Del fútbol alegre de Sergio Agüero surge la seria eficacia de los goles

Claudio Mauri
Claudio Mauri LA NACION
Agüero suma cuatro goles en tres fechas de la Premier League, en la que convirtió 168 tantos desde 2011
Agüero suma cuatro goles en tres fechas de la Premier League, en la que convirtió 168 tantos desde 2011 Crédito: Twitter Manchester City
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26 de agosto de 2019  • 23:59

Desde fuera de la cancha lo elogian celebridades, influencers del fútbol inglés. "El cazador furtivo adecuado es Sergio Agüero. Me encanta verlo jugar", escribió Gary Lineker después de los dos goles del Kun del domingo ante Bornemouth. Dentro de la cancha intimida hasta al que es considerado uno de los mejores zagueros de la Premier League y candidato este año al Balón de Oro. Virgil Van Dijk, defensor de Liverpool, respondió "Sergio Agüero" cuando lo consultaron por el delantero al que más teme enfrentar. El recordman Alan Shearer (260 tantos) lo eligió como el mejor goleador extranjero que haya jugado en la Premier League, creada en 1992. Una valoración que llega mientras el Kun (168 festejos) está en vías de superar al francés Thierry Herny (176), máximo anotador foráneo en Inglaterra.

Agüero transita por su novena temporada en Manchester City y no hay nada que lo desenfoque de cumplir el contrato que tiene hasta 2022. Disfruta en la cancha, es adorado por las hinchas y no le molestan para nada los crudos inviernos británicos ni los largos días sin sol. Cuando llegó con 23 años, a mediados de 2011, Pablo Zabaleta, compañero en los seleccionados juvenil y mayor, lo ayudó a integrarse, mientras Yaya Toure y Vincent Kompany ejercían de referentes del plantel, función que ahora le corresponde a él -junto con David Silva- y ejecuta acompañando la evolución de Phil Foden, que a los 19 años es una de las grandes promesas del fútbol británico.

A los 31 años, Agüero conserva un aire adolescente y despreocupado. Su seriedad pasa por no tomarse nada a la tremenda. La efectividad es consecuencia directa de su juego alegre y espontáneo, desprovisto de solemnidades o ataduras. Su plasticidad se hizo un lugar destacado entre los rigores del fútbol británico. En alguna definición, en un toque, en un quiebre de cintura o en algún enganche se sigue viendo al pibe que con 16 empezó a deslumbrar en Independiente.

Creció y progresó sin resignar su esencia. Al Kun Agüero se lo distingue a la legua, su fútbol es especial, nunca quedará mimetizado entre los jugadores que parecen fabricados en serie por una cadena de montaje. Acata órdenes y se ajusta a sistemas sin renunciar al potrero, a la intuición que trae desde la cuna. Su estilo y calidad alcanzarían para alegrar una tarde. Pero fue generoso, entregó muchas tardes más porque aprendió a ser constante para mantenerse en el alto nivel. La creatividad del Kun viene desde lejos y la mejor noticia es que no hay indicios de que vaya a acabarse pronto.

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