El duelo fue todo argentino

La final de la Liga de Campeones marcó el choque entre la Pulga y el portugués, dos exponentes del mejor fútbol
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27 de mayo de 2009  • 18:34

En paralelo al duelo Manchester-Barcelona, estaba la rivalidad Messi-Cristiano Ronaldo, que prometía ser un partido aparte. Lo que en la antesala prometía ser un espectáculo entre los dos mejores jugadores de la temporada, el duelo fue todo para el argentino.

Messi no sólo marcó un gol y terminó como goleador de la Champions, fue preciso en los pases, generó juego de equipo. Cristiano, por su parte, abusó de su individualismo y terminó siendo amonestado por agredir a Puyol sin necesidad.

La Pulga. En los primeros 45 minutos, Messi no fue gravitante para los catalanes, que tuvieron en Iniesta su figura; en cambio Ronaldo fue uno de los mejores en Manchester.

En la primera parte Messi pateó un solo tiro al arco, a los 19 minutos, y la pelota salió desviada. A la pulga le hicieron un solo foul, y pese a no ser desequilibrante su primer tiempo fue aceptable.

En el complemento Messi gravitó mucho más en el juego e incluso marcó el segundo gol de Barca, que cerró el partido. La pulga partició mucho más del juego, se asoció con Xavi e Iniesta y a los cinco minutos estuvo cerca de marcar el segundo gol. Sin embargo a 20 del final cerró el partido con el tanto que marcó de cabeza, que le dio a Barca la Liga de Campeones.

Cristiano. A diferencia de Messi, Cristiano Ronaldo tuvo una noche gris, opaca, con un final triste.

Si bien había insinuado mucho en el inicio -condujo todos los ataques del United y estaba fino con la pelota- su juego se fue diluyendo con el correr de los minutos. Se desesperó, comenzó a pelear más que a jugar y jamás estuvo a la altura de la gran final.

En la segunda mitad, ya con la desesperación por la desventaja en el marcador, el portugués abusó en individualidades y se olvidó del juego en equipo. Para el final, dejó toda su bronca en dos cruces con Carles Puyol. En el primero, lo barrió violentamente. La amarilla igualmente la recibió en una de las últimas jugadas, al golpear intencionalmente al defensor de Barcelona. Así redondeó su gris noche en Roma.

Tevez y una despedida amarga. Otro protagonista fue Carlitos Tevez, que estuvo lejos de su noche soñada: arrancó como suplente. Ingresó en el segundo tiempo, pero no pudo gravitar. Cometió una falta clave a Iniesta, al borde del área: el tiro libre de Xavi dio en el palo.

Luego, trató de ser protagonista, pero jamás conectó con Cristiano. Jugó por derecha y generó algunos contraataques con Rooney, pero estuvo lejos del Carlitos que él mismo deseaba.

Probablemente, ésta fue su última actuación con la camiseta de los Diablos Rojos.

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