El futuro de Manu Ginóbili es una de las muchas incógnitas de San Antonio Spurs

En el centro de las miradas: Manu GInóbili, en lo que acaso haya sido su última función en la NBA
En el centro de las miradas: Manu GInóbili, en lo que acaso haya sido su última función en la NBA Fuente: AFP
Diego Morini
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26 de abril de 2018  • 00:36

OAKLAND.– Esa última pelota en el corazón del Oracle Arena de Golden State Warriors lanzada al cielo habló por Emanuel Ginóbili . Casi como si se hubiera tratado de un resumen perfecto de su desembarco a la NBA . Allá en el tiempo en ese Draft de 1999 cuando Gregg Popovich y R.C. Buford, el general manager de San Antonio Spurs , lo eligieron a Manu Ginóbili por encima de Lucas Victoriano lanzando al aire una moneda. Así se construyó parte de esta dinastía de Texas y se podría utilizar la misma figura para explicar que en esta oportunidad lo que está dando vueltas por el aire es el futuro de San Antonio. Nunca antes los Spurs estuvieron tan llenos de interrogantes después de una postemporada. Jamás tantas dudas se instalaron sobre este equipo, que no sabe qué sucederá con su estrella, Kawhi Leonard, cuándo podrá tener nuevamente a su conductor, Gregg Popovich, y tampoco conocerá hasta dentro de unos meses qué será de la vida del jugador más emblemático de su historia, un tal Ginóbili.

Se escucha en los pasillos del Oracle Arena que los especialistas locales se preguntan qué será de este equipo de ahora en adelante. No hay sensación de lamento o de despedida para nadie. El proceso de reconstrucción que se impone en San Antonio no tiene que ver con una eliminación temprana de la Conferencia Oeste. No funcionó de esa manera esta vez. El 4-1 a manos de Golden State Warriors (segunda despedida en años consecutivos: en 2017 fue por 4-0) es apenas un detalle de lo que tiene en vilo a San Antonio. Se trata de una refundación que amerita pasos rápidos pero seguros, aunque nadie sabe cómo los dará.

Aparece a las corridas un periodista de Telemundo y se desespera por saber si Manu Ginóbili dijo algo respecto a su futuro. Necesita saber si seguirán contando con el argentino en la franquicia, luce algo desesperado, pero Manu desactivó todo tipo de conjeturas. Pero no es una cuestión de tener o no la primicia, no se advierte eso. Más bien parece un interrogante que todos tienen allí dentro del vestuario visitante de Golden State y hasta los propios fanáticos en las tribunas le preguntan sobre el tema a cualquiera que adviertan que habla español.

No se nota ni una fisura en el discurso del argentino, como siempre. No hay señales de qué hará de ahora en más, aunque tampoco hay mensajes que hagan creer que fue realmente su último baile en la NBA. Le pide unos segundos al jefe de prensa de los Spurs, Tom James, para ir a buscar algo a un sector del vestuario en el Oracle Arena y se desplaza hacia su vestidor con una naturalidad que hace creer que nunca dejará de tener un lugar en el corazón del vestuario de San Antonio.

La reconfiguración que se advierte dentro de la franquicia tiene su interrogante mayor y allí también entra Ginóbili. Es que tras esta eliminación en los playoffs todos miran de reojo la situación de Popovich. Nadie se atreve a asegurar si estará nuevamente frente al equipo para la próxima temporada. Aunque todos los periodistas que siguen los pasos de San Antonio se atreven a asegurar que si Pop decide tomarse un tiempo de descanso con tiempo ilimitado, sin duda el 20 de los Spurs va a tomar por el mismo camino y así cerrar un círculo casi completo. Sin embargo, algunos otros creen que si es Ettore Messina es el que se puede quedar con el puesto del entrenador principal, es posible que el italiano le pida al bahiense un último esfuerzo para ayudarlo en su primer año al frente de manera absoluta de la franquicia.

Si bien el pedido de Pop, con esa broma de solicitar a Manu hasta los 43 años, llegó a oídos del bahiense, solo tendrá peso si es que el entrenador toma el control nuevamente del equipo. Sin embargo, por aquí se escuchan todo tipo de especulaciones. Y lo más curioso es que el campeón llegó a la semifinal de la Conferencia Oeste, se enfrentará con New Orleans, pero todos están más pendientes de si seguirá jugando Manu y están atentos a la vuelta de Popovich. Incluso, antes de la conferencia de prensa de Golden State, Draymond Green tomó el micrófono y le envió un mensaje al técnico de los Spurs: "Cuando alguien muere, tendemos a pensar que hay que acompañar por uno o dos días y luego se diluye todo en el aire y desaparece el sufrimiento. Ese vacío no desaparece. Mucho amor para Pop; le envío mis oraciones y mis mejores deseos".

De la misma manera que mientras la TV de los Estados Unidos se ocupaba de mostrar cómo celebraban los Warriors por la clasificación a la siguiente etapa, se detenía también en Manu Ginóbili y se quedaron con el momento en el que Steve Kerr, el técnico de Golden State, le pedía al 20 de los Spurs que juegue por un año más, marcándole que todavía tiene el amor por el juego para mantenerse en la competencia.

Y en medio de todo esto, no saber si podrán contar con Kawhi Leonard potencia la incertidumbre. Nadie se atrevió a asegurarlo en las rondas de café de los especialistas de NBA que Kawhi será cambiado en el verano por alguna otra figura, pero la mayoría estaba completamente convencida de que la relación entre el jugador y la franquicia está quebrada. Pero para los Spurs no es solo su figura la que será agente libre en un año: antes debe resolver la situación de Danny Green, Kyle Anderson, Rudy Gay y Joeffrey Lauvergne, que tienen que renegociar sus contratos para continuar. Y si no, tendrá que salir al mercado San Antonio a trabajar como nunca antes, porque deberá buscar un cambio para su figura, un reemplazo para su leyenda y 4 jugadores de rol para completar la plantilla. Parece demasiado.

Se va con una sonrisa Tony Parker del vestuario y asegura que pretende seguir en acción. Saluda a cada periodista Pau Gasol como señal de que la temporada se acabó para San Antonio, pero aclara que quiere mantenerse en el plantel por 3 o 4 años más. Sale Manu Ginóbili con las manos en los bolsillos de su pantalón, renqueando y con una mueca de dolor. Una imagen perfecta de cómo terminaron los texanos esta temporada. Más contrariados que nunca y con la vista puesta en el balón que lanzó al cielo el 20 de los Spurs.

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