Del Potro, el gigante austero que siempre está volviendo

Juan Martín del Potro, en el Foro Itálico, donde ganó dos partidos en la misma jornada
Juan Martín del Potro, en el Foro Itálico, donde ganó dos partidos en la misma jornada Fuente: AP - Crédito: Alessandra Tarantino
Sebastián Torok
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17 de mayo de 2019  • 00:01

El Foro Itálico, literalmente, arde. Después de un miércoles pasado por agua que obligó a la organización del Abierto de Italia a realizar, sobre la marcha, numerosas reprogramaciones y a apretar más de 40 partidos (masculinos y femeninos, individuales y dobles) en una misma jornada, Rafael Nadal termina su trabajo, casi sin sudar. El español, ocho veces campeón en Roma, avanza a los cuartos de final consumiendo, apenas, 2 horas y 9 minutos en dos cotejos (6-0 y 6-1 vs. el francés Jeremy Chardy, y 6-1 y 6-0 vs. el georgiano Nikoloz Basilashvili). El serbio Novak Djokovic logra un desempeño cómodo, muy similar al de Rafa: tarda 2 horas y 8 minutos para quitarse de encima al canadiense Denis Shapovalov (6-1 y 6-3) y al alemán Philipp Kohlschreiber (6-3 y 6-0). El suizo Roger Federer, sin padecimientos en el primer match (6-4 y 6-3 al portugués Joao Sousa, en 1h20), pero con mucho esfuerzo en el segundo (2-6, 6-4 y 7-6 [9-7] al croata Borna Coric, en 2h31m, levantando dos match points), pasa de ronda, endulzado por la ovación de los italianos. En medio de esa vorágine, Juan Martín del Potro. El tandilense que, hasta no hace muchas semanas temblaba ante la mínima posibilidad de tener que entrar en un quirófano para solucionar los problemas de la rodilla derecha, vuelve a ostentar su resiliencia.

Cuando Del Potro, actual número 9 del ranking, compitió el miércoles pasado en Madrid (perdió frente al serbio Laslo Djere), hacía 75 días que no entraba en una cancha para jugar un partido de single oficial. La fractura de rótula derecha producida en octubre pasado en Shanghai y el inestable regreso a la competencia en febrero pasado en Delray Beach, habían oscurecido el cielo. Pero ayer, el ganador del Abierto de los Estados Unidos 2009 ganó dos partidos en una jornada, realizando -y superando- un esfuerzo físico que ni él mismo creía que podía hacer. Y lo más valioso: compitió sin sentir dolores, sin tener la rodilla vendada, deslizándose sobre el polvo de ladrillo con libertad, traccionando sobre la tierra naranja sin ataduras. En el primer turno, el exnúmero 3 del mundo venció por 6-4 y 6-2 al belga David Goffin (ex Nº 7, actual 23º), con quien tenía un historial en contra (3-1). Luego de un descanso prudencial, Del Potro volvió a pisar una de las canchas más pequeñas del Foro Itálico para medirse con Casper Ruud (76º), un noruego muy movedizo que se entrena en Alicante, y lo derrotó por 6-4 y 6-4, en 1h35m. Sin brillar, pero con oficio y acelerando cada vez que lo necesitó. El desahogo del final fue todo un mensaje de Del Potro; fue un símbolo de una nueva batalla superada.

"Día largo, pero muy feliz!", fue la breve frase que utilizó el argentino en una publicación de la red social Twitter, a las 22.19 de Roma, acompañada de una foto suya en la sala de masajes del certamen, con una toalla al cuello. La victoria frente a Ruud le permitió, al jugador de 30 años, igualar el mejor resultado de su carrera en el Foro Itálico. El tenista entrenado desde el US Open de 2017 por el exdoblista Sebastián Prieto, alcanzó los cuartos de final en Italia en 2009 y 2017. En ambas ocasiones fue eliminado por Djokovic. Y el balcánico será, este viernes no antes de las 16 de la Argentina (ESPN2/ESPN Play), un nuevo desafío para el argentino, que se impuso en cuatro de los diecinueve enfrentamientos entre ambos. Nole triunfó en los últimos cuatro partidos; el último fue en la final del US Open 2018.

Mesurado y pensando de menor a mayor, es probable que Del Potro no se frustre si pierde frente a Djokovic. Su mirada, a esta altura, va más allá de un puñado de resultados en un Masters 1000, sobre todo si es sobre polvo de ladrillo, una superficie que lo expone a mayores esfuerzos. Claro que, en algún momento adicto al triunfo, intentará derrumbar al número 1, pero su objetivo es otro. El temor y la confusión anímica que le produjo esta última lesión, lo mortificó; se encontró, sin presentirlo, en una nueva pesadilla. Y por eso es mesurado. Se siente cómodo en esa posición, buscando los objetivos con austeridad. Después de cuatro cirugías de muñeca (una en la derecha, en 2010, y tres en la izquierda entre 2014 y 2015), Del Potro conoce a la perfección lo que es el sufrimiento. De hecho, en 2015, cuando no hallaba soluciones para sus problemas anímicos y de ligamentos de muñeca, ya había decidido retirarse, con apenas 26 años. Lo que no sabía era cómo anunciarlo. "Fue horrible, el peor momento de mi vida -contó en un documental de ATP-. Dejé el tenis hace dos años, pero nadie lo sabía. Nadie sabía que yo había dejado el tenis, solo mi familia y mis amigos. Pasé un par de meses en Tandil con ellos, tratando de encontrar un nuevo camino, otra vida ya sin el tenis (...) Pero un día, no sé por qué, decidí llamar a mi médico en los Estados Unidos (Richard Berger), y le dije: 'Quiero intentarlo una vez más'". ¿Que llegó después ? Una medalla de plata olímpica en Río, la Copa Davis 2016, el primer trofeo de Masters 1000 (Indian Wells), el número 3..., entre lo más valioso. Del Potro nunca deja de sorprender; y tampoco lo hace ahora.

Schwartzman celebró dos veces y jugará vs. Nishikori

Por la lluvia que anuló cualquier opción de juego el miércoles, el Masters 1000 de Roma se convirtió ayer en una cuestión de supervivencia por duplicado. Y Diego Schwartzman (24º) fue uno de los que mejor se adaptó a la exigencia. Después de superar por 7-6 (7-5) y 6-1 a Albert Ramos (España, 88º), el Peque derrotó por 6-3 y 6-4 al local Matteo Berrettini (33º) y hoy, desde las 8.30 de la Argentina (ESPN/ESPN Play), se medirá con el japonés Kei Nishikori (6º).

Fognini pidió la renuncia del director del torneo

Después de caer en la 3a rueda ante el griego Stefanos Tsitsipas por 6-4 y 6-3, el italiano Fabio Fognini afirmó que su compatriota Sergio Palmieri, director del Masters 1000 de Roma, debería renunciar. "Debería irse a la mierda", dijo Fogna, según la agencia ANSA. Fognini, como también el austriaco Dominic Thiem, se quejó por haber tenido que jugar dos partidos en un día.

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