"Dios guió mi coche"

Emanuel Moriatis, campeón del Turismo Carretera, analiza el valor de su título, sostiene que cambió los hábitos de su vida y explica cómo hizo para dedicarse más a la actividad sin ser profesional.
Roberto Berasategui
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23 de diciembre de 2009  

Tuvo un fin de año sensacional. Ganó las últimas tres carreras que disputó. El Turismo Carretera en La Plata, en Bahía Blanca se impuso en el Turismo Nacional, y el día inolvidable para Emanuel Moriatis en el autódormo porteño, donde además de triunfar, se adjudicó el título de TC. Una definición inolvidable, ya que "Manu" estaba en el tercer lugar del certamen, a 17,25 puntos de José María López antes de arrancar la final. Pero a seis giros de la bandera a cuadros, una mancha de aceite cambió el destino. Se despistaron el líder de la competencia, Jonatan Castellano, el mismo Moriatis, que pudo enderezar el auto y volvió a la pista, y el adiós al sueño de la Triple Corona de Pechito, que quedó con el Torino desparramado.

-A mitad de carrera, con Pechito detrás de vos, la posibilidad de salir campeón era lejana?

-Tal cual. Veía que varios rivales abandonaban y López escalaba posiciones. Era cada vez más difícil. Pero cuando el de arriba determina cómo son las cosas, no hay forma de cambiarlas, y esta vez fue para mí. Dios me guió el auto, yo no hice nada.

-¿Qué pasó con la mancha de aceite del Torino de Martín Basso? ¿No vieron la señalización?

-Fue todo muy raro. A nosotros nos advierten con el sistema lumínico que llevamos dentro del auto. Uno toma recaudos. Pero lo veo a Jonatan (Castellano) que sale hacia el costado izquierdo y a mí se me mueve el coche también. Lo dejo ir por el pasto, se endereza y vuelvo a la pista. Cuando miro por el espejo, veo que no viene nadie. Buscaba a Pechito y no lo encontraba. Luego lo vi a Altuna y no sabía si me alcanzaba no.

-¿En esa maniobra tuviste suerte o destreza para controlarlo?

-Suerte, total. Se me escapó de las manos y luego se acomodó solo.

-A principio de año tampoco soñabas con este logro.

-Para nada. Fue quizá el peor comienzo de temporada. El auto no funcionaba y costó llevarlo al mejor rendimiento. Tuvo picos. Y cuando parecía que no entraba ni siquiera a la Copa de Oro (Playoff), gané acá en Buenos Aires y sobre el final pegó un salto increíble. Todo es mérito de los chicos del equipo Lincoln Sport Group y de Hugo (Cuervo) que me dio una mano muy grande.

-¿Disfrutaste de la definición o te mantuvo muy tensionado?

-Las últimas tres vueltas me mataron. Porque rezaba para que no le pasara nada al auto. Pero después no. Es más, disfruté mucho la previa de la final. Me gustó que casi todos mis colegas vinieron a darme suerte. Y lo que más me gustó fue cuando pasé por toda la grilla recibí el cariño de todos los pilotos. No sé si también le hicieron eso a Pechito, quizá son todos falsos (risas), pero me gustó mucho.

-Cuervo, titular del equipo, sostiene que la mayoría quería que vos fueras el campeón en lugar de Pechito. ¿Te sentís más querido? ¿Por qué?

-Creo que es así.

-¿Por qué? ¿Te quieren a vos o no lo quieren a Pechito, que llegó y ganó todo?

-Supongo que debe ser porque hace 7 años que estoy en la categoría, que me brindo siempre por la gente, que asisto a las conferencias, que no tengo problemas con nadie. Quizá sea más "teceísta" que Pechito, y por eso se da así. Pero López demostró ser el mejor de todos.

-Uno de los amigos de la época de cuatriciclo es Marcos Patronelli. El te invitó a correr el Dakar. ¿No te animaste?

-Ni loco. Quiere que me entrene todos los días. El hace 500 kilómetros por día durante seis meses, es una barbaridad. Yo no aguanto eso.

-¿Podés ser ídolo de Ford?

-Creo que es una palabra muy grande. El tiempo determina quién es ídolo y quién no. En la actualidad, no hay dudas que el gran ídolo de Ford es el Gurí, por todo lo que le dio a la marca. Después viene el Pato Silva.

-Vos sos el piloto que no se muestra profesional, el que no le gusta entrenarse, amigo de la noche. Sin embargo decías que cambiaste. ¿Mucho o apenas para cumplir?

-Cambié. Mi novia (Aldana) me mostró otro camino. En realidad, el año pasado, cuando entre en los Playoffs, el equipo me dijo: "Manu, nosotros vamos a poner todo, vos también". Y a partir de ahí modifiqué mis tiempos. Iba al gimnasio, viajaba antes a las competencias? Hice un trabajo físico y mental importante, aprendí a respirar dentro del auto? Pero no me siento profesional. No vivo esta actividad como algo que presione, al contrario, la disfruto mucho.

-¿Extrañás la noche? ¿Es cierto que Hugo Cuervo te retó mucho?

-No extraño la noche, para nada. Y Hugo me retó mucho, y muy duro. El fue quien me pidió que no saliera durante la semana previa a las carreras, que no viaje de noche. Estuvo muy encima de mí.

1 no se ve como un idolo e_SFlbVarias veces, Emanuel Moriatis fue consultado sobre la posibilidad, a futuro, de convertirse en uno de los ídolos de la hinchada de Ford. Sin embargo, él lo ve aún como algo lejano, a pesar del título. "Creo que ídolo es una palabra muy grande. El tiempo determina quién es ídolo y quién no. En la actualidad, no hay dudas de que el gran ídolo de Ford es el Gurí Omar Martínez, por todo lo que le dio a la marca. Y después viene el Pato Juan Manuel Silva", dijo el campeón.

2 entre aventin y cuervo e_SFlbSi en algún momento se creyó que cierto distanciamiento entre el presidente de la ACTC, Oscar Raúl Aventin, y el máximo responsable del Lincoln Sport Group, equipo para el cual conduce Moriatis, podía haber influido en su rendimiento o perjudicado su labor, él mismo se encargó de desmentirlo. "No, para nada. Tengo una muy buena relación con ambos. Hugo me ayudó en toda mi campaña y siempre estuve con él en el TC. Y con respecto a Oscar, él sabe que soy "teceísta", que me brindo por la categoría, que voy a todas las conferencias, que estoy bien predispuesto. La distancia entre ellos será por cosas puntuales, pero nada más", admitió.

3 un campeon de la gente e_SFlbCon el flamante título de TC en su currículum, Moriatis sabe que desde ahora en adelante será considerado, por la gente y por sus colegas, de otro modo. Pero, ¿cómo se ve desde su óptica ser el campeón de la categoría más popular del país y más añeja del mundo? No parece haber demasiado interés de su parte en cambiar las cosas. Y dice: "Desde siempre estoy con la gente, dando lo mejor. No me escondo, trato de mantener el vínculo con el público. No estoy ausente, al contrario. Me encanta vivir el clima que genera el TC, porque lo disfruto".

Tuvo un fin de año sensacional. Ganó las últimas tres carreras que disputó. Primero fue la de Turismo Carretera, en La Plata; después, en Bahía Blanca, en el cierre de la Clase 3 del Turismo Nacional, y el día inolvidable para Emanuel Moriatis, hace 72 horas, en el autódormo porteño Oscar y Juan Gálvez donde, además de triunfar, se adjudicó el título de TC. Una definición inolvidable, ya que "Manu" (Ford) estaba en el tercer lugar del certamen, a 17,25 puntos de José María López (Torino) antes de arrancar la final. Pero a seis giros de la bandera a cuadros, una mancha de aceite cambió el destino. Se despistaron el líder de la competencia, Jonatan Castellano (Dodge), el propio Moriatis, que pudo enderezar el auto y volvió a la pista, y concluyó el sueño de la t riple corona de Pechito, que quedó con el Torino desparramado.

-A mitad de carrera, con Pechito detrás tuyo, la posibilidad de salir campeón era lejana?

-Tal cual. Veía que varios rivales abandonaban y que López escalaba posiciones. Era cada vez más difícil. Pero cuando el de arriba determina cómo son las cosas, no hay forma de cambiarlas, y esta vez fue para mí. Dios guió mi coche, yo no hice nada.

-¿Qué pasó con la mancha de aceite del Torino de Martín Basso? ¿No vieron la señalización?

-Fue todo muy raro. A nosotros nos advierten con el sistema lumínico que llevamos dentro del auto. Uno toma recaudos. Pero lo veo a Jonatan (Castellano) que sale hacia el costado izquierdo y a mí se me mueve el coche también. Lo dejo ir por el pasto, se endereza y vuelvo a la pista. Cuando miro por el espejo, veo que no viene nadie. Buscaba a Pechito y no lo encontraba. Luego lo vi a Altuna y no sabía si me alcanzaba o no.

-¿En esa maniobra tuviste suerte o destreza para controlar el auto ?

-Suerte, total. Se me escapó de las manos y luego se acomodó solo.

-A principio de año tampoco soñabas con este logro.

-Para nada. Fue quizás el peor comienzo de temporada. El auto no funcionaba y costó llevarlo al mejor rendimiento. Tuvo picos. Y cuando parecía que no entraba ni siquiera a la Copa de Oro (play off), gané acá en Buenos Aires y sobre el final pegó un salto increíble. Todo es mérito de los chicos del equipo Lincoln Sport Group y de Hugo (Cuervo, máximo responsable de la escuadra), que me dio una mano muy grande.

-¿Disfrutaste de la definición o te mantuvo muy tensionado?

-Las últimas tres vueltas me mataron. Porque rezaba para que no le pasara nada al auto. Pero después no. Es más, disfruté mucho lo previo a la final. Me gustó que casi todos mis colegas vinieron a darme suerte. Y lo que más me gustó fue que cuando pasé por toda la grilla recibí el cariño de todos los pilotos. No sé si también le hicieron eso a Pechito, quizá son todos falsos (risas), pero me gustó mucho.

-Hugo Cuervo, responsable del equipo, sostiene que la mayoría quería que vos fueras el campeón en lugar de Pechito. ¿Te sentís más querido? ¿Por qué?

-Creo que es así.

-¿Por qué? ¿Te quieren a vos o no lo quieren a Pechito, que llegó y ganó todo?

-Supongo que debe ser porque hace siete años que estoy en la categoría, que me brindo siempre por la gente, que asisto a las conferencias, que no tengo problemas con nadie. Quizá sea más "teceísta" que Pechito, y por eso se da así. Pero López demostró ser el mejor de todos.

-Vos sos el piloto que no se muestra profesional, al que no le gusta entrenarse, amigo de la noche. Sin embargo, decías que cambiaste. ¿Mucho o apenas para cumplir?

-Cambié. Mi novia (Aldana) me mostró otro camino. En realidad, el año pasado, cuando entré en los playoffs, el equipo me dijo: "Manu, nosotros vamos a poner todo, vos también". Y a partir de ahí modifiqué mis tiempos. Iba al gimnasio, viajaba antes a las competencias? Hice un trabajo físico y mental importante, aprendí a respirar dentro del auto? Pero no me siento profesional. No vivo esta actividad como algo que presione, al contrario, la disfruto mucho.

-¿Extrañás la noche? ¿Es cierto que Hugo Cuervo te retó mucho?

-No extraño la noche para nada. Y Hugo me retó mucho, y muy duro. El fue quien me pidió que no saliera durante las semanas previas a las carreras y que no viajara de noche. Estuvo muy encima de mí.

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