El espectáculo de morir

Ezequiel Fernández Moores
El recordado Silver King
El recordado Silver King Crédito: Sebastián Domenechs
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14 de mayo de 2019  • 23:59

Silver King, así fue acordado, inicia mejor la pelea. Tres veces pone de espaldas a Juventud Guerrera, pero el conteo del árbitro Black Terry nunca llega a tres. El combate cambia de mando. Al cuarto choque seguido, comienza el drama. El brazo de Silver King cae muerto sobre el cuerpo de Juventud Guerrera. "Arriba", ordena Black Terry. Solo Juventud Guerrera se para. Patada leve al rival. Silver King colapsa. Tal vez ya está muerto. Juventud Guerrera se tira encima de su cuerpo. Lo gira. Le dobla una pierna. Pone de espaldas al cuerpo supuestamente muerto. "¡Uuuno, dooos, tres!". Black Terry le levanta la mano. Juventud Guerrera celebra subido a las cuerdas con bandera mexicana. Silver King lleva ya 2.06m muerto. Black Terry, por fin, le toma la cabeza. Suben más personas al ring. David, camarógrafo de TV Azteca, deja de filmar. Percibe que es grave. Es paramédico. Fue parte de la Cruz Roja en Colombia. Es tarde.

El show de lucha libre no sucedió en un pueblo perdido y con peleadores anónimos. Fue en Londres. En pleno barrio de Camden. "Función familiar" en el mítico Roundhouse, un antiguo depósito de motores ferroviarios. Allí estuvo The Doors. En plena explosión punk, The Sex Pistols interpretó su himno prohibido "God save the queen". Tocaron Pink Floyd, The Ramones, The Clash. En marzo pasado se exhibió una obra teatral sobre Ruth Ellis, la última mujer que fue ahorcada en Gran Bretaña. Y el sábado último fue "The Greatest Show of Lucha Libre". "Los icónicos superhéroes enmascarados de México -decía la promoción- regresan al Reino Unido para protagonizar" el "fenómeno de la cultura popular mexicana". Los espectadores del Roundhouse podrán "sumergirse en un mundo mítico, feroz y espectacular en el que el bien lucha contra el mal".

Además de Cassandro El Exótico, luchador gay, la cartelera del sábado anunciaba, entre otros, a El Hijo del Santo, Pavo Real, Metallico y Juanita La Cariñosa. Y al "impresionante e inmenso Silver King, el malvado rudo Ramsés de Nacho Libre". César Cuauhtémoc González Barrón (el popular Silver King) había hecho efectivamente del villano Ramsés en Nacho Libre, una película de 2006 que parodia el mundo de la lucha libre en México. "Ramsés es el número uno/ Sus piernas son las mejores/ Sus ojos son los mejores/ Sus músculos son los mejores/ Ramsés es el número uno". Ramsés (Silver King) descubre sus músculos hiperinflados. Ignacio, el gordo y bajito Black Jack, reza antes del combate. Ramsés lo aplasta, pero Ignacio reacciona entonado porque llega la hermana Encarnación, amor imposible. "Luchar es impío. La gente lo vitorea, pero el luchador -le dice la religiosa a Ignacio- es un ídolo falso".

Christopher Williams, periodista del Daily Telegraph, vio lucha libre en México. "Una pantomima sudorosa, de héroes y villanos enmascarados y una inexplicable preponderancia de enanos". El sábado fue al Roundhouse con dos amigos. "El ambiente era emocionante". El drama de Silver King muerto en la lona parecía parte del show. Hasta que una mujer, cuenta Williams, le quitó la máscara e intentó bombear su corazón. Todos, incluido el actor Jake Wood, en primera fila con su familia, comenzaron a abandonar el lugar preguntándose por qué se demoró tanto. Dónde estaban los paramédicos. Un desfibrilador. Reanimación cardiopulmonar (RCP). Ni siquiera Black Terry, luchador en activo, es árbitro experimentado. "La diversión inofensiva -escribió Williams al día siguiente- definitivamente había terminado". Los más críticos comenzaron a recordar a otros luchadores muertos sobre el ring. Especialmente al Hijo del Perro Aguayo.

El drama del Perrito fue en 2015 en Tijuana. Pisado, golpeado por sillas y arrodillado tras una patada voladora. Atado entre las cuerdas para ser golpeado por El Can de Nochistlán, El líder de la Jauría. Show de siempre. Hasta que un asistente, preocupado, lo zamarrea para ver qué le está sucediendo. El Perrito cae desplomado. El combate -de parejas- siguió durante un minuto y veinticinco segundos. A un metro y medio, la muerte. El médico demoró porque atendía a otros luchadores. No había cuello ortopédico. Tampoco camilla. En la lucha libre, circo de esteroides con rating, todo es fingido menos las consecuencias de los golpes. Golpes de show y también de peleas más serias, con médico cerca, esas que trasmite nuestra TV de cable. Silver King, familia de luchadores, buen estudiante, creyente, futuro de tornero, dejó todo por la lucha. Auto y casa cómoda, contó una vez, para dormir en medio de tierra y frío, rodeado de perros y gatos. Y llegar a la élite. Fue campeón mundial pesado en 1994. Épocas de más lucha en piso y menos vuelos. Silver King tenía 51 años. Sus compañeros lo despidieron el domingo. Sonó Frank Sinatra. "And now, the end is near". El final, efectivamente, estaba "cerca". Y Silver King murió "A su manera". The Roundhouse reabre mañana jueves con un festival de poesía. El domingo toca Sting. El mundo de la lucha desoye críticas. "Descansa en paz -lo homenajean en la web- guerrero del ring". Deporte-espectáculo.

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