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El duro precio de ir a la cancha

Gustavo Pavón perdió la visión del ojo derecho tras los incidentes previos a Chacarita-San Lorenzo.
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21 de marzo de 2000  

Gustavo Pavón, 24 años llenos de sueños derrumbados en un instante. Fletero hasta anteayer; víctima desde anteayer. Juega su equipo; juega Chacarita con un grande -San Lorenzo- en San Martín después de 14 años y él quiere estar ahí; no les presta atención a los pedidos de su madre, Olga Antonini, y se va a la cancha con el hijo de un vecino. Cuando la madre lo vuelve a ver, a él le cuesta reconocerla...

Gustavo tiene un balazo de goma en el ojo derecho y tres más en el pecho. Deben operarlo para que tenga al menos la esperanza de volver a ver. Gustavo le dice a su madre que no le pasó nada y que con el registro de chofer profesional, que obtuvo hace una semana, va a entrar a trabajar en una línea de colectivos para poder ganar más plata. Lo operan; no le encuentran el proyectil; tiene lesiones gravísimas y la visión del ojo derecho ya es pasado.

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Eran las 16 del domingo cuando Gustavo entró en la popular local de Chacarita; un grupo de hinchas comenzó a pelearse con la policía porque ésta no le dejaba entrar una bandera que excedía las medidas permitidas. Hubo tironeos infantiles por el trapo, golpes, pedradas; balas de goma de manera indiscriminada y volvió la calma. Pavón fue el único herido de importancia.

Arranca el partido, la gente salta y grita mientras el joven de Pablo Podestá abre los ojos en una ambulancia y sólo ve oscuridad. Los problemas se trasladan a la popular de San Lorenzo; se rompe un tablón y la gente muestra toda su bronca; otro grupo rompe un portón, ingresa sin pagar la entrada y choca con la policía; golpes, corridas y tres balazos de goma más. Hay cuatro efectivos heridos.

Termina el partido, 55 personas son detenidas y el resto vuelve a su casa con la amargura de un empate en cero.

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Ayer, en el Instituto Lagleyze, Gustavo Pavón seguía sin poder ver ni siquiera una luz que le ponían a centímetros del ojo derecho. "Le hicimos una reconstrucción del globo ocular; tiene un proyectil en órbita, cerca del nervio óptico y heridas muy importantes. Le vamos a hacer más estudios -anoche le realizaron una tomografía computada-; el pronóstico es reservado y posiblemente haya que operarlo nuevamente", dijo Horacio Nanni, jefe de guardia de la clínica, después de la operación de ayer por la mañana.

La madre de Gustavo, destrozada por la situación, se encargó de traducir el reservado parte médico. "No va a volver a ver con ese ojo... Vamos a ver qué pasa. Seguramente, en unas horas le darán el alta y aquí no ha pasado nada. Después del partido, vino la Policía Federal y un efectivo me pidió disculpas en nombre de sus compañeros (de la bonaerense). Estamos muy enojados con la policía. ¿Cómo van a tirar tiros de esa manera?, ¿no tenían gases lacrimógenos´", dijo Olga.

Armando Capriotti, vicepresidente de Chacarita, dijo: "El club se hará cargo de todos los gastos". Ante una eventual demanda, el dirigente agregó: "El tiene la entrada y puede hacer un juicio. Pero, ¿de qué puede acusar a Chacarita?".

La madre de Gustavo, entre lágrimas, siguió hablando; a pesar de todo, mantuvo la lucidez, la misma que a muchos les faltó el domingo en San Martín: "No puede ser... por una bandera. Por un pedazo de tela no pueden arruinarle la vida a una persona".

Antes de volver al cuarto en el que está internado su hijo hizo un pedido: "Que esto no pase más". Sólo dos personas la escucharon.

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