcar y proyectarse, que había hecho las divisiones inferiores en Racing y luego del Funebrero jugó en Estudiantes.
  • Con tres años, desde Roma Delio Onnis se radicó con su familia en Buenos Aires. Hizo las inferiores y debutó en Almagro y luego pasó a Gimnasia La Plata, pero el esplendor lo tuvo durante 15 años en el fútbol de Francia, donde sus 299 goles lo mantienen como el máximo anotador histórico de Le Championnat.
  • En la columna de los ásperos defensores hay que anotar a Dante Mircoli, nacido en Roma en 1947. Debutó en Independiente a los 18 años y, además de ser recordado por los títulos locales e internacionales que ayudó a obtener entre 1965 y 1972, también quedó en la memoria por un foul que sacó de la cancha a Johan Cruyff en la primera final de la Copa Intercontinental de 1972 disputada en Avellaneda.
  • Rosario Central tuvo un arquero nacido en Italia que atajó solo siete partidos entre 1948 y 1950: Luis Pavanello.

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