El fútbol no tiene dueño

Por Maximiliano Boso De nuestra redacción
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30 de octubre de 2000  

Hace varias fechas que en el fútbol argentino se habla de que el torneo Apertura ya se terminó, que Boca no tiene rivales, que es aburrido, que no tiene gracia. Tal vez, muchas veces nos dejamos arrastrar por la ansiedad que predomina por estos días, llevados por una ficticia necesidad de que haya ganadores a mano.

Este apresuramiento confunde. Entonces, es bueno hacer una pausa y ver qué es lo que hay alrededor.

Por lo pronto algo es claro: de ninguna manera el campeonato se terminó. Boca sigue siendo el dominador, pero ayer Colón se le cruzó en el camino y le sacó dos puntos importantes. Algunos, por ahí, analizarán el resultado desde otra perspectiva y dirán que el equipo santafecino es un rival difícil, que Boca jugó como visitante y que por lo tanto se ganó una unidad. Son puntos de vista.

La realidad indica que ahora la ventaja de Boca sobre algunos de sus rivales se redujo. Y no hay que olvidar que tiene un partido más. El empate hizo algo más divertido el torneo. ¿No era que estaba decidido el Apertura?

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Gimnasia y Esgrima, el Lobo platense del Viejo Griguol, no deja de sorprender. Volvió a ser ese equipo que le daba pelea sin tregua hasta el final a cualquier grande. Incluso tiene las mismas características que otros conjuntos dirigidos por Timoteo: no arrasa, no brilla, pero gana y para vencerlo hay que hacer mucho. Suma y suma. Así está nuevamente en el candelero de la número cinco, venció a Lanús y se puso a cuatro puntos de Boca, que podrían reducirse a uno cuando todos tengan la misma cantidad de partidos jugados.

No hay que olvidarse de Talleres, que de la mano de Juan José López quiere recuperar la mística de aquel equipo de fines de los años setenta y principios de los ochenta, cuando se mezclaba entre los grandes.

River, que había sufrido el empate en el Monumental ante Unión, respiró aliviado y por estas horas el Tolo Gallego debe estar pensando en la Mercosur, pero también en volver a arrimarle peligro a las huestes de Carlos Bianchi.

Si hasta San Lorenzo, después de superar a Independiente, todavía se anima a soñar con un milagro si gana todos los partidos que le quedan.

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Entonces, ¿el campeonato se volvió loco? No, el fútbol es así. Por eso es tan lindo. Por eso millones de personas ríen, lloran y se apasionan. Y esto da pie para hablar de lo que pudo haber sido el gran tema del día, pero se quedó en la anécdota. Almagro arrancó el partido frente a Racing con toda la ilusión de contar con Diego Armando Maradona como manager. Los hinchas hasta se animaron a cantar el clásico "Olé... olé, olé, olé... Diego, Diego".

Pero en el estreno, la actuación de Maradona se redujo a su presencia durante la charla técnica que realizaron los dos entrenadores que llegaron bajo su tutela: José Luis Brown y Héctor Enrique. No sorprendió su ausencia en el estadio de Ferro. Ahora, bien, la pregunta que surge -sin respuesta, por ahora- es: ¿hasta dónde puede llegar el proyecto de Maradona en Almagro? Nadie lo sabe.

Mientras, la golpeada Academia se fue cantando burlonamente el "...Diego, Diego" y disfrutando de la primera victoria en el Apertura. La alegría y la esperanza fueron de un lado para el otro. Es que el espíritu del fútbol no tiene dueño.

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