El golf no atrae en Río

El desembarco del Tour Europeo en Brasil no tuvo respuesta del público.
El desembarco del Tour Europeo en Brasil no tuvo respuesta del público.
(0)
28 de marzo de 2000  

RIO DE JANEIRO.- Mientras en San Pablo ya se prepara el segundo capítulo de la incursión del Tour Europeo en América del Sur, que se jugará desde pasado mañana, llegó la hora del balance de la experiencia inmediata: el Abierto de los 500 años, que concluyó anteayer, en el campo del Itanhangá Golf Club, en Barra de Tijuca.

Para los cariocas, el certamen pasó inadvertido, una cuestión que no pareció preocuparles a los organizadores, que estaban prevenidos del escaso interés que despierta este deporte en Brasil. La jornada final fue seguida por unos 200 espectadores, una cifra insignificante que está lejos de corresponderse con la expectación que un certamen de estas características despierta en el Viejo Continente.

"En un Pro Am en Villa Allende juntamos más gente", bromeó Angel Cabrera, y de alguna manera graficó la indiferencia que generó el torneo, que por el nivel de sus participantes, merecía otro marco.

El golf no despierta pasiones en Brasil, y esto resulta más evidente en Rio de Janeiro, un gigante con 12 millones de habitantes, que sólo cuenta con dos campos (Itanhangá y Gavea). Tampoco ayudó la difusión que tuvo el torneo en los medios locales y fue nula la publicidad estática en los principales puntos turísticos de la ciudad, algo que podría haber acercado a muchos de los europeos que viajan hasta aquí.

Los únicos que aportaron su presencia y sus aplausos fueron los socios del Itanhangá, que disfrutaron de un fin de semana especial: tuvieron en su casa a muchos de los mejores profesionales europeos, y como premio adicional, el club recibió 100.000 dólares por ser anfitrión. Joao Lagos Sports, la empresa portuguesa que se asoció con el Tour para esta realización, cumplió con su primer objetivo: poner un pie en América del Sur a través de Brasil, un país con el que mantiene contactos mas estrechos. El próximo paso será asegurar el menos uno de estos torneos y sumar una fecha en la Argentina para el año 2001, un proyecto muy posible si se tiene en cuenta que la experiencia organizativa de nuestro país supera claramente al entusiasmo de los brasileños.

El Tour Europeo llegó hasta aquí con un despliegue similar al que realiza en Europa y, según los argentinos que juegan la gira regular, no hubo grandes diferencias organizativas. Sólo faltaron algunos servicios especiales para los golfistas, además de los camiones de las grandes marcas de accesorios de golf, que transportan un gimnasio ambulante y todo lo necesario para solucionar cualquier problema de sus jugadores.

Para Ken Schonfield, director ejecutivo del Tour europeo, el balance es positivo: "Este torneo nos dio el empuje para lograr la globalización del golf. América del Sur era un territorio al que no habíamos llegado y esperamos tener más torneos en la región".

En lo deportivo, la primera etapa del Abierto de los 500 años dejó un ganador como el inglés Roger Chapman, que esperó 18 años para su primer festejo, un desarrollo atractivo, favorecido por las bondades de la cancha, y una buena labor de los argentinos, con José Cóceres y Jorge Berendt luchando hasta el final por el campeonato. Eso sí: faltó el marco apropiado para este nivel y seguramente seguirá ausente en San Pablo. Por eso, habrá que mirar estos torneos como un medio de proyección hacia la futura presencia del Tour Europeo en nuestro país. Brasil demostró que es posible.

MÁS LEÍDAS DE Deportes

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.