El Abierto de golf más marketinero de la historia

Gastón Saiz De la Redacción de LA NACION
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15 de diciembre de 2009  

El Abierto de la República de golf subió un peldaño, alcanzó una nueva dimensión. Nordelta Golf Club, el emprendimiento de 40 millones de dólares que lleva la firma de diseño de Jack Nicklaus, le dio el lugar a un torneo ligado como nunca antes a las empresas. Si el marketing es el arte de satisfacer las necesidades de los clientes y obtener ganancias al mismo tiempo, este Abierto que ganó César Costilla cumplió con creces con ese concepto.

Fue un certamen que innovó al reemplazar las típicas tribunas de hierro por carpas corporativas al borde de los greens. Era cuestión de ingresar en ellas -previa invitación-, apoyarse sobre sus barandas de madera y observar el juego en tres hoyos en forma simultánea. En su interior podía escucharse una música de cóctel, entre el despliegue de mesas con canapés y bebida. Es una logística muy utilizada en el PGA Tour y el Tour Europeo, que instalan una avenida de carpas a lo largo del hoyo 18. La organización local no hizo más que ajustarse a los estándares internacionales.

El 104º VISA Open resultó un éxito rotundo porque, además de ser bendencido por el buen tiempo (llovió sólo tres minutos en una semana), volvió a realizarse en la fecha tradicional de diciembre. Si bien se interrumpió la alianza con el Challenge Tour Europeo, quedó garantizada la presencia de Angel Cabrera y muchas otras figuras, que es lo que más le interesa al público. En este sentido no se dará marcha atrás y el año próximo no se organizará en marzo o abril, como en Hurlingham 2008, en el afán de acomodarse al calendario europeo.

Envalentonados, la Asociación Argentina de Golf y la comercializadora IMG van ahora por el combo: buscan mantener la fecha para el Abierto en el último mes del año y tirar el anzuelo con el segundo circuito europeo, que siempre habló loas de la cita argentina. Aunque difícil de concretar, sería la fórmula ideal para catapultar valores locales hacia el exterior. Qué mejor ejemplo que el de Estanislao Goya en 2008, que sumó ganancias en cuatro torneos asociados con el Challenge y hoy juega en el Tour Europeo.

¿Para mejorar? Todavía no hay conciencia en muchos espectadores de cuánto les molesta a los golfistas el uso de celulares y cámaras fotográficas. En el Masters y el US Open, directamente, se retienen los aparatos en el ingreso al club. Incluso hay gateras con detectores de metales, pero estas estructuras implicarían un altísimo costo a nivel local.

El Jockey Club de San Isidro albergaría el próximo Abierto. Aunque el trazado de Allister Mackenzie figura en las antípodas respecto del de Nordelta, ya tiene el enorme desafío de superar la puesta en escena de la última cita, que costó cerca de 3 millones de pesos y dejó un listón de exigencia muy alto.

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