El COI elige entre Pekín y Almaty la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno 2022 en un escenario particular

La capital china y la ciudad de Kazajistán fueron las únicas que mantuvieron sus aspiraciones; desde 1980 no ocurría que sólo dos ciudades siguieran en carrera
Pekín busca ser nuevamente olímpica
Pekín busca ser nuevamente olímpica
La capital china y la ciudad de Kazajistán fueron las únicas que mantuvieron sus aspiraciones; desde 1980 no ocurría que sólo dos ciudades siguieran en carrera
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30 de julio de 2015  • 13:17

KUALA LUMPUR, Malasia (EFE).- La elección de la sede de los Juegos Olímpicos de invierno entre sólo dos ciudades, Pekín y Almaty, un escenario que no se repite desde 1980, es consecuencia del paso atrás dado por otras aspirantes que fueron incapaces de conseguir el apoyo popular, financiero o político para sus proyectos.

Ya antes de que se abriera el plazo de presentación de candidaturas para 2022, Barcelona, Múnich y Estocolmo desistieron de sus iniciativas de pedir los Juegos, sobre los que mañana se develará el misterio.

En Barcelona, una entrevista del entonces alcalde, Xavier Trias, con el presidente del COI , el alemán Thomas Bach , hizo comprender al regidor que una ciudad con poca tradición en deportes de invierno tendría escasas posibilidades de éxito.

En el caso de Múnich fue un referéndum popular el que tiró abajo la candidatura, mientras que en Estocolmo fue el gobierno municipal el que se negó a garantizar la financiación necesaria.

Fueron cinco ciudades las que en marzo de 2014 se declararon oficialmente candidatas ante el COI: Oslo (Noruega), Cracovia (Polonia), Almaty, Lviv (Ucrania) y Pekín (China).

Pero en mayo los habitantes de Cracovia votaron en referéndum en contra del proyecto y en junio fueron las autoridades ucranianas las que sacaron de la partida a Lviv, ante las circunstancias políticas y económicas del país.

En julio de 2014 el COI debía hacer un corte entre las ciudades, pero renunció a descartar a cualquiera de ellas y dio la condición de finalistas a Oslo, Almaty y Pekín.

Poco sospechaba el COI que Oslo lanzaría otro jarro de agua fría sobre la carrera electoral por los Juegos. Para disgusto del organismo olímpico, que veía que se quedaba sin candidatas, el pasado octubre se retiró también Oslo, que no logró convencer al gobierno noruego de que firmase las garantías financieras necesarias para seguir adelante.

Este movimiento reducía la elección a la mínima expresión y, además, con dos ciudades del mismo continente, Asia.

Sobre el ánimo de los gobiernos temerosos influyeron, sin duda, los 50.000 millones de dólares gastados por Rusia para organizar los Juegos de Sochi 2014. Hubo que hacer todo desde cero, pero la cifra ya quedó para la historia como un récord de gasto que otros se negaron a asumir.

La elección de los Juegos de verano de 2020, en septiembre de 2013, ya contó con el menor número de aspirantes, tres, en décadas. Madrid, Estambul y la luego ganadora Tokio formaron el grupo más reducido de finalistas desde que solo dos, la surcoreana Seúl y la japonesa Nagoya, optaron a los Juegos de 1988.

En Juegos de invierno, para encontrar sólo dos ciudades hay que remontarse a la designación de la sede de 1980, cuando pelaron por los Juegos la estadounidense Lake Placid y la canadiense Vancouver, que finalmente se retiró antes de la votación. Y, antes de eso, a los Juegos de 1948, cuando la suiza St. Moritz se impuso a Lake Placid.

fc/ph/av

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