El festejo a la distancia

Como hacen en todos los partidos de los playoffs, los familiares y amigos de Manu Ginóbili se reunieron en el club donde se inició; sufrieron y festejaron con la actuación de los Spurs
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31 de mayo de 2003  

BAHIA BLANCA.- Todo está dispuesto de acuerdo con el rito. Una mesa larga instalada frente al televisor y, detrás de éste, un póster gigante de Emanuel Ginóbili luciendo la camiseta de la selección argentina. En el quincho del Club Bahiense del Norte están los mismos de siempre, reunidos por cábala para alentar a miles de kilómetros. Hay gritos que la distancia impide escucharlos, pero que se sienten con el alma. Allá en Estados Unidos, Emanuel Ginóbili debe de sentir el respaldo de sus familiares y amigos, aquí reunidos para sufrir (y festejar) con él.

El grupo lo encabeza Jorge, el padre de Manu. Y lo siguen amigos de toda la vida, de cuando el pequeño Emanuel, con 7 años, comenzó a correr por el estadio de este club, mostrando apenas algo del talento que hoy lo hace destacar. Las imágenes muestran el desenlace; San Antonio está en la final de la NBA y Jorge destapa un champagne.

"Sólo en la NBA puede ocurrir esto de que la cosa cambie en los últimos minutos", dice todavía emocionado Jorge Ginóbili, al que todos llaman Yuyo. "Nos reunimos acá, en el quincho del club, desde que empezaron los playoffs. Siempre somos los mismos. Nos juntamos y es como estar en la tribuna. Comentamos las jugadas, lo que hace cada uno", relata. El grupo es casi el mismo que lo siguió a Manu en las categorías juveniles y en su paso por el Estudiantes vernáculo.

Jorge dice que el éxito de su hijo no les cambió la vida. "Para nada -enfatiza-. Eso sí, ahora estamos más pendientes de la computadora, porque nos comunicamos a través de ella."

Pero hay algo que sí se modificó en la vida de los Ginóbili en esta ciudad... "El teléfono suena permanentemente. Nos llaman desde los lugares más lejanos. A veces nos asombra, porque hablan desde radios desde Jujuy, lugares que a lo mejor antes no eran afines con el basquetbol", confiesa Yuyo.

A un costado, un poco más sereno, Juan Ignacio Carchini cuenta cómo conoció al jugador de los Spurs, cuando ambos estaban en infantiles, y reflexiona: "Lo que está haciendo Manu es espectacular. Y lo más importante es que sigue siendo el mismo. Por eso es un fenómeno".

El único ausente en el último partido de los Spurs ante Dallas fue Leandro, el hermano mayor. Le dijo a LA NACION que quería armar una contracábala y por eso vio el match desde su casa. "Gracias a Dios, Popovich puso a Steve Kerr. Pero a Manu se lo vio muy atado. Ahora nos toca sufrir en la final."

Ya habrá otras noches para continuar con la cábala. Y, con un poco de suerte, habrá otras madrugadas de festejos en Bahía Blanca.

Voces de los protagonistas

Nick van Exel

"El técnico del año (por Popovich) hizo el gran cambio: metió a Kerr y allí nos ganaron el partido. El (por Kerr) no tuvo el miedo de otros."

Tim Duncan

"Parece que hace una eternidad que estuvimos allí (en la final de la NBA). El sentimiento de estar en otra definición es increíble."

Eduardo Nájera

"La victoria se nos fue en un abrir y cerrar de ojos. Estábamos ganando y en un momento miré el tablero y perdíamos por ocho."

Steve Kerr

"Esta es una de las mejores noches de mi carrera. No tiene nada que envidiarle a cualquiera de mis éxitos en Chicago Bulls."

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