Dirigentes de elite, el desafío urgente

Germán Leza
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27 de julio de 2015  

TORONTO.- El Enard repartió en becas para atletas y entrenadores 352 millones de pesos en los 15 meses previos a los Juegos Panamericanos de Toronto. "Una preparación sin precedentes", anunciaron. Pero, ¿alcanza sólo con repartir dinero para que el deporte argentino crezca? Todos los deportistas destacaron el apoyo económico del Enard o la Secretaría de Deporte. Pero por lo bajo, muchos criticaron a sus federaciones por negligencia en su conducción, decisiones arbitrarias de designaciones de deportistas a los torneos, asignaciones a dedo de becas y hasta aprietes a atletas. Si te quejás, te sacan la beca. Si acompañás, la mantenés.

No todos los dirigentes son corruptos; no todos son negligentes. Aunque no sean mayoría, los hay probos, dedicados y serios en su conducción. Pero a veces, desde la condición de ad honorem, las buenas intenciones no alcanzan.

Pedir profesionalismo en deportes que suelen ser amateurs es difícil, pero sí es hora de empezar a reclamar dirigentes que estén a la altura de esos atletas de élite. El apoyo económico de los últimos años del Enard posibilitó que muchos deportistas se dedicaran en tiempo completo a su actividad. Muchos se ganaron el derecho de no verse obligados a ser malabaristas del bolsillo o tener que complementar con otro trabajo.

¿Y los dirigentes? Alguna vez, un presidente de una entidad deportiva dijo: "Es hora de que se evalúe si es correcto que nosotros sigamos ejerciendo ad honorem. Yo tengo gastos de viaje, descuido el laburo. Ojo, me encanta lo que hago pero? Pensalo". Ese "pero" puede ser peligroso. Hay dirigentes que se atornillan al poder para seguir gozando de beneficios exclusivos, como sueldos de federaciones internacionales o la posibilidad de concretar otros negocios. Algunos se escudarán argumentando que deben financiarse y que la conducción les insume tiempo. Decir que los dirigentes debieran ser pagos es un debate corto e inconducente. Se precisa sincerar la situación: qué cambios se deben hacer para que la dirigencia deportiva argentina acompañe el crecimiento que se abrió en los atletas a partir del Enard.

El básquetbol argentino fue un caso testigo en la Argentina. Los principales referentes de la Generación Dorada se unieron en un reclamo contra la Confederación Argentina. El presidente Germán Vaccaro renunció y ahora hay una intervención.

En el rugby, la UAR profesionalizó a sus equipos y debió contratar al neozelandés Greg Peters como manager general. La pregunta es inevitable: ¿existen dirigentes argentinos capaces de conducir a atletas de alto rendimiento?

Antes del Enard, todo se hacía a pulmón. "Ahora depende de los atletas", dicen desde el Ente, luego de dar cuenta de los recursos económicos invertidos y la contratación de entrenadores internacionales. El Enard fue un paso importante para el desarrollo del alto rendimiento. Es hora de avanzar en la formación de dirigentes de élite.

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