El camino de los elegidos

Por Osvaldo Principi De nuestra Redacción
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25 de febrero de 2004  

El mensaje no sólo estuvo en el ring; también debajo de él. Por eso fue el más grande.

Su figura, inolvidable, es compartida por el ídolo de Louisville, el hijo de Alá, el aliado de Malcolm X, el campeón de los pesados, el desertor de Vietnam; fue el último líder negro y el rebelde que amó y fustigó al Islam. Todo eso en una persona: Cassius Clay o Muhammad Ali.

Recorrió el camino de los elegidos. De los admirados y conocidos en cualquier punto del mundo; fue el socio perfecto de los Beatles, otro símbolo de los años 60. Así formó parte de un estilo de vida nuevo: aquel del amor a la libertad y la vida.

Fue el mejor peso pesado de todos los tiempos. Más que Jack Dempsey y más que Jack Johnson, el primer negro que buscó dejar de ser "campeón esclavo" antes de lo previsto. Fue más que Joe Louis y fue más que Rocky Marciano.

Los ruidos de su vida se convirtieron en capítulos históricos; más recordados que muchos otros que hoy se adueñan del calendario; cada una de sus peleas célebres se transformó en una obra de arte. Sus ojos dañados y envaselinados frente a Sonny Liston fueron un himno al sufrimiento. Su pelea con George Foreman en el corazón de Africa fue el acontecimiento político-social más popular de aquella región negra en los últimos 40 años; y con el tiempo se convirtió en un icono deportivo-cultural.

Su caída ante Joe Frazier, en la sagrada lona del Madison Square Garden, motivó a una descripción épica del novelista Norman Mailer: "Fue entonces como si el espíritu de Harlem y los fantasmas de los muertos de Vietnam vinieran en su ayuda, manteniéndolo en pie ante el desorbitado Frazier. Había demostrado así lo que todos intuíamos en secreto: que es un hombre capaz de soportar la tortura moral y física y seguir de pie...".

Hoy es rehén del mal de Parkinson, que castiga su cuerpo, pero fortalece su mente. Sigue siendo noticia, empuje y ejemplo; sigue siendo el preferido del mundo. Simplemente porque convirtió sus actos de vida en arte. Un hecho único, casi irrepetible.

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