El fastidio de Passarella en el debut de Uruguay

Más allá de las demoras de los jugadores, hoy, ante Bolivia, comienza un sueño.
Más allá de las demoras de los jugadores, hoy, ante Bolivia, comienza un sueño.
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29 de marzo de 2000  

MONTEVIDEO.- La tranquilidad uruguaya contrasta con todo lo que habrá en juego esta tarde en el estadio Centenario, de esta ciudad. La gente espera sin desenfreno, al ritmo de siempre, que su seleccionado, La Celeste, empiece con buen paso un nuevo camino en las eliminatorias. Un sendero que ha sabido de tragos más amargos que el mate marca registrada de la tierra charrúa.

Desde las 19.30 (hora de la Argentina), cuando comienze el match frente a Bolivia, habrá un estadio que seguramente reventará de pasión. Y un hombre, que estará lejos de su Chacabuco natal, bajo la atenta mirada de todos: Daniel Alberto Passarella, el técnico del conjunto local.

Para él comenzará un desafío mucho mayor al que enfrentó con la Argentina rumbo al último Mundial de Francia. Su equipo de hoy arrastra la frustración de haberse perdido las dos últimas grandes citas del fútbol. El fue el elegido para retornar a los viejos tiempos, aquellos de la gloria de 1930 o de 1950.

Hotel Posta del Lago, Punta del Este, el refugio del seleccionado. Allí, un Passarella distinto. Una imagen: la conferencia de prensa se efectúa alrededor de una pequeña mesa, con los periodistas rodeándolo. Cerca. Los jugadores ya no se preocupan por aritos o cabellos largos, sino sólo por comprender a un entrenador que respetan. "Aprendí cosas que quiero aportar aquí. El Káiser quedó en la Argentina", fue una de sus primeras frases como técnico uruguayo. La sorpresa: Passarella confirma el equipo.

Pero las preocupaciones acechan. Y Passarella está dispuesto, al menos, a pensar qué hará en el futuro. "No quiero hablar del sistema eliminatorio", lanza. Tres minutos más tarde: "Voy a tener que mencionar el tema del que no quería hablar, porque es inevitable. Chile, Perú, Paraguay, no tienen la cantidad de jugadores en el exterior de Uruguay, Brasil y la Argentina, pero estos dos últimos, al menos, tienen recambio. Creo que Uruguay es el equipo sudamericano más perjudicado por esta medida. Nosotros no nos podríamos dar el lujo de que no jueguen Recoba o Montero".

Passarella está muy molesto con los cambios realizados por la FIFA en cuanto a la cesión de jugadores. Está claro. Hasta se habló de su renuncia luego del cotejo de hoy. Se dijo que tenía una oferta de Milan. En su círculo íntimo lo negaron, aunque admitieron que siempre hay equipos italianos que lo tantean.

Será una gran prueba la de hoy, ante un seleccionado boliviano que llegó ayer a esta ciudad sin tres de sus máximos refentes: Marco Antonio Etcheverry, Vladimir Soria (lesionados) y Julio César Baldivieso (suspendido). Sí estará Erwin Platiní Sánchez a la cabeza de otra esperanza, con Carlos Aragonés como sucesor de Héctor Veira como técnico. Un gran duelo, con mucho por ganar. O perder.

El no de Redondo

MONTEVIDEO (De un enviado especial).- Hubo que esperar el momento adecuado para preguntarle a Passarella sobre un viejo tema en el que él fue un gran protagonista: la nueva negativa de Fernando Redondo a jugar en la selección argentina, cosa que cuando él era el DT sucedió dos veces.

Por un momento, volvió el Káiser: "Para mí no tiene más sentido que dé una opinión para que ustedes puedan generar una polémica respecto de mi respuesta. Cuando tengo algo que decir, lo digo en su momento; después, se terminó la historia. No tengo nada que decir al respecto, es un tema de Redondo, de la Argentina. Estoy afuera, y los de afuera son de palo".

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